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Servicio


A continuación presentamos una selección de citas sobre el tema del servicio – de Maitreya (Mensajes de Maitreya el Cristo, y Las Enseñanzas de Maitreya – Las Leyes de la Vida); del Maestro de Benjamin Creme (Un Maestro Habla); y de los escritos de Benjamin Creme.

Cuando Me veáis, comprenderéis las razones de vuestra presencia en el mundo.
Estáis aquí, amigos Míos, para servir al Plan de Dios.
Estáis aquí, cada uno de vosotros, por amor a vuestros hermanos.
Estáis aquí, también, para aprender, para expandir vuestro conocimiento de ese Plan y para progresar en el Sendero.
Esa es la verdad de vuestra existencia en este momento.
Prestad atención, entonces, a esta oportunidad que os presento: de compartir conmigo Mi trabajo de socorro, de aligerar Mi carga, de revelar a Dios dentro de vosotros y de guiar a vuestros hermanos hacia la Luz. (Maitreya, del Mensaje Nº 94)

Un nuevo mundo se está creando y requiere la colaboración de todos: todos tienen un papel que desempeñar. (Maestro de Benjamin Creme, de ‘La Voz de Maitreya’)

Estad preparados para tomar al futuro con ambas manos y forjar un mundo de belleza. Evitad la desesperación y cread con alegría y amor, sabiendo que el futuro está preparado para vuestro abrazo. (Maestro de Benjamin Creme, ‘El sendero hacia el futuro’)

Tan pronto como se realiza un grado de contacto con el alma, la persona empieza a desear servir al mundo de alguna forma. El propósito del alma es servir; esa es la razón por la cual se encarna. (Benjamin Creme, La Misión de Maitreya, Tomo III)

Mi objetivo es dar a conocer Mi Presencia en el mundo lo más pronto posible, y así comenzar Mi Trabajo a plena luz del día.
Esto va a significar un arduo trabajo por parte de aquellos que ahora aceptan que Yo estoy entre vosotros.
Dad a conocer a todos que Yo estoy aquí, y allanad Mi sendero.
Mi plan es dar al mundo cierta Enseñanza, que mostrará a los hombres que existe una nueva forma de ver la vida, un nuevo camino a seguir hacia el futuro.
Que estéis vosotros entre los primeros en reconocerme, y a través de vosotros Yo pueda trabajar.
Tomad sobre vosotros mismos esta labor.
No habrá otra más grande que podáis hacer en esta vida.
Comprometeos en este trabajo y servid a vuestros hermanos.
Deseo que el mundo conozca Mi Presencia, Me acepte rápidamente, y, espero, siga Mi iniciativa.
Estoy seguro que vosotros no Me vais a fallar.
Estoy seguro que no vais a rechazar este privilegio, este don de servir, sino que lo tomaréis voluntariamente sobre vuestros hombros, para aligerar el peso de Mi Labor.
Mis Bendiciones están con todos vosotros. (Maitreya, del Mensaje Nº 5)

No se puede colocar al servicio demasiado arriba como un sendero para obtener la iluminación espiritual, porque la iluminación misma es el depertar al papel del servicio. Los Maestros llaman a Su trabajo el Gran Servicio y a medida que evolucionamos hacia la Maestría final llegamos a darnos cuenta que en todo el Cosmos sólo existe en realidad una gran ley que gobierna toda la actividad de lo que llamamos divinidad – esa ley es el servicio. Dios viene a la encarnación, crea el universo manifiesto, y las unidades de Dios, de las que somos el reflejo, se encarnan específicamente para servir. No hay otro motivo. Es servir al Plan, que en sí mismo es servicio. (Benjamin Creme, La Misión de Maitreya, Tomo I)

El servicio es ocuparse seriamente de él, haciendo los quehaceres cotidianos en un ritmo que puedes sostener, que comprometerá tu energía, fuerza y concentración, pero no hasta el punto de extenuación. Eso es encontrar el ritmo correcto – sacar el máximo de ti mismo conservando algo de energía.
Para tener un ritmo razonable tienes que reconocer prioridades y aprender a elegir entre incluso prioridades mayores. Nadie puede hacer todo. Tienes que elegir aquello que es más valioso para el Plan, para la tarea entre manos, y convertirlo en la prioridad número uno. Al mismo tiempo tienes las responsabilidades de la vida. No es hablando con los medios de comunicación o sentándose en Meditación de Transmisión como tomas la iniciación. Es en la vida, y sólo en la vida, donde sufres las transformaciones del carácter, la purificación tanto de los motivos como de los cuerpos que te permiten tomar la iniciación. Somos responsables de nuestros deberes – las responsabilidades humanas de la vida familiar, la vida profesional y demás. Todo eso tiene que satisfacerse de la mejor forma posible. Al mismo tiempo tenemos el deber de servir.
El problema del discípulo es que está en el mundo, y no obstante, en un sentido, no es del mundo. Ha de mantener esta doble relación: con los pies puestos totalmente en la vida, relacionándose con todo y con todos con los que se encuentra, aprendiendo a enfrentarse con todo eso y al mismo tiempo a mantener un aislamiento, un sentido interno de sí mismo como discípulo, en el medio de ese torbellino. Para un discípulo, la vida es más difícil que para cualquier otra persona.
Imagínate un gran río crecido. Cuando el agua pasa por debajo de los pilares de un puente, sin obstrucción, no encuentra obstáculos. Cuando golpea los pilares, estos reciben todo el peso del torrente. El discípulo es igual que los pilares del puente y necesariamente recibe el impacto, la tensión y estrés de la vida misma. No es fácil ser un discípulo. Tienes que encontrar un equilibrio. Nadie puede decirte cómo. Tienes que hacerlo a tu propia manera, partiendo de tu sentido común. (Benjamin Creme, La Misión de Maitreya, Tomo II)

Naturalmente, se necesitarán aún muchas manos en la creación de la nueva sociedad. Muchas son las labores a ser desempeñadas. Muchos son los ajustes que deben de hacerse. Todos los que deseen servir oirán la llamada al servicio sonando en sus corazones y desde el corazón responderán. La voz unida de la gente de todas las regiones pidiendo justicia y compartir establecerá una invocación a la que nada podrá resistirse. Así se transformará el mundo. Así, gradualmente, se crearán las formas, se forjarán las nuevas relaciones, una nueva y más feliz era amanecerá para la humanidad bajo la orientación del Cristo y los Maestros. (Maestro de Benjamin Creme, ‘Una nueva era nace’)

El servicio es la palanca del sendero evolutivo. A través del servicio aprendemos a identificarnos con aquello que servimos, y así ocurre un cambio en nuestro centro de enfoque. Cambia de lo personal y egoísta a lo impersonal y altruista. Y al hacer eso nos identificamos cada vez más con más y más. El camino es a través del servicio. Por ello fue instituido por el Cristo en Palestina, como una palanca para el proceso evolutivo, porque, cuando comenzamos a servir, nos descentralizamos más y más, nos identificamos más y más, hasta que podemos identificarnos con todo lo que existe. Y cuando podemos identificarnos con todo lo que es, somos todo lo que es. Somos Dios. Liberamos nuestra Divinidad. (Benjamin Creme, La Reaparición del Cristo y los Maestros de Sabiduría)

Llega un momento en la historia de cada nación en que la cualidad de su alma comienza a manifestarse con más poder y ocasionando la aparición de figuras importantes en los campos del arte o la ciencia, la política o la religión. Cuando esto sucede, vemos el emerger de hombres y mujeres influyentes que dan color y coherencia a los esfuerzos de una nación. Profundamente creativos, inspiran a aquellos a su alrededor con su visión, y ayudan a crear la cultura de su tiempo. Son los discípulos e iniciados que expresan para otros el genio de su nación.
En la actualidad, esperamos la llegada de semejantes figuras poderosas al escenario del mundo. Entrenados por los miembros mayores de la Jerarquía Esotérica, ya existe un grupo de hombres y mujeres espiritualmente orientados, equipados para ocuparse con eficacia de los problemas del momento. Cuando suene la llamada, como pronto ocurrirá, emprenderán el trabajo para el cual han sido preparados: la reconstrucción de nuestra vida planetaria según unas líneas enteramente nuevas.
Trabajando en todos los campos, este grupo de dedicados discípulos mostrará el camino a seguir por la humanidad. Procedentes como son de muchas naciones, podrán enfocar y canalizar las aspiraciones de todas las personas por un mundo de paz y justicia. Son, en su mayoría, desconocidos actualmente, pero pronto sus nombres y trabajo portarán una luz a los ojos de los hombres, inspirándoles con la esperanza y expectativa de un futuro mejor. En la actualidad trabajan imperceptiblemente pero están listos para poner sus dones y entrenamiento al servicio de la raza. Serán conocidos por su amor altruista y sabio juicio; por su sentido del deber y dedicación a su labor. Entrenados por Maestros, reflejarán algo de Su desapego y conocimiento, trayendo un ritmo y orden nuevos a nuestro caótico mundo. (Maestro de Benjamin Creme, de ‘El emerger de grandes servidores’)


Share International, Enero/Febrero 2008
 

 

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