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El cuerpo mental por Aart Jurriaanse A lo largo del tiempo el hombre progresa constantemente, primero con todas sus energías enfocadas en el cuerpo físico, luego pasa a través de esa etapa difícil donde el cuerpo emocional se desenvuelve y debe gradualmente someterse al control mental, hasta que la serenidad y la estabilidad son finalmente alcanzadas, y todos los deseos, codicia, depresión y autocompasión son eliminados. Esta meta sin embargo, se alcanza solamente con el desarrollo del vehículo mental, y la utilización efectiva de ese ordenador interno, el cerebro físico que siempre ha estado a disposición pero que hasta ahora sólo se ha usado de una forma limitada, porque la atención ha estado mayoritariamente concentrada en la satisfacción de las necesidades físicas y emocionales. Para el funcionamiento adecuado se debe programar apropiadamente el ordenador, y por tanto se debe recoger, organizar, clasificar y alimentar este instrumento con información, hechos y conocimiento correctos, con la mediación del cuerpo mental. Esto finalmente dará lugar a la sabiduría divina. Durante las primeras etapas de la encarnación, con el foco de vida aún en gran medida centrado en los vehículos físico y astral, el alma está presente pero permanece neutral y apartada, pues estos cuerpos aún no son receptivos a su influencia, y no existen los canales apropiados para la comunicación efectiva. Pero con el desarrollo de la envoltura mental la situación empieza a cambiar. Se puede considerar al cuerpo mental como cargado de energía positiva, el cuerpo físico en el polo opuesto es negativo, y el cuerpo emocional es el campo intermedio donde las fuerzas opuestas se encuentran, y donde se libra la batalla entre las dualidades enfrentadas, hasta que finalmente se alcanza el equilibrio. El Puente del Arco iris Se debe contemplar al alma como la mediadora, utilizando su influencia para guiar el curso de estas batallas y supervisar el programa evolutivo hacia el equilibrio requerido. Durante este proceso el cuerpo mental se convierte en el transmisor de corrientes de fuerzas de la Mente Abstracta, a través del puente subjetivo conocido como el 'Puente del Arcoiris' (o 'antahkarana') hasta el caldero astral en ebullición. La función del discípulo orientado en el cuerpo mental es desarrollar una mente receptiva y una comprensión intuitiva para los pensamientos dirigidos a él desde Entidades más elevadas, y transmutar esas formas mentales en palabra y escritura adecuadas, permitiéndole así transmitir su versión del mensaje a su prójimo. El intelecto es un atributo del cuerpo mental, y el logro final del control mental se consigue con su sabia y correcta aplicación. Esto se lleva a cabo en tres etapas: (a) Por medio de los cinco sentidos, transmitidos a través del ordenador cerebral, la mente recibe impresiones del mundo físico. (b) La mente es inducida a la actividad por estas sensaciones, pero simultáneamente inicia sus propias actividades, y en esta función el intelecto desempeña el papel dominante. Estas dos corrientes – la física y la mental – interaccionan y producen una tercera actividad, en donde el principio razonador y discriminador combina la información de estos dos flujos informadores, y así los 'pensamientos' de la mente son formulados y registrados en conjunción con aquellos recibidos de fuentes externas. (c) Por medio de la concentración y la meditación el contenido de la mente puede permanecer 'firme en la luz' del alma. A través de esta técnica el alma impone sus ideas e impresiones en la mente, y así se convierte en el canal de los mundos espirituales al plano mental. La mente o intelecto por tanto sirve para coordinar, digerir y formular pensamientos mediante el razonamiento de impresiones recibidas del mundo físico, el plano mental, y de los planos del alma y subjetivos. El principal choque de fuerzas ocurre cuando un cuerpo físico sólido y sensitivo, y una mentalidad bien equipada toman contacto. Esta batalla es decidida en el cuerpo emocional; es sólo después de la batalla, donde el cuerpo mental alcanza el equilibrio, cuando el alma puede desempeñar su papel apropiado. La mayoría de los hombres viven todavía en el mundo de los sentimientos y la percepción de los sentidos, o el cuerpo emocional, y sólo pocos por ahora son pensadores, orientados en el cuerpo mental, que una vez activado y alineado correctamente, sirve como transmisor de la energía del alma, y así como mediador entre el alma y los vehículos inferiores. Todo estudiante esotérico en alguna etapa debe aprender a comprender algo de sus propios procesos mentales; debe ser capaz de formar un concepto razonable de las herramientas mentales a su disposición, cómo utilizarlas, y finalmente qué uso hacer de aquello que aprende y adquiere a través del uso correcto de su equipo mental. La mente es la facultad de la deducción y el razonamiento lógicos, y esta actividad racional distingue al hombre de los animales. Es el medio a través del cual la Voluntad inteligente, el Propósito activo y la idea inalterable de la Deidad encuentran expresión a través de su creación – el ser humano. Utilizando la forma humana, todas las unidades dentro de su esfera de influencia son conducidas hacia el cumplimiento de un conjunto de Propósitos divinos. La mente es el medio y el canal por donde estas energías espirituales operan, por el cual la evolución se hace factible, se alcanza la comprensión, y se genera y aplica la actividad. También se puede considerar a la mente como un órgano subjetivo de sentido, y como un instrumento de descubrimiento por medio del cual la conciencia se desenvuelve sistemáticamente. A través de la mente el hombre aprende a protegerse a si mismo, a guardar sus intereses, y a preservar su identidad; sirve para el discernimiento y lentamente crea un sentido de valores, que finalmente permite poner el énfasis en el ideal y lo espiritual, en lugar de lo material y físico Es el papel de todo pensador, aunque sea de forma limitada, contribuir con su modesta parte a la reserva de energía mental, que es combinada en una fuerza de inmenso poder y se aplica para la evolución progresiva de la humanidad. El pensamiento correcto está basado en muchos aspectos, pero para una comprensión más clara sería útil indicar los pasos más cruciales: 1. Se debe desarrollar la sensibilidad a la impresión e intuición egoica. Esto no significa una comprensión del Plan divino, sino que requiere sólo el contacto de los márgenes de la Mente Absoluta – así se estimulan ideas y pensamientos intuitivos que pueden contribuir al avance del Plan. 2. Habiendo reconocido un destello de tal visión, con quizás un vislumbre de su belleza sobrenatural, el discípulo tiene la oportunidad de hacer descender al plano mental esa parte del Plan que ha comprendido. Puede encontrar difícil retener algo de los primeros destellos experimentados, pero en su momento y con esfuerzos sostenidos de percepción, se pueden obtener contactos más claros, y gradualmente ciertas ideas penetrarán la mente concreta. Estas ideas se convertirán entonces en pensamientos concretos, que pueden ser visualizados y percibidos. 3. El siguiente paso es un período de gestación, donde la forma mental es construida con el máximo de visión que el discípulo ha sido capaz de traer a la conciencia. Mientras esta visión lentamente toma forma, se desarrollará un anhelo para compartir aquello que se ha recibido con el resto de la humanidad. La forma mental es así vitalizada a través del poder de la voluntad, y gradualmente la forma mental de la visión comienza a cobrar estatura mental. 4. El discípulo que finalmente materializa su visión en el plano físico por medio de la palabra, la escritura o la pintura está sumamente favorecido. Se debe recordar, sin embargo, que tal materialización de cualquier aspecto de la visión nunca es el trabajo de un solo hombre. Es sólo a través del trabajo y el esfuerzo unidos de muchos que pueda llevarse a la manifestación externa, y es aquí donde surge la necesidad de educar a la opinión pública – trae a los muchos colaboradores en ayuda de los pocos visionarios. Es así como trabaja el proceso: unos pocos intuitivamente sienten el Plan; sus pensamientos llevan al plano mental a la actividad; los pensadores de entre el público perciben las ideas y las llevan a la materialización. Esto también puede expresarse en términos de un mantram: "Yo escucho, expreso y revelo la verdad sutil que impregna mi conciencia". (Revista Share International
− Noviembre 1985) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |