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El problema de la dualidad por Aart Jurriaanse Unidad, dualidad o triplicidad - todas facetas del mismo concepto, y meramente una cuestión de enfoque y punto de vista diferentes, y que serán determinados por el desenvolvimiento de la conciencia. Desde el punto de vista del discípulo que despierta, todo se ve como una dualidad - por ejemplo: la personalidad y el alma; la materia y el espíritu; el Hijo y el Padre. La manifestación, sin embargo, puede considerarse como una triplicidad: 'Vida-Cualidad-Forma' o expresado en diferentes términos, como 'Espíritu-Alma-Cuerpo'. Pero todos estos son sólo intentos inadecuados de expresar en palabras los diferentes aspectos de la Deidad, de la cual el hombre es vagamente consciente, pero que nunca realmente podrá comprender. Estas triplicidades son por tanto sólo facetas de una Unidad que el hombre ha identificado con el nombre inclusivo de DIOS. Pero observad el mundo desde el punto de vista del aspirante. Para él todo puede interpretarse en términos de dualidad u opuestos, y estos pares de opuestos coinciden en el plano emocional o astral, donde actúan y se influyen mutuamente, y donde estos encuentros pueden resultar en conflictos importantes. En realidad la batalla es una lucha por el dominio entre el alma y su vehículo, la materia, manifestada como la personalidad. El hombre medio, sin embargo, no es consciente de este conflicto subyacente y de las cuestiones que abarca; él sólo está preocupado por las actividades menores o secundarias, como la lucha entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, el placer y el dolor, la libertad y la represión, la pobreza y la riqueza, y muchos más. Antes de que un discípulo pueda comenzar a trabajar con las fuerzas y problemas del mundo, primero debe equilibrar los opuestos en su propio sistema. Cuando se ha alcanzado en cierto grado este equilibrio, él ha entrado en el Sendero y puede convertirse en colaborador en un campo más amplio. Para los menos evolucionados no existen problemas de dualidad, al no ser conscientes de nada más allá del mundo de la materia. El aspirante, sin embargo, se vuelve consciente de los opuestos, y esto lo deja desamparado, confuso e indeciso en algún lugar entre ambos, siendo atraído aquí y allá por los polos duales. El hombre que se va haciendo consciente de esta manera de la presencia del alma comprende que está suspendido entre dos fuerzas - la atracción de la materia y la forma, en contrapartida a aquella del alma. Es esta doble atracción, que acentúa las diversas dualidades, que lleva al aspirante a reconocer que su propia voluntad divina, en contrapartida a la voluntad egoísta de la personalidad, constituye el factor determinante. A través de la luz que ha encontrado, se ha hecho consciente de la oscuridad; ve el bien como su ideal, pero la necesidad de la carne le lleva hacia el mal; experimenta el infierno en la tierra, y así visualiza un paraíso espiritual como su santuario. Dos corrientes de energía Estas fuerzas opuestas pueden verse como dos corrientes de energía, o dos senderos que conducen a direcciones opuestas - uno de vuelta al deseo material y egoísta, asociado con el monótono ciclo de renacimiento, y el otro que conduce a la libertad del mundo de las almas. Para el aspirante que sólo ha hecho relativamente un reciente contacto con su guía interior, tiene normalmente por delante años de grave tensión y lucha. Tiene repetidamente que afrontar los opuestos, y debe tomar decisiones y elegir. Él llega a comprender que ya no puede continuar por el sendero de menor resistencia. De tanto en tanto consigue destellos de visión y nuevas percepciones aparecen ante él, sólo para ser nuevamente engullido por los requisitos de la vida cotidiana y los deseos y demandas egoístas de la personalidad. Otra consideración que puede desempeñar un papel apreciable es el temor al ridículo por parte de relaciones y amistades que aún no se han hecho conscientes de estas percepciones más profundas, o bien rechazan reconocer estas experiencias. Pueden ser necesarias unas convicciones muy fuertes para superar tales temores o hasta una oposición activa, y continuar calmadamente por el sendero, sin tener en cuenta el desprecio y la afrenta. Una vez que el discípulo ha alcanzado el punto de decisión, y ha conducido sus pasos hacia la Luz, encontrará que el apoyo activo vendrá tanto del alma como de ciertas Entidades subjetivas que siempre están listas y dispuestas a tender una mano cooperante. Si su resolución, sin embargo, se debilita y sus energías flaquean, él entonces regresará temporalmente a los viejos hábitos y condiciones del hombre dormido, con las lóbregas nubes y espejismos del plano astral descendiendo nuevamente sobre él. Esto sólo significa que estas mismas batallas deberán librarse nuevamente, hasta que finalmente consiga superar estos desafíos. Paradoja Hablar de 'logro final' y 'destinación final' es por supuesto paradójico, porque todo en nuestro Universo es relativo y la 'finalidad' nunca puede alcanzarse en un Universo infinito. El progreso sólo significa moverse desde un punto de logro al siguiente, de una iniciación a otra, de un plano de conciencia a otro superior, y así continuar siempre, más y más arriba, hasta ... ?! Pero regresando ala Tierra - si el sendero del aspirante le conduce a niveles superiores, esto significará nuevas expansiones de conciencia, nuevas revelaciones, comprensiones más profundas, una percepción más global de las realidades de la vida, y simultáneamente nuevos desafíos que superar. Nuevas fuerzas y capacidades serán evocadas, y nuevos campos de experiencia y servicio le serán revelados, y todo esto irá acompañado por crecientes responsabilidades. Mientras abraza las relaciones internas y las actitudes subjetivas de los aspectos superiores de la vida dual, el candidato permanece enfrentado al hecho de que aún se encuentra en la vida física exterior, con ciertos compromisos y responsabilidades que no pueden ignorarse con ligereza. Su problema es permanecer espiritualmente libre mientras está rodeado de sus obligaciones mundanas; funcionar en las esferas subjetivas, y aún continuar sus actividades en el mundo de experiencia humana; alcanzar el verdadero desapego espiritual y todavía servir a su prójimo. (Revista Share International
− Junio 1986) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |