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Magia blanca y magia negra por Aart Jurriaanse El arte del esoterista es convertirse en un ‘mago blanco’, es decir, aprovecharse de las energías y fuerzas ocultas del universo espiritual y, por medio de los poderes creativos del alma, hacer descender estas energías a la Tierra en alguna forma material deseada. Es por consiguiente el reunir el Espíritu y la Materia bajo condiciones controladas y armoniosas, y de acuerdo con las leyes de la naturaleza. En lo que respecta al hombre, esto significa el aumento de la vibración interna que se manifiesta como expansión de conciencia, ascendiendo progresivamente desde la conciencia física, pasando por la conciencia astral y mental hasta la conciencia egoica y finalmente hasta la conciencia espiritual. Cuando se alcanza la conciencia espiritual las envolturas físicas son rechazadas, o en otras palabras, ya no habrá necesidad de que el alma vuelva a reencarnar. El mago blanco se interesa además por la interpretación inteligente de todo lo que se relaciona con la naturaleza y, con la cooperación de estas fuerzas, alcanza los objetivos del Plan divino hasta el punto que pueda él distinguir sus fundamentos generales. El ideal del estudiante esotérico debe ser por consiguiente producir el trabajo creativo organizado utilizando las energías subjetivas según las leyes de la naturaleza. Si esto se consigue, una de las cosas más importantes es cultivar la estabilidad emocional. Esto no puede lograrse por un esfuerzo de la voluntad, sino solamente sometiendo la personalidad a los dictados del alma, venciendo la dominación astral. El trabajo del mago blanco incluirá todo lo que lleve a la expansión de conciencia, y a aumentar la sensibilidad a la impresión; comprenderá todo lo que tiende a disolver y eliminar ese velo de separación que oculta el mundo etérico de quienes están temporalmente dentro del cuerpo físico; todo lo que fomente la producción de mejores vehículos a través de los cuales el Principio Crístico (o el alma) pueda expresarse a sí mismo. La Jerarquía de Maestros es la fuerza rectora o fuente de inspiración para la manifestación de la magia blanca en el plano físico. Como polo opuesto a las Fuerzas Oscuras, la Jerarquía también es conocida como la Gran Logia Blanca. Los miembros de ambas Logias, Blanca y Negra, utilizan al hombre como instrumento para manipular sus poderes. Ambos grupos utilizan las mismas energías y fuerzas, pero estos poderes son aplicados desde un punto de enfoque totalmente diferente y con motivos diametralmente opuestos. El hombre corriente por lo general es inconsciente de que la extensa área que cubre la educación moderna, y los nuevos descubrimientos científicos progresistas y a veces fantásticos que alcanzan un área muy amplia de investigación, pueden relacionarse con la caída de las barreras existentes entre la humanidad y el mundo subjetivo. Están, por ejemplo, los grandes y rápidos progresos que se han hecho en los diferentes sistemas de comunicación, como el desarrollo de la radio y la televisión; la telepatía está en proceso de recibir el reconocimiento científico y está ahora investigándose más en serio; las profecías del Tibetano con respecto al descubrimiento por la ciencia del mundo etérico se han hecho por fin realidad, y no sólo hay un creciente conocimiento de la existencia del cuerpo vital que rodea a todas las formas, sino también del papel predominante que este cuerpo vital desempeña en toda la creación. Deben esperarse grandes cambios en la actitud del hombre hacia los mundos ocultos durante los próximos años, y esto debe ser en primer lugar evidente en la expresión psicológica – toda esta ciencia se revolucionará para jugar un papel más importante en la empresa humana. Todos estos avances deben verse como manifestaciones de magia blanca, que está destinada a ser enfatizada por el Séptimo Rayo entrante – el Rayo del Mago – cuyo Rayo dominará la vida en la Tierra durante los próximos siglos. El Ser Supremo es la última Fuente de Luz para el hombre. En su forma prístina esta Luz debería, sin embargo, ser de tal potencia y brillo que todo en la Tierra sería consumido por ella. Por consiguiente Su poder es reducido a través de la intervención de varias Entidades celestiales, hasta que alcanza nuestra Deidad Solar, que proporciona al Señor del Mundo la cantidad de Luz que se requiere para el desarrollo evolutivo de la Tierra. Esta Luz es entonces adaptada por la Jerarquía, sirviendo como Fuente de Luz inmediata para el hombre, que a su vez él transmitirá finalmente al resto de la naturaleza. Los hombres de buena voluntad, que reaccionan a las necesidades de la humanidad, demuestran su sensibilidad a las Fuerzas de la Luz, y ellos pueden de esta forma considerarse también como reflejos de esta Luz y su energía – la voluntad-al-bien. Esta energía está constantemente radiándose hacia el hombre, influyendo las mentes del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y de todos los trabajadores desinteresados de la humanidad. Sin embargo, las mentes de los egoístas, individuos egocéntricos y separatistas, permanecen cerradas a muchas de las cualidades beneficiosas de esta Luz. Esto también se aplicará a quienes cuyo razonamiento se ha cristalizado por los dogmas y doctrinas – ya sean de naturaleza política, social, científica o religiosa. Poco puede hacerse por consiguiente por las personas cuya visión y mentes están limitados por sus propias exigencias personales, por su entorno inmediato, o quién tiene intereses regionales particulares en lugar de trabajar para el conjunto de la humanidad. (Revista Share International
− Marzo 1997) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |