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Preguntas y respuestas (F.A.Q.)

 

¿Acepta usted la interpretación de Lucifer como el Ángel Caído del mal?

No, no la acepto. Pienso que hay una incomprensión absoluta de Lucifer por parte de la enseñanza cristiana. El nombre 'Lucifer' significa, literalmente, 'luz'. La palabra viene de la raíz latina lux, lucis luz, y fer, ferre traer. Significa, por consiguiente, el portador de la luz, y es el nombre del planeta Venus como estrella matutina.

No tiene nada que ver con el demonio o con Lucifer como entidad maligna. En la enseñanza esotérica, Lucifer es el nombre de la gran Entidad angélica que encarna al reino humano en el plano del alma. Cada persona, por lo tanto, es un fragmento de Lucifer. Como almas, somos cada uno de nosotros una parte individualizada de esta gran Superalma. Aunque nos sea difícil captarlo, no existe realmente un alma separada. Tal cosa no existe.

La enseñanza cristiana sostiene que Lucifer, el jefe angélico rebelde, Satán, fue arrojado del cielo por volverse demasiado orgulloso y discutir con Dios. Esto es una simpleza, y muestra una absoluta incomprensión de la realidad. Es también, desde luego, simbólico. Es el símbolo de un punto muy significativo en nuestra evolución humana, que tuvo lugar hace 18 millones y medio de años.

En esa época, el hombre-animal primitivo había alcanzado el punto de que la energía de la Mente pudiera ser hecha incidir sobre su mente incipiente. Aún no poseía un cuerpo mental. La energía de la Mente, traída del planeta Venus, fue irradiada sobre el hombre animal. Este proceso estimuló la mente de aquellos pseudo-hombres a tal punto que a las almas humanas, que aguardaban en el plano del alma, les fue posible encarnarse por vez primera. El hombre-animal primitivo estaba tan subdesarrollado, que aquello sólo podía tener lugar una vez que se hallara presente en él la energía de la mente, y al menos el núcleo de un cuerpo mental.

Por vez primera, las almas humanas se individualizaron. Dado que el alma es perfecta, el plano del alma es una especie de paraíso.

El mito de Adán y Eva (y su 'caída') simboliza este descenso del paraíso a la encarnación. Puesto que el alma puede manifestarse sólo imperfectamente a través de los vehículos inferiores (mental, astral y físico), está, en cierto sentido, descendiendo a la imperfección, o al 'mal', como se le llama en la Biblia. No se trata del mal en el sentido de bueno/malo, sino de imperfección en relación al nivel del alma. Para los Maestros sólo existe perfección e imperfección. No existe eso del 'pecado'. El pecado es una imperfección relativa. Pero los grupos cristianos lo han centrado todo en el pecado, el bien y el mal.

El descenso del alma a la materia física condujo a una expresión imperfecta de dicha alma. El viaje evolutivo, desde luego, prosigue hasta que los vehículos físicos están lo suficientemente refinados como para permitir la manifestación perfecta del alma en encarnación. Ese es el proceso de retorno. El descenso del alma en la materia (la rebelión en los cielos) es involución, el viaje de retorno es evolución.

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