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La Ley de Causa y Efecto Una de las principales preocupaciones de Maitreya es esclarecer la esencia de la crisis espiritual de nuestro tiempo. El dice que no podemos entender esta crisis espiritual sin hacer un claro examen de sus principales causas y sus efectos. Podemos entender el principio de causa y efecto como una máxima expresión de la ley espiritual y , en la medida que aprendemos a reconocer y aplicar este principio, dicha ley se nos hace más clara. Es importante que, al respecto, nos preparemos para percibir las normas. Por ejemplo, se observará que cuando se derriba un avión de pasajeros, sin razón obvia se pierden uno o dos aviones más, lo cual constituye una norma. La naturaleza, al igual que el resto de la creación, está compuesta de átomos; ya que los objetos creados por el hombre, como los aviones, están igualmente compuesto de átomos, cuando se interfiere con las normas, los accidentes son inevitables. De la misma forma, en la naturaleza hay normas que se deben respetar. Al alterar estas normas, los elementos de la naturaleza, los ciclos meteorológicos y los mismos seres humanos se alteran. La falta de espiritualidad crea el dolor de las enfermedades en el mundo, mientras que los desastres físicos tales como los terremotos, las explosiones y los asesinatos suceden debido a los desequilibrios del plano mental. La vida se compone de mente, espíritu y cuerpo. Cuando las leyes hechas por el hombre estorban o impiden la evolución natural de estos cuerpos, siempre ocurren consecuencias desastrosas. Al privar de comida al cuerpo, éste se debilita y se enferma. Si el cuerpo espiritual de una persona padece hambre esta se desvanece y muere. Si la mente de una persona pasa hambre, ésta pierde el sentido de la vida. Las personas que tienen un frágil equilibrio de la mente, cuerpo y espíritu pueden perderlo debido a la alteración de las normas atómicas. El resultado son los asesinatos sin motivo. Maitreya afirma que una de las causas principales de nuestra crisis espiritual es la complacencia -- la raíz de toda la maldad en el mundo. Allí donde hay complacencia, El dice, está la semilla de la corrupción, el caos, la confusión y la destrucción final. Nuestra complacencia no se encuentra en el exterior sino en nuestro interior. Es una mentalidad que se puede resumir con la frase: yo estoy bien y lo demás no me importa. Esta mentalidad conduce tanto a los individuos como a las instituciones a alejarse y desconectarse de las realidades de la vida. Bajo esta condición, uno no tiene visión alguna y sólo puede dar soluciones inútiles. Cuando la gente se mueve en esta atmósfera mental de complacencia, está fundamentalmente separada de su ser real y cae en una rutina monótona de hacer todos los días lo mismo. La vida es movimiento, pero las personas complacientes están en estado de inmovilidad. La mente en consecuencia busca nuevas cimas de experiencias que pueden muy a menudo conducir a una variedad de tipos de corrupción y perversión. Así pues, la complacencia es a la larga autodestructiva y por su causa se pueden destruir sociedades enteras. A continuación veremos algunos ejemplos de cómo los seres humanos han puesto en movimiento energías que, según la Ley de Causa y Efecto, han generado los efectos sociales, políticos y económicos que están causando tanta destrucción en el presente. La Comercialización y las Fuerzas del Mercado En los dos o tres últimos años hemos visto una reducción en el número de guerras y conflictos que tienen lugar a lo largo y ancho del mundo, conforme las superpotencias abandonaron su política de suministrar armas como apoyo a sus propios objetivos e intereses en el extranjero. El interruptor de la energía que conduce a los soldados a la batalla y llena el aire con aviones de combate, ha sido desconectado. Pero Maitreya dice que la energía no puede desaparecer sin más. Esta energía ha estado vagando por el mundo, y de repente ha encontrado una nueva matriz: la comercialización creada por las fuerzas del mercado. Las fuerzas del mercado, dice Maitreya, son las fuerzas de la maldad, la confusión y el caos, y sus retoños son la competencia y la comparación. La libertad no encuentra lugar en el libre juego de las fuerzas del mercado, pues las fuerzas del mercado carecen de ojos. Son ciegas y satánicas, y conducen inevitablemente al 'mío' y al 'más' (esto es, a la posesividad y la codicia) sin fin. Las fuerzas del mercado llevarán esta civilización, tal como la conocemos, al borde del desastre. Las fuerzas del mercado han hecho estragos a nivel social y natural. Las personas han sido condenadas a la muerte, literalmente, en nombre de los beneficios y las pérdidas. Se han cerrado hospitales por no dar beneficios; las escuelas tienen dificultades para permanecer abiertas. Estas instituciones son esenciales para la salud y el bienestar de la sociedad. La economía, que es el alma de la comercialización, se ha convertido en el nuevo credo de las superpotencias. Esto representa una nueva y seria amenaza para el mundo, advierte Maitreya, una amenaza que podría incluso comprometer la vida humana. La comercialización es más destructiva que cualquier bomba nuclear. La característica de la comercialización es la codicia y, desde el punto de vista de Maitreya, la comercialización significa ganar dinero mientras otros pasan hambre. Afectará a todas las naciones, dice El. Esta energía negativa, que se retiró del campo de batalla, creará un mundo muy hostil. Es la mente humana quien ha creado esta fuerza, y puede ser cambiada por la conciencia despierta humana. Sólo Maitreya, sin embargo, tiene el poder de convertir esta energía destructiva en una fuerza creativa. La comercialización a todo lo largo del mundo es parte del modelo que dará como resultado un gran colapso de los mercados de valores mundiales, comenzando por Japón. Tras esta caída, el primer deber de los gobiernos será el de alimentar a la gente con el alimento apropiado. Su segundo deber será asegurar un alojamiento adecuado. A continuación vendrán la salud y la educación, y en último lugar la defensa. Dicho en pocas palabras, la caída conducirá a un reordenamiento de las prioridades. Ya están habiendo muchas huelgas, conforme la gente comienza a cuestionarse la relación jefe-empleado. Esto se debe a que la nueva energía está ya diluyendo y haciendo desaparecer la relación amo-sirviente que subyace tanto en las fuerzas del mercado. Sólo podéis solucionar los problemas del mundo, indica Maitreya, con un sentido realista que no esté nublado por la ideología o las fuerzas del mercado. Los políticos cuyo credo son las fuerzas del mercado, dice Maitreya, encontrarán que su tiempo ha pasado. El capitalismo, en su forma pura, está acabando en Europa. No tiene futuro ninguno. En cambio, los países modelarán sus gobiernos en una forma de socialismo democrático. Gradualmente éste se convertirá en el modelo para todas las naciones como el modo más efectivo de asegurar que la voz y la voluntad del pueblo sean adecuadamente representadas. En los nuevos sistemas, dice Maitreya, incluso las fuerzas del mercado estarán basadas en la conciencia social. Las fuerzas del mercado no estarán al cargo de la conciencia social. Es la conciencia social quien guiará las fuerzas del mercado. Crimen y Violencia La sociedad, en su conjunto, está intentando emerger de su cautiverio, y la erupción del crimen, la corrupción, las drogas y la violencia son el preludio inevitable. En el caso del crimen violento, el Ser se da cuenta de que está aprisionado en la tela de araña de la mente hasta tal punto que no le queda propósito alguno en la vida. Las vibraciones de mente, espíritu y cuerpo son perturbadas, y se cometen crímenes. No es el Ser quien comete estos delitos; quien lo hace es la mente confundida que ha usurpado el lugar del Ser. Tomad, por ejemplo, el abuso infantil. En muchos casos, un solo y poderoso pensamiento se ha apoderado de la mente con exclusión de todos los demás. Esto es destructivo. Para ayudar a la persona a desapegarse de ese pensamiento, es necesario conducirla hacia una toma de conciencia despierta del Ser, el observador, el vigilante. El Ser no es la mente. Esto creará un espacio en el interior de la persona y la capacitará para liberarse. No existen atajos para este proceso, pero es en sí mismo parte de un método que incluye también técnicas beneficiosas de respiración. Maitreya está preparando a ciertas personas, dotadas para este tipo de trabajo, y la preparación adecuada rendirá resultados. Además, se descubrirán fármacos inocuos que ayudarán a calmar los nervios. Es en las ciudades, dice Maitreya, donde tiene lugar la combustión del crimen, donde la gente es adicta a las drogas, la violencia sexual, el asesinato y otros crímenes. Este proceso de combustión saca la suciedad a la superficie. No obstante, ni la policía ni los militares serán capaces de controlar adecuadamente el estallido del crimen que tiene lugar hoy en día. Por ahora, la prisión es la única alternativa para los delincuentes violentos y peligrosos. Pero la violencia no puede ser curada sentenciando a la gente a prisión. Más aún, apunta Maitreya, no todo el mundo está en prisión por delitos violentos. Muchos de los que están ni siquiera son delincuentes. La Epidemia de las Drogas En lo que respecta a la epidemia de las drogas, la contribución del político al problema de la drogadicción se reduce a anuncios de televisión con el fin de frenar el abuso de las drogas. Pero sólo los políticos, dice Maitreya, son culpables por la desesperación de estas personas. Si la gente está tan necesitada en la vida que ni siquiera puede comer adecuadamente, llevará vidas desesperadas. Venderán sus cuerpos, robarán, y terminarán en prisión. Si privas a la gente de cualquier tipo de futuro en la vida, si la privas de alimento, acabará en las drogas para ayudarse a olvidar su desesperación. Y de las drogas no está lejos el crimen, e incluso el asesinato. La enorme amenaza planteada por las drogas no puede ser resuelta a través del miedo a la ley. Se necesitarán fuertes estructuras policiales para acabar con las bandas organizadas de productores de droga, pero esto no es respuesta para el consumidor individual de droga. Los drogadictos sufren de hambre espiritual, de extrema alienación del Ser. La vida pierde su propósito, y la gente desea poner fin a sus vidas, de modo que se suicidan lentamente a través de las drogas. Si la vida no tiene sentido, entonces es su 'sentido' lo que hay que restaurar, y para que ocurra esto, es necesario que la persona se experimente a sí misma de un modo diferente, que experimente la sensación de su propia valía. Una vez que esto ocurre, puede crecer en la conciencia despierta del Ser. El caos, la corrupción y el crimen retrocederán en la sociedad a medida que la gente obtenga paz y felicidad aprendiendo a controlar sus vidas por medio de la conciencia despierta del Ser. Las Soluciones: la Conciencia Despierta, el Desapego y el Entorno ¿Cómo puede lograrse esto? No por el miedo a las leyes, o sermoneando ideología. No restringiendo el movimiento de la gente, o por un mayor control policial, o con más celdas en las prisiones. La única respuesta, dice Maitreya, está en desarrollar el desapego en mente, espíritu y cuerpo. Debes volverte libre de cualquier ismo, pues ésa es la droga más letal. Esto sólo puede suceder cuando al Ser se le concede el respeto a uno mismo. Es como una esponja: absorbe las ilusiones como si de agua se tratara, y sumerge al Ser. Cuando se trata de ayudar a los drogadictos de nada sirve decirles que no tomen drogas, o enviar la policía a que los arreste. La única forma de transformar sus vidas es enseñándoles: Sed lo que sois. Se les debería enseñar a practicar el desapego, incluso si siguen tomando drogas. La próxima vez que tomen drogas, se sentirán un poco reacios a continuar con su hábito, hasta llegar con el tiempo a comprender que es el cuerpo el que está siendo inyectado de drogas, y no el Ser. A través de la toma de conciencia despierta y el posterior desapego, todo tipo de hábitos caerán como hojas del otoño. También el poder del entorno debería ser utilizado para crear la conciencia despierta del Ser. Cuando un individuo entra en una iglesia, se siente en paz y tranquilidad; el Ser experimenta esto, y la mente ya no se halla confusa o desasosegada. Viviendo en las condiciones deprimentes y desoladoras de un suburbio marginal, la mente de una persona se desesperará, y acudirá a las drogas como vía de escape. Esta es la razón por la que el entorno debería constituir una prioridad principal entre los líderes del país. Limpia tu entorno, y tu vida responderá a él, dice el colaborador de Maitreya. Si no existe estrés o tensión en tus alrededores, no tendrás necesidad de las drogas, porque dentro del cuerpo humano se encuentra la droga más poderosa conocida por la humanidad: el desapego. Se ha liberado en el mundo una energía capaz de contrarrestar las fuerzas negativas. Con el tiempo, tendrán lugar ciertas reformas judiciales, y los delitos menores o insignificantes no acarrearán sentencias de prisión. Cuando la tensión mundial comience a decrecer, cuando el principio del compartir comience a ser puesto en práctica a través de diversas reformas sociales, económicas y políticas, la gente se sentirá menos amenazada, y habrá cada vez menos delitos. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |