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Las Enseñanzas de la Sabiduría Eterna

 

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La evolución planetaria desde la perspectiva de
las enseñanzas de la sabiduría eterna

por Charlie Barrie


¿Cómo reaccionarían ustedes si les dijeran que nos encontramos al principio del periodo más brillante y glorioso de la historia de la humanidad? Muchos se reirían, mencionarían las guerras en Oriente Medio y declararían que es demasiado tarde. La respuesta de ciertos grupos religiosos fundamentalistas sería que primero debe venir un Armagedón y que solamente los creyentes se salvarán. Otros responderían que desean que fuera verdad pero que no pueden ver ninguna señal de esperanza en el horizonte.

En este artículo, mi propuesta es que no sólo hay esperanza, sino que dentro de un futuro cercano estaremos viviendo en un mundo en que la cooperación, la paz y la belleza serán la norma en lugar de la excepción. Que nos encontramos al borde de una civilización en que no habrá más guerras. Una civilización en que se distribuirán equitativamente los abundantes alimentos y recursos de la Tierra, en lugar del abuso por parte del egoísmo del mundo desarrollado.

Es fácil llegar a desilusionarse con el estado actual de los asuntos internacionales cuando hay 1.000 millones de personas que viven en una horrible pobreza y unos 38 millones que están literalmente muriendo de hambre. ¿Pero sabía que en realidad hay un 10% de alimento sobrante en el mundo? Los problemas de pobreza e inanición no son debidos a la falta de recursos –lejos de eso– son debidos al egoísmo, la ignorancia y el miedo de esos países que impiden la distribución de los recursos del mundo. El mundo desarrollado (sólo un 25% de la población mundial) usurpa el 75% de los alimentos del mundo y el 83% de otros recursos. De hecho (aunque muchos no puedan creerlo) los EE.UU. tiene grandes almacenes bajo las montañas llenos de enormes cantidades de casi cualquier recurso imaginable desde alimentos a metales. Sin embargo en el otro lado del mundo, 38 millones de personas no tienen ni siquiera alimento suficiente para sobrevivir. ¡Es una locura!

Muchos de los conflictos del mundo, como guerras civiles o el terrorismo internacional, pueden, creo yo, tener su origen en una misma causa fundamental; el miedo. Muchas personas temen que no haya bastante alimento o recursos (lo que no es cierto como se ha visto anteriormente), así que compiten y luchan por ellos. Esos países que son más ricos son vistos como el enemigo. Por lo tanto, en realidad todo lo que se necesita para garantizar la paz mundial es la correcta distribución de los recursos, incluidos también la vivienda, la atención médica y la educación. Esto requerirá un cambio importante en la conciencia humana, del egoísmo al altruismo, de la competición a la cooperación, de la ignorancia a la iluminación. Yo propongo que exactamente este cambio está ocurriendo ahora.

La información contenida en este artículo está escrita desde la perspectiva de lo que se conoce como las “Enseñanzas de la Sabiduría Eterna” o esoterismo, como también se le conoce a este cuerpo de conocimiento que trata sobre el proceso evolutivo de la humanidad y los reinos inferiores de la naturaleza. Presenta una descripción sistemática y minuciosa de la estructura energética del Universo y del lugar del hombre en él. El esoterismo forma la “doctrina secreta” o “hilo dorado” que subyace a todas las religiones y filosofías del mundo así como a todos los descubrimientos culturales y científicos. En los tiempos modernos se ha puesto a disposición del público en general en su forma pura a través de varios individuos, más notablemente a finales del siglo XIX por H. P. Blavatsky (fundadora de la Sociedad Teosófica), en el siglo XX por A. A. Bailey y Helena Roerich, y más recientemente por Benjamin Creme y la ONG sin fines de lucro Share International.

Mientras lee la siguiente información, sólo puedo sugerirle que lo haga con una mente y corazón abiertos porque se emplean conceptos que normalmente no acepta enseguida la sociedad en general, y recuerde siempre que aun cuando el mundo entero crea en una mentira, no hace que ésta sea verdad. No pretendo ofrecer este artículo como un dogma sino como una hipótesis para que usted pueda comprobar o experimentar por sí mismo, en su propio corazón y mente, su realidad.

Para intentar dar una explicación de la causa de la presente crisis mundial y el subsiguiente camino hacia la paz, sería necesario primero resumir algunas de las enseñanzas básicas de la Sabiduría Eterna. Los dos conceptos principales de importancia en este tema son los de la evolución cíclica y la jerarquía de conciencia. Empezaré con la evolución.

El esoterismo declara que toda la creación, desde lo galáctico a lo subatómico, emana de una única fuente, de la única realidad original que muchos llaman Dios. La concepción esotérica de lo absoluto no es un ser personal, sino puro Ser en sí mismo, pura conciencia, absoluta unidad indiferenciada. En este estado no-manifestado que en Sánscrito se llama Pralaya, Dios, o el absoluto, contiene toda la energía potencial para cualquier posible manifestación, forma o evento. Es la suma total de toda voluntad, inteligencia, sabiduría, amor y poder en su estado no-manifestado. Al otro extremo del espectro, lo que se denomina Manvantara en Sánscrito, todo ese potencial se manifiesta; esto ocurre a través del proceso que nosotros llamamos la evolución. Evolución desde lo absolutamente no-manifestado a lo absolutamente manifestado, desde lo totalmente indiferenciado a lo totalmente diferenciado. Aunque la única fuente (a través de la evolución) se manifiesta a sí misma en formas diversificadas, nunca pierde su unidad fundamental o unicidad. En este sentido, Dios es inmanente dentro de la creación, es decir nosotros, y cualquier otro aspecto de la creación es Dios, y también es trascendente, lo que quiere decir que sea lo que acontezca en la creación, la fuente permanece inalterada e inafectada.

Por lo tanto, en la filosofía esotérica todas las cosas son energía expresándose a niveles de vibración diferentes, algo que, a nivel físico, ha sido probado por los descubrimientos de la moderna física cuántica. Desde la conciencia pura indiferenciada del absoluto a las formas de materia más densas y cristalizadas, todo es un campo de energía, todo es uno.

La evolución sin embargo, no es un proceso lineal, es cíclico. Puede imaginarse como un proceso respiratorio de inspiración y espiración (que esencialmente es lo que es) y que continua en un ciclo eterno. La energía indiferenciada “espira” creando todas las formas, e “inspira” volviendo a retirar todas las formas en sí misma y entonces espira de nuevo, esta vez a un nivel más alto de vibración. Este proceso es evidente en toda la creación, desde el nivel solar al subatómico. En la creación cósmica (en la que estamos inmersos) las estrellas se forman y luego (durante inimaginables periodos de tiempo) se extinguen. El “Big Bang” de los científicos es un ejemplo de esta “espiración”; de hecho el universo está todavía expandiéndose. En la naturaleza el flujo y reflujo de toda la creación son también muy evidentes en los ciclos de la luna y de las mareas, y en la órbita de nuestro planeta alrededor del sol, que origina los ciclos vitales de todas las especies en la Tierra. En nuestros propios cuerpos el proceso respiratorio se encuentra obviamente en nuestra respiración, pero también puede encontrarse en nuestros biorritmos y ciclos de humor (que por supuesto está íntimamente relacionado). Por lo tanto toda la creación es un proceso cíclico de inspiración y espiración, que puede observarse dondequiera que mire, incluyendo dentro de su propio ser.

Este proceso respiratorio también puede describirse como reencarnación. La reencarnación, o renacimiento, es un elemento esencial en la visión esotérica de la creación. La energía dentro de las galaxias, los sistemas solares, las civilizaciones y las vidas humanas individuales, inspira y espira en cada “encarnación” o manifestación material, alcanzando niveles más altos de vibración con cada ciclo. En el caso de la vida humana individual (aunque la humanidad realmente encarna en grupos) la energía o el espíritu respira dentro de la manifestación en los tres mundos de la existencia – mental, emocional, y físico – y después de la muerte vuelve a retirarse sucesivamente hacia pralaya o “estado del alma”. Este proceso se repite luego a un nivel más alto y tantas veces como la conciencia humana evoluciona a través de las sucesivas experiencias encarnatorias. Esto me lleva al segundo concepto esotérico de importancia en este tema, la existencia de una jerarquía natural de conciencia en toda la creación.

La inimaginable complejidad del universo en evolución está formada por una jerarquía perfectamente interconectada de diferentes niveles (o estados) de conciencia, que aunque diferentes todos son igualmente importantes porque provienen de la misma fuente absoluta. Nuestro sistema solar es por ejemplo la expresión (desde nuestro punto de vista) de una poderosa conciencia inmensamente evolucionada. Esta conciencia solar sin embargo, está formada por las conciencias interconectadas que “enalman” o se manifiestan como los planetas que contiene. Estas conciencias planetarias, que por supuesto incluyen al planeta Tierra, están a su vez formadas por los seres interconectados dentro de ellos. Cada ser viviente encarnado, ya sea de conciencia solar, planetaria, humana o sub-humana, forma un microcosmos perfecto del macrocosmos del que forma parte. Esto es lo que se quiere decir con la frase, “el universo puede encontrarse dentro de un grano de arena”.

Cuando la vida en el planeta Tierra ha evolucionado también lo ha hecho a través de la jerarquía. La vida ha pasado de la conciencia mineral (en la filosofía esotérica incluso los minerales contienen vida, porque ellos también están hechos de espíritu o pura energía), a través de la vegetal y la animal a la etapa de conciencia humana, que es donde la ciencia moderna occidental diría que su evolución ha terminado. El esoterismo declara sin embargo que por encima del reino humano se encuentran más reinos de evolución superior, porque la jerarquía no tiene fin. El reino que está directamente por encima de la humanidad puede describirse como el reino espiritual o reino de las almas.

El reino de las almas está formado por esos seres que han evolucionado más allá del nivel medio de la conciencia humana hasta niveles de iluminación difíciles para nosotros incluso de imaginar. Estos seres son los líderes, artistas, científicos, inventores e instructores que han moldeado la sociedad y la cultura en la tierra desde que la humanidad comenzó. Ellos manifiestan su divinidad innata y poder creativo revolucionando el mundo mientras que al mismo tiempo nos muestran de lo que son capaces y nos llaman a seguir sus pasos.

El esoterismo describe que las pocas vidas finales de la experiencia de vida humana de un individuo (que dura cientos de miles de vidas, o ciclos encarnatorios) están marcadas por cinco fabulosas expansiones de conciencia que introducen al individuo en el reino espiritual. Estas expansiones se describen como “iniciaciones”. Estas cinco iniciaciones aumentan gradualmente la conciencia del individuo y el control en los planos físico, emocional y mental. Al tomar la quinta iniciación el individuo se convierte en lo que se describe por el esoterismo como un “Maestro de Sabiduría”, no un maestro sobre otros que exija veneración, sino un maestro sobre sí mismos y la creación.

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