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LA RELEVANCIA DE LOS VALORES ESPIRITUALES (2) Sólo Dios puede proporcionarnos seguridad De una conferencia de Swami Nirliptananda en Londres La ignorancia es la causa de nuestros problemas. Como resultado de la ignorancia, sufrimos. El estrés proviene de la ignorancia. En la medida que nuestro conocimiento intensifica el conocimiento sobre nosotros mismos, el mundo y otras cosas, nuestros problemas disminuyen, y todo el estrés que tenemos será eliminado. Por tanto, en el fondo, es una búsqueda de conocimiento. A través de la fe en Dios y el autocontrol –control sobre los sentidos– adquirimos conocimiento, e inmediatamente después de adquirir conocimiento alcanzarnos la paz suprema. En la paz no existe el estrés. En la paz, todas las tensiones del cuerpo se disuelven. Así pues, es muy importante desarrollar dentro de nosotros un tipo particular de cultura, una cultura que es física, mental y espiritual. La cultura física se llama 'asana'. Asana significa sentarse en una cierta postura. En el Bhagavad Gita, el Señor Krishna nos dice que más sutil que el cuerpo están los sentidos, más sutil que los sentidos está la mente y más sutil que la mente está el intelecto, queriendo decir que es más difícil controlar los sentidos que el cuerpo. Si no podemos controlar nuestro cuerpo, ¿cómo podemos controlar nuestra mente? Apego Es bueno sentarse en una cierta postura, estar muy calmados, tranquilos, en paz, y ser conscientes de que estamos sentados en esta postura en particular. Y en la medida que nos hacemos conscientes, algo ocurrirá dentro de nosotros. Si intentamos concentramos en algo especial, la mente vagará por todo el lugar, pero si intentamos sentamos en una postura determinada, siendo conscientes de que estamos sentados en esa postura, descubriremos – sin saber conscientemente lo que estamos haciendo– que la mente se desapegará de este mundo, de otras cosas. Y nuestro problema reside en el mundo, porque nos apegamos a esto y a lo otro, a tantas cosas. Este apego socava nuestro fuero interno. La voluntad interna se debilita. Como resultado de este debilitamiento surgen nuestros problemas. Cuando se desarrolla el estrés dentro de nosotros y la voluntad se debilita, no tenemos el poder para resistir algo, ya que el estrés nos domina y nos vuelve impotentes, no podemos hacer nada, no podemos oponemos a ello. Es necesario, pues, que con este fuero interno mantengamos esa postura particular en la que nos sentamos e intentemos mantenerla tanto tiempo como nos sea posible, sin movernos. Cuando los sentidos se desapegan del mundo, se desarrolla la conciencia. Cuando esa concentración se desarrolla dentro de nosotros, nuestra voluntad interna empieza a reafirmarse a sí misma. El cuerpo tiene capas sutiles, o diferentes estados de existencia. El estrés que se desarrolla dentro de nosotros hace que nuestra conciencia funcione a un nivel muy superficial. Como resultado, nuestra mente –funcionando a este nivel de conciencia– crea una barrera entre estos distintos estados de existencia, el sutil y el causal. No existe contacto entre ellos y en consecuencia, surgen todos nuestros otros problemas. Tomad como ejemplo la curación por la fe. La curación por la fe significa ir hasta lo más interno de nuestro ser e intentar establecer nuestra conciencia en ese nivel más profundo –la fuente de nuestro ser. Estar desconectado de esa fuente es la causa del estrés. Cuando le damos una oportunidad a nuestra voluntad interior, la libertad, de reafirmarse a sí misma, empezamos a experimentar un sentimiento de libertad. Este sentimiento de libertad es muy importante, porque es cuando nos llega que surge en nosotros la relajación absoluta. Cuando nuestra mente funciona a un puro nivel de conciencia, empiezan a ocurrir cosas dentro de nosotros. Así que es importante que nos entendamos a nosotros mismo un poco más. Ese pequeño entendimiento de nosotros mismos nos ayudará a superar los problemas de la vida. En una vida regida por una perspectiva espiritual, los factores de estrés no deberían aparecer. En tiempos de los antiguos Vedas, se llamaba 'beca' cuando un joven acudía a casa de un guru a empezar su entrenamiento y disciplina mental –brahmacharya, lo que hacía que todo su ser estuviera integrado. Cuando él entra en otras etapas de la vida, estando integrado con esa disciplina física y mental, puede entrar en sociedad con el pleno entendimiento de una persona madura, entendiéndose a sí mismo y la sociedad. Pero cuando él crece en la sociedad sin esta clase de educación espiritual, se vuelve una persona orientada hacia lo material. Como resultado de ello, se desarrolla el estrés, porque la vida material no tiene estabilidad, la vida material experimenta cambios continuamente. Por tanto, vivimos todo el tiempo en un mundo de incertidumbre, de inseguridad. Esta combinación produce ansiedad, y desarrollamos estrés dentro de nosotros. No podemos deshacernos del estrés a menos que nos volvamos hacia Dios, hacia la religión. Porque nada puede darnos más seguridad que Dios. Tomad como ejemplo a una compañía de seguros que tiene otra compañía de seguros que la protege, etc. Pensad, también, en un país rico y poderoso como Estados Unidos que todavía fabrica armas. ¿No es ese un sentimiento de inseguridad? Por tanto la inseguridad es la base de la vida material. En el Bhagavad Gita, el Señor Krishna nos dice que es El que nos da esa seguridad. El no sólo nos proporciona cosas materiales, nos da la seguridad de eso, también. Por tanto nuestra búsqueda, todo nuestro dharma –justicia, nuestra cultura– está orientada espiritualmente. En esa orientación espiritual encontramos una integración interna y como resultado de ello nos acercamos más a Dios. Por tanto, en nuestro pensamiento Dios es inmutable, Dios es lo real, Dios es la fuente de la felicidad, Sat-Chit-Ananda. Solamente en Dios podemos hallar la felicidad, no en este mundo. Este mundo nos da un momento de placer, y otro de dolor. A causa de esta inestabilidad,. desarrollamos ansiedad dentro de nosotros. Esa es la razón por la cual nuestros rishis nos aconsejaron que hiciéramos nuestra meditación por la mañana para que toda la negatividad que se desarrolle durante la noche se disipe, y realizar nuestra meditación de nuevo por la noche, para disipar cualquier negatividad desarrollada durante el día. De este modo, establecemos una vida relajada, renovada, sublime. Y cuando nos vamos a dormir, podemos dormir con un estado relajado de mente y cuerpo. Nos sentimos renovados. Es en ese estado de relajación que todo el sistema se rejuvenece. Cuando existe tensión dentro de nosotros, no podemos dormir. Las drogas nos arrebatan nuestro poder interno En esta sociedad moderna, tomamos cierta droga para mantenernos despiertos. Tomamos otra para poder dormir, y más drogas para distintos tipos de dolencias. Vivimos en una sociedad materialista, orientada hacia estas drogas. Si vivimos una vida correcta, comemos los alimentos adecuados, no necesitamos nada más. Nuestro sistema nos va a ayudar. Si tomamos cosas que no son buenas para nuestro sistema, se va a rebelar en contra de esa cosa en particular, y desarrollamos el estrés dentro de nosotros. Lo bueno y lo agradable son bastante distintos. El hombre sabio –después de considerar cada lado– escoge lo bueno, pero el ignorante corre detrás de lo agradable. En el Bhagavad Gita, el Señor Krishna nos explica qué es lo agradable: al principio es como el néctar eterno y la alegría, pero al final es como el veneno y nos destruye. Pero lo bueno es como el veneno al principio y como néctar al final. Esto implica que debemos ser capaces de observar las cosas, analizarlas: debemos aceptar lo que es bueno para nosotros, y rechazar lo que no es bueno para nosotros. Si seguimos en la vida este sencillo principio, cuando la primera cosa que hacemos al levantamos por la mañana es recordar a Dios, pensar en El, nuestro día empieza de forma agradable y todo el día será feliz. Si tenemos una pequeña pelea por la mañana, todo el día se nos hará estresante. La meditación nos proporciona buenas vibraciones. No comprendemos cuan importantes son. Porque cuando estas vibraciones nos llegan a nuestro interior, no puede entrar nada más. Entreguémonos a Dios después de acabar nuestro trabajo, después de cualquier trabajo mental. Intentemos entregar todo eso a los pies de Loto de Dios. Si nosotros podemos ser esto, los sentimientos de estrés desaparecerán. Pero si esperamos que las drogas nos liberen de nuestro estrés, estamos perdiendo el tiempo porque las drogas crean más problemas, en vez de solucionarlos. Nos arrebatan nuestro poder interno y el del cuerpo para superar su propio problema. Así que tengamos fe en dharma, en Dios, en la oración y en la meditación. Con fe en lo que tenemos, descubriremos que nuestra vida se volverá bella y feliz. Om Tat Sat Hari Om. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |