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Título DISCURSOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA* (Parte 9)
Cumplir nuestros deberes beneficia el bien común
Fuente Revista Share International- Marzo 2000
Autor Swami Nirliptananda
Notas Novena parte de una serie de discursos sobre el Bhagavad Gita. 

DISCURSOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA* (PARTE 9)

Cumplir nuestros deberes beneficia el bien común

De una charla de Swami Nirliptananda

Londres, Inglaterra, Reino Unido 
La verdad surge de la devoción y la comprensión. Como Arjuna, todos nos enfrentamos –a veces– a problemas específicos. Frecuentemente debemos escoger entre nuestras obligaciones y lo que nos gustaría hacer. Pero la pequeña dosis de sufrimiento que experimentamos al cumplir nuestras obligaciones purifica nuestra naturaleza.

La meta de nuestra vida es alcanzar la Verdad Suprema, la Meta Suprema, la realización de la Liberación, pero existen también metas relativas, y son muy importantes para alcanzar la Meta Suprema.

Sólo podemos alcanzar la Liberación cuando nos concentramos en hacer lo que es justo, cuando seguimos el sendero del dharma. Si todos hiciésemos lo que quisiéramos, siempre habría conflictos de intereses, pero si cada uno de nosotros se esfuerza en encontrar una causa común –para el bien común de todos– entonces nos olvidamos del interés propio. Ese es el objetivo del dharma.

Bhakti significa devoción a la vida. Una devoción constante al Señor se expresa a través del servicio a la humanidad que sufre. Permitamos que cualquier servicio que realicemos sea una ofrenda para Él. El secreto más reservado siempre es tener un sitio para Él en nuestro corazón. Recordad que nuestro Señor se encuentra en nuestro interior dándonos seguridad. Sin esto no podríamos tener paz.

Escogiendo el sendero correcto

Arjuna le pregunta al Señor Krishna algo importante: "Oh Señor, ¿si piensas de forma tan grande sobre este sendero del conocimiento, por qué entonces me fuerzas a esta acción terrible?" Arjuna no desea luchar en la guerra pero el Señor Krishna le sugiere a Arjuna que escuche cuidadosamente. Sin escuchar no podemos alcanzar nada. Escuchar es un yoga por sí mismo.

El Señor Krishna dice: "Si no luchas en esta guerra, oh Arjuna, estarás cometiendo un pecado". Arjuna pensaba de otra manera, que era un pecado luchar. Todos pensamos de igual manera. No nos agrada luchar para conseguir algo. Buscamos resultados ya listos, lo milagroso. Intentamos encontrar un sendero fácil. Queremos una religión confortable. Todos los valores espirituales deben ser descafeinados para que se amolden a nuestra conveniencia. El sendero no sólo debe ser fácil sino que también debemos lograr resultados instantáneos. Algunos instructores espirituales están ofreciendo este tipo de paquete. Las religiones deben convertirse en un culto de drogas: toma una droga para dormir y otra para permanecer despierto.

Cuando Arjuna mencionó a Krishna que era mejor para él vivir de la caridad, el Señor Krishna permaneció firme y finalmente Arjuna se rindió, diciendo: "Estoy confundido con mi religión. Tu eres mi Guru. Por favor instrúyeme". Al final él le dijo al Señor Krishna que haría todo aquello que le pidiera. El Señor Krishna no hace una excepción con Arjuna sino que le convierte en alguien más sabio al explicarle la filosofía de la vida. En la actualidad, la 'explicación' no existe porque no hay una búsqueda del conocimiento y todos están confundidos, tanto el instructor como el alumno.

Experiencia directa e indirecta

El Señor Krishna dice que desde el mismísimo comienzo de la creación ha existido un sendero doble, el sendero de la acción y el sendero del conocimiento. El propósito de la vida humana es adquirir experiencia y a través de ella obtenemos conocimiento. Existen dos formas a través de las cuales logramos experiencia: directa o indirectamente. Directamente: cuando nos quemamos una mano con el fuego, por ejemplo, y aprendemos que el fuego es peligroso, una causa de sufrimiento, algo a evitar. Indirectamente: cuando otros lo experimentan y aprenden de ello. Nuestra creación evoluciona a través de accidentes y observación. Esta ha sido la forma desde el comienzo de la creación. Si no desarrollamos un sentido de conciencia despierta entonces debemos aprender a través del sufrimiento.

Perfección

El objetivo de la vida es alcanzar la perfección: liberarse de toda negatividad que alberguemos en nuestro interior, de nuestra ignorancia –que nos domina– a través del conocimiento. Y acabar con ello es el objetivo y propósito de la vida. Dentro de nosotros está la Perfección y debemos experimentarla. Debemos experimentar el Atma en nosotros que es Perfecto. Así, es la realización de esa Perfección –el Atma dentro de nosotros, que es el propósito de la vida.

Podemos preguntarnos si realmente existe la Perfección. Si nos analizamos descubriremos que siempre pensamos en que podemos lograr algo mayor, algo superior. Cuando lo alcanzamos, nuevamente, vemos algo mayor y superior. Siempre hay algo más que alcanzar en la vida y siempre hay algo más a lo que aspirar hasta alcanzar la Perfección. Ese impulso procede de nuestro Atma. Esa aspiración sólo tocará a su fin cuando alcancemos esa realización de la Perfección. Mientras que no lo hayamos logrados, siempre faltará algo.

Las características esenciales de nuestra naturaleza

El Señor Krishna menciona que no podemos alcanzar la perfección a través de la mera renuncia de la actividad. Frecuentemente desearíamos abandonar la vida activa para no tener que hacer nada, pero no podemos permanecer sin trabajar incluso por un instante, porque estamos unidos sin remedio a la acción a través de las gunas, las características de nuestra naturaleza. Pensamos que somos agentes libres, libres para hacer lo que queramos, pero el Señor Krishna explica que es justo lo contrario. En primer lugar no sabemos realmente lo que queremos hacer. En un momento deseamos hacer algo y al siguiente queremos hacer otra cosa. En un instante pensamos que algo es lo correcto y luego pensamos que no. ¿Qué es lo que nos lleva a pensar de esa manera? El Señor Krishna explica que nuestra naturaleza nos fuerza en una dirección, nos lleva a hacer cosas mientras nosotros pensamos que las hacemos nosotros.

Las características esenciales de nuestra naturaleza son las tendencias inactivas, activas y pacíficas dentro de nosotros. La parte inactiva –tamásica– nos hace dóciles, que no queramos hacer nada. La parte activa –rajásica– siempre nos impulsa a hacer algo, mantenernos ocupados. Y la parte pacífica –sátvica– nos hace observar las cosas, analizarlas y, a través de un examen apropiado, hacer lo correcto. Mientras estemos dominados por las características tamásicas y rajásicas de nuestra naturaleza, estaremos forzados sin remedio a hacer una cosa o la otra, sin saber porqué nos comportamos de esta manera.

Unidos por la acción

El Señor Krishna explica que cuando simplemente nos sentamos y no hacemos nada, refrenando a nuestros miembros mientras que nuestra mente está muy activa, vivimos como hipócritas. Pero cuando moderamos nuestros sentidos a través del control de la mente, y cuando estamos desapegados de las acciones pasadas y presentes, nos superamos. Sólo cuando nuestros sentidos están moderados, y no necesariamente los órganos de acción, somos agentes libres. Además de esto, las tendencias de nuestra naturaleza nos forzarán a seguir una dirección específica y esto es lo que vemos en el mundo. Creamos hábitos de lo que es bueno y lo que nos gusta. Entonces nuestra mente y sentidos continuamente oscilan entre estas dos cosas.

El Señor Krishna nos aconseja rechazar lo que es placentero y buscar aquello que es bueno y constantemente dirigir toda nuestra actitud de mente a lo que es bueno. Cuando Arjuna prefiere seguir el sendero fácil, el sendero del conocimiento, y se preguntó porqué el Señor Krishna le sugiere que en su lugar escoja el sendero de la acción, el Señor contesta que la actividad es superior a la inactividad y Él sugiere a Arjuna que cumpla con sus obligaciones.

El Señor Krishna explica que el mundo entero está unido a la acción porque no podemos subsistir sin el trabajo para la existencia física, e incluso cuando practicamos meditación o estudiamos las escrituras estamos involucrados en una actividad. Sin embargo, cuando trabajamos con un espíritu de sacrificio no estaremos atados a él. Sólo a través del sacrificio obtendremos la felicidad, no existe otra forma. El sacrificio nos libera mientras que cualquier trabajo que se realiza sin él nos esclaviza, nos une a la rueda del nacimiento, la enfermedad, la vejez, la muerte: el camino del sufrimiento. Por tanto, el Señor Krishna nos sugiere que dejemos que nuestras acciones sean en beneficio de los demás, libres de apego.

La acción correcta purifica el alma

Actúa en beneficio del mundo, para todos. Esta es la forma por la cual nos limpiamos internamente al igual que lavamos nuestro cuerpo con agua y jabón externamente. Sin el espíritu del altruismo no hay dicha, sólo el desarrollo de más egoísmo.

A menos que tengamos una relación considerada con la naturaleza, no podemos estar en paz. Pero a causa de nuestra codicia, hemos desarrollado una relación de agresividad y de explotación con la naturaleza. Sin el espíritu de sacrificio habrá codicia en la mente. Esa codicia es como un pozo sin fondo: nunca puede llenarse. Es como un fuego inextinguible que quema en toda la tierra y destruirá la naturaleza y todos sus recursos, y aún no estará satisfecho.

Sin embargo, el Señor Krishna menciona que es nuestro deber dar algo a cambio a la naturaleza cuando hemos tomado algo de ella. Cuando talamos un árbol, debemos plantar otro. Si simplemente nos dedicáramos a talar árboles, no quedarían bosques y ocurriría un desequilibrio ecológico, simplemente por nuestra codicia. El Señor Krishna explica que cuando tomamos algo sin dar algo a cambio nos comportamos como ladrones. Sólo cuando tomamos de los restos del sacrificio estaremos libres de pecado. Si no compartimos con otros, estamos pecando; estamos violando la ley de la cooperación.

La conciencia es nuestra guía real

Para hacer cumplir la ley, necesitamos un cuerpo de policía pero nuestros antiguos instructores, los Rishis, que poseen una gran percepción, han infundido dentro de nosotros, en nuestra conciencia, para que sepamos que sufriremos cuando violamos la ley universal. No nos dicen que nuestra codicia nos hace pecar contra el Todopoderoso, sino contra nosotros mismos; que hagamos lo que hagamos, nosotros mismos recogeremos los frutos de ello. A través de esa experiencia comprenderemos que es mejor para nosotros hacer lo correcto para que no nos dañe. Si no trabajamos con un espíritu altruista, nuestras propias acciones se convertirán en nuestro enemigo. Nos comportamos o como nuestro propio demonio o nuestro propio amigo.

Cuando violamos a la naturaleza, ella toma represalias. Tomad la comida, por ejemplo. Dependemos de ella para nuestra existencia, para nuestro bienestar, pero si contaminamos nuestra tierra, nos contaminamos también a nosotros, de allí las migrañas y otras enfermedades. No sólo eso, cocinamos para 10 personas cuando sólo hay dos para alimentar y lo que sobra lo tiramos mientras que miles de personas en otras partes del mundo mueren de hambre cada día. Además, dependemos del aire –prana– para vivir. El prana es vida. Por ello, es fundamental mantener limpia nuestra atmósfera.

Vivir en vano

La lluvia produce el alimento. La lluvia procede de yajna –sacrificio– y yajna procede del karma. El karma viene del Veda –conocimiento– y el Veda de lo Imperecedero. Por tanto, el Veda que todo lo impregna está centrado en el yajna. El yajna proporciona shanti –espacio interior– y shanti procede del Veda, por tanto el Imperecedero, del mismo Todopoderoso.

Esto significa que la forma en que nos comportamos en este mundo es importante, no simplemente la ejecución de rituales. Por tanto el Señor Krishna explica que cuando cocinamos para nosotros sin compartir, no comemos otra cosa que pecado. Toda una filosofía social surge del principio del sacrificio: cuando no seguimos este chakra –esta 'rueda' o principio de compartir, dar mutuo– sino que nos regocijamos en nuestros sentidos, en lo que nos place sin preocuparnos de nadie más, vivimos en vano. Los Vedas mencionan dos senderos: el sendero de no retorno y el sendero de retorno después de la partida y la diversión. Sin embargo, aún existe un sendero más: el sendero de no partida y no retorno. Este es el sendero dominado por el guna tamásico. Estamos en este sendero cuando somos indolentes, cuando no tenemos aspiraciones en la vida, cuando no nos movemos de donde estamos y no hacemos ningún tipo de progreso. No teniendo ningún tipo de aspiraciones, perdemos esta vida humana.

Cuando vivimos en vano, no nos liberaremos ni nos volveremos a encarnar. En su lugar retrocedemos. Como una mosca, incesantemente naceremos y moriremos. El Señor Krishna explica que cuando explotamos el sistema de este chakra, cuando no lo seguimos, vivimos en vano, nuestra vida no sirve de nada y renunciamos a nuestra vida humana porque no la utilizamos como deberíamos.

Desde que llegamos al mundo, nuestros padres frecuentemente no durmieron o comieron cuando nos estaban cuidando, ayudándonos a crecer. Cuando hayamos crecido, tenemos una obligación con nuestros padres cuando ellos sean mayores y estén necesitados y desvalidos.

Nuestros deberes

Los cinco deberes –o yajnas– son adorar a nuestro Señor a diario; recurrir a nuestras escrituras a diario; cuidar a nuestros padres y familiares ancianos; cuidar de nuestra sociedad; y cuidar de nuestro entorno. Desde lo más elevado a lo más bajo, el hombre tiene un deber obligatorio –no de explotación – que cumplir. La humanidad es la corona de la creación de Dios, pero también tenemos una gran responsabilidad. El comportamiento civilizado tiene que ver con proteger a los demás pero, en vez de proteger, el hombre explota, destruye e incluso reivindica, por ejemplo, que los animales fueron creados para servirnos de alimento. Pero esa no es la razón de que estemos aquí en la tierra, y decir que porque seamos la máxima creación de Dios tenemos el derecho de explotar y destruir nos convierte en algo incluso inferior a los animales que sólo toman aquello que realmente necesitan para sobrevivir.

Mientras que seamos dependientes de otros, les debemos algo: existen deudas por pagar. Hasta que las cancelemos, vivimos en vano. Los deberes para con nuestros padres ancianos y nuestros instructores son fundamentales. Todas las demás obligaciones son secundarias. Nuestra vida será en vano si no cumplimos nuestros deberes primarios ni realizamos ningún otro tipo de yajna.

Sólo cuando estamos fijos en el Ser, y nos regocijamos y estamos centrados en el Atma, no tenemos ningún deber obligatorio. La implicación es muy importante. El Señor Krishna menciona que cuando practicamos nuestros deberes con un espíritu correcto, llegará el momento cuando nuestra naturaleza llegue a estar tan evolucionada que superaremos este mundo material. Entonces nuestros sentidos sienten deleite y placer al pensar sólo en lo Divino. Al glorificarle y servirle todo nuestro ser se implica en pensar en Él. Entonces nos volvemos totalmente dependientes de Él.

Hasta entonces todos tenemos cosas que hacer. Al realizar nuestros deberes obligatorios, la atmósfera y la armonía de la tierra se hacen benéficas para nuestra vida espiritual. Como el Señor Krishna menciona, existe un chakra o ciclo de 'dar y tomar'. Este chakra está basado en el sacrificio. Los deberes y el dharma también están basados en el sacrificio. En otras palabras: la base de toda nuestra vida es el sacrificio. A través de él, nuestra naturaleza y mente se purifican. Debemos aprender a encontrar goce a través del sacrificio, no de la explotación.

Sin embargo, no permitáis que el rechazo del deseo os conduzca a la inacción. Por tanto no os volváis inactivos cuando no estemos trabajando para nosotros. En cambio, debemos hacernos más activos cuando trabajamos para el bien de nuestra sociedad y el mundo. No debemos preocuparnos menos por el trabajo social –menos aún aprovecharnos– sino poner todo nuestro corazón en ello para que todos se beneficien.

El Señor Krishna menciona que incluso aunque no haya nada que perder o ganar para Él personalmente, aún así Él trabaja. Porque si se detuviera, todo se pararía por que todos siguen Su ejemplo y así Él sería el responsable de la destrucción de este mundo. Si sólo nosotros los seres humanos pensáramos de igual manera, deberíamos actuar con un alto sentido de responsabilidad y evitar hacer cosas que causan sufrimiento al mundo.

La evolución sólo sucede desde dentro

El mundo puede evolucionar a través del trabajo altruista, no a través de la tecnología. El mundo sólo puede evolucionar desde dentro, no desde fuera. La evolución es algo que ocurre desde dentro a causa de nuestra conciencia. Lo que es nuestra conciencia, lo reflejará nuestro mundo, tanto nos guste como si no. El mundo se desarrolla hasta el punto que llegue nuestra transformación interior. Y por tanto el Señor Krishna dice que toda la creación es interdependiente. Cuando vemos esto, ayudémonos entre nosotros. Al hacer esto, todos cosechamos el bien común. Entonces, no existirá el temor y todos seremos felices. Om Tat Sat Hari Om.

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* El Bhagavad Gita o 'El canto del Señor', uno de los textos sagrados hindúes, cuenta el diálogo entre Krishna, una encarnación de Vishnu, y Arjuna, Su discípulo.

 

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