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Astrología − una antigua ciencia humana por Aart Jurriaanse Como con la mayoría de los otros temas que se han tratado en esta serie de artículos, se intentará solamente explicar brevemente lo que abarca el término ‘astrología’, y cómo este tema se relaciona con los estudios de la Sabiduría Eterna. La astronomía es el estudio inclusivo de todo lo que se relaciona con los cuerpos celestes que hay en el Universo. En años recientes estos estudios se han extendido considerablemente, porque se ha avanzado mucho con el mejoramiento del equipo técnico. Estos instrumentos han aumentado la sensibilidad de observación humana más allá de toda expectativa y han permitido el descubrimiento y registro de inmensas nuevas regiones en las infinitas extensiones siderales. Por otro lado, la astrología está limitada por un estrecho, pero no menos complicado, campo de estudio que trata sobre las influencias que ejercen las energías que emanan de estos cuerpos celestes. Por consiguiente la astrología podría considerarse sólo como una subdivisión de la astronomía. Instrumento ficticio Muchos científicos desprecian la astrología porque es un instrumento ficticio en manos de cazadores de fortuna. Esta actitud es típica de aquellos que hasta ahora todavía no han tenido ningún contacto o acercamiento con el enfoque esotérico. En algunos aspectos están demostrando una ignorancia casi total de los hechos disponibles, y por otro lado a menudo se crean distorsiones y falsedades por parte de los ignorantes o, lo que es peor, por aquellos que conocen algo del tema, y que para sus propios fines personales utilizan estas versiones distorsionadas para engañar al público. Aquellos que ya han sido iniciados en los principios esotéricos comprenderán que todos los cuerpos celestes están interrelacionados por constantes corrientes de energía que atraviesan los éteres, y por cuya acción se establecen la calidad y el carácter de toda manifestación – incluyendo los atributos de los aspectos de la personalidad del ser humano. Una energía extraterrestre que el hombre puede fácilmente observar y registrar es la que emana del Sol, y que proporciona luz y calor a la Tierra. También se acepta generalmente que la Luna radia o refleja energías que ejercen magnetismo y otras influencias en las formas terrestres. Siempre están, sin embargo, aquellos que por una u otra razón intentan menospreciar estos efectos. El hecho de que la Tierra en su conjunto, y los seres humanos en particular, están sometidos a potentes energías procedentes de otros planetas o constelaciones de más allá de los límites de nuestro sistema solar es un concepto que relativamente pocas personas han considerado en serio alguna vez, y que muchos cuestionarán. ‘Todo es energía’ El problema es que muy pocos comprenden que ‘todo es energía’, y que toda manifestación está en constante movimiento o vibración y que toda la existencia está constantemente influenciada por el más fantástico complejo de corrientes de energía interrelacionadas e interactivas, que emanan de innumerables fuentes. Sin embargo, la mayoría de estas energías actúan sobre sus objetivos, incluido el hombre, sin el reconocimiento consciente de su presencia, y porque ellas son tan imperceptibles que a menudo se niega su existencia. El hombre no comprende que todo su ser, sus reacciones físicas, emocionales y mentales, su carácter y todas sus idas y venidas, está determinado por estas energías y fuerzas que constantemente están actuando en su personalidad y su entorno. Aunque la ‘energía primordial’ tiene su origen en lo Insondable, por lo que respecta al hombre puede asumirse que sus fuentes principales de energía proceden de las estrellas, sistemas y constelaciones del firmamento. Muy pocos son conscientes del hecho de que el sistema humano está sometido a constantes corrientes de energía que surgen directa o indirectamente de estas fuentes celestes, y que estas energías afectan continuamente a todo su ser y sus actividades. El Sol sólo representa una de estas fuentes de energía. La astrología es una de las ciencias humanas más antiguas, y si el profundo conocimiento presentado por los antiguos se estudia sin prejuicios, teniendo en cuenta el equipo limitado y primitivo que tenían a su disposición para observar los cielos, uno sólo puede concluir que una parte considerable de este conocimiento no pudo derivarse de sus propias observaciones técnicas, sino que deben haberlo recibido de fuentes sobre-humanas. Si posteriormente este conocimiento superior ha sido juiciosamente aplicado o no es otra cuestión. Los astrólogos especializados afirman que cuando se les proporciona la fecha de nacimiento, y preferentemente también la hora exacta del nacimiento de un individuo, esta fecha puede relacionarse con los planetas, estrellas y constelaciones que estaban en el ascendente en ese momento, y que pretende influir todo el curso de esa vida. Estos diagramas y planos de datos – conocidos como ‘horóscopos’ – son computados y según se afirma dan un análisis del carácter del individuo, donde están pronosticados los eventos principales de su vida. En la práctica los horóscopos frecuentemente han demostrado ser bastante exactos para las personas poco evolucionadas, y en esos casos donde el alma todavía está inactiva y aun no se ha auto afirmado. El horóscopo, por consiguiente, puede presentar un cuadro eficaz del destino de la personalidad, pero el alma que es una expresión del espíritu no está sometida a estas influencias astrológicas y es guiada por su propia voluntad o por la voluntad divina. Por consiguiente, en cuanto el alma empiece a despertar e influenciar la vida espiritual, la aplicabilidad del horóscopo disminuirá correspondientemente. Mientras el hombre evoluciona perderá por lo tanto gradualmente el interés en su horóscopo personal; mostrará menos preocupación por su propia expansión y generará un aumento de interés por el panorama universal, por la materialización del Plan, y el papel que él debe cumplir como parte integral de este todo mayor. (Revista Share International
− Septiembre 1990) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |