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La constitución del hombre

 

El sistema nervioso

por Aart Jurriaanse

El cuerpo físico humano, la suma total de los músculos, huesos, sangre y otros sistemas de apoyo diferentes, está correlacionado y coordinado por el sistema nervioso, y energizado por aquello que vagamente se llama 'vida', esa esencia vital y divina que siempre permanecerá inexplicable a los seres humanos terrestres.

El sistema nervioso con su complejidad de nervios, centros nerviosos y aspectos interrelacionados que sirven para coordinar los organismos y producir la respuesta sensitiva existente entre las extremidades, órganos y otros componentes del cuerpo, todos contribuyendo a hacer que el hombre sea consciente y reaccione a su entorno, ya ha sido estudiado por muchos años por la medicina. Sin embargo para los propósitos presentes es recomendado un enfoque diferente, haciendo hincapié en lo subjetivo más que en el lado puramente funcional.

Hablando en términos generales el aparato sensorio puede clasificarse en:

  • El sistema cerebro-espinal.
  • El sistema sensorio nervioso.
  • El sistema nervioso periférico.

Símbolo del alma

Este sistema coordinador de comunicación, esta red sensitiva de nervios interrelacionados, es el símbolo en los hombres del alma, y por tanto la apariencia o expresión externa de una realidad espiritual interna de la cual el hombre común aún permanece felizmente inconsciente.

El sistema nervioso forma el plano de contacto primario entre las esferas etérea y física. El cuerpo etérico impregna cada parte separada del cuerpo físico, y sus ramificaciones terminan en diminutos portadores de energía, ya descritos como los 'nadis', y que están en contacto con cada átomo individual. Es esta contraparte etérica del sistema nervioso la que alimenta, controla e impulsa a los nervios, sirviendo como canal o puente entre los aspectos físicos y etéricos del hombre.

Además del ya bien conocido sistema nervioso, existe una micro-red adicional de nervios, reticulados atómicamente, representando la contraparte directa física del sistema de nadis, del cual la ciencia médica todavía no es consciente.

Brevemente, consideremos el cerebro desde el punto de vista esotérico, y así veamos sus funciones desde un ángulo algo diferente del enfoque exotérico usual.

El cerebro es el punto focal de todo el sistema nervioso. Toda sensación o experiencia, hasta la más vaga percepción registrada en cualquier parte del sistema sensorio atómicamente reticulado, es retransmitido instantáneamente y suministrado a este ordenador central. Sí, eso es realmente el cerebro - un ordenador bellamente diseñado que ha sido incorporado en el cuerpo material de cada ser humano; un ordenador concebido y construido más allá de la imaginación y comprensión de los más altamente cualificados y capacitados físicos o técnicos. Este instrumento maravilloso ha sido instalado en el cuerpo humano para servir como conexión, transformador y transmisor recíproco de impulsos y percepciones de todo tipo, tanto subjetivos como objetivos, y recibidos tanto de fuentes internas como externas. Por tanto sirve para interrelacionar una parte del cuerpo con otra; sirve como el punto de contacto consciente entre el ser humano y formas externas de todo tipo tanto consciente como inconscientemente; y finalmente a través de 'impresiones' recibidas, une lo efímero, lo oculto, con lo físico denso. Estos impulsos subjetivos pueden originarse de varias fuentes, pero para el hombre común que está comenzando a despertarse, y se está volviendo consciente de una existencia espiritual más profunda, se puede asumir que este contacto subjetivo es normalmente con el alma, el Cristo interno, que está gradualmente, y con creciente resolución, ejerciendo su influencia en los tres vehículos de expresión - los cuerpos físico, emocional y mental.

Todos estos contactos son efectuados a través del cerebro. Este ordenador puede desarrollarse y refinarse mucho más allá de su funcionamiento actual como parte del equipamiento del hombre común. Las capacidades y potencialidades son atributos innatos de este instrumento, pero sólo se desenvolverán y funcionarán en concordancia con la necesidad real, y corresponderán entonces al grado de desarrollo de los centros etéricos que evolucionan. Como en el caso de un ordenador, el cerebro también debe ser programado, y respuestas y reacciones que pueden esperarse sólo pueden ser proporcionales al conocimiento, datos objetivos y principios espirituales que le han sido suministrados, y seguidamente clasificados, guardados y procesados por el instrumento.

Se puede quizás mencionar brevemente que existen tres pequeñas glándulas endocrinas que están estrechamente asociadas con el cerebro. Estas son conocidas como el cuerpo pituitario, la glándula pineal y la glándula carótida. Están relacionados y forman la correspondencia objetiva de los tres centros de energía en el cuerpo etérico envolvente, llamados los centros del ojo (ajna), alta mayor y de la cabeza. En el hombre primitivo estas tres glándulas no están todavía relacionadas, porque los centros relativos de fuerza están todavía inactivos. En el hombre espiritualmente desarrollado, por otro lado, se vuelven estrechamente asociadas a través de los centros que han sido progresivamente despertados y energizados, y están entonces activamente transmitiendo e intercambiando energía del alma a través de estas glándulas del cerebro. Estos son por tanto los canales a través de los cuales el alma comienza a ejercer su influencia sobre la personalidad y sus tres cuerpos que la componen.

(Revista Share International − Octubre 1984)
 

 

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