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DISCURSOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA* (PARTE 6) De la conciencia del Ser a la cultura del Ser y al conocimiento del Ser De una charla de Swami Nirliptananda Londres, Inglaterra, Reino Unido El Señor Krishna dijo –y esto es muy importante– que el Señor no tiene en cuenta lo que hacernos; Él no se pregunta si lo hacemos bien o mal. Cada acción buena que hemos realizado purifica nuestro ser como limpiar la pantalla de una lámpara, y cada acción negativa es como ensuciar la pantalla. Él ha dicho que Dios no es la causa de nuestro sufrimiento; nuestras propias acciones lo causan porque nuestro conocimiento del Ser está velado por la ignorancia y nosotros, por tanto, sufrimos. Incluso si sabemos la diferencia entre lo que es bueno y lo que no lo es, nuestra naturaleza nos fuerza en la dirección equivocada. El Señor Krishna dice que esto es todo lo que sucede. El poder latente interior Miremos a todo el panorama de la vida, a todo lo que existe, la tierra, los animales, las plantas, etc.; todo en realidad se está moviendo y nosotros mismos sabemos que podemos mejorar, podemos hacernos mejores; siempre luchamos por mejorar y no estaremos satisfechos hasta que alcancemos ese estado de perfección. Hay algo en nosotros que nos impulsa a ello, como la vida en una semilla. Cuando la semilla que hemos sembrado se transforma en un árbol inmenso, eso es vida. El poder latente está en nuestro interior, pero como no somos conscientes de él actuamos como un hombre ciego. El Señor Krishna dijo que a través de la tapasya –austeridad– de la oración la pantalla puede limpiarse. Orar regularmente significa limpiar asiduamente la pantalla interior. Pero cuando oramos un minuto y el resto del año nos olvidamos, la pantalla se ensucia. Cuando volvemos a orar, nada ocurre, pero cuando continuamos orando comenzamos a notar la diferencia. Los malos hábitos pueden ser un obstáculo. Dos personas que conocí, que habían estado en un retiro de siete días, encendieron la televisión apenas regresaron; automáticamente sus manos buscaron el televisor y, así, se preguntaban qué les había sucedido. Creamos hábitos negativos; nos desbordan y no comprendemos lo que está sucediendo. Así es con la oscuridad, como el Señor Krishna dijo, que cubre el conocimiento del Ser, nuestra luz, y con la oscuridad de los malos hábitos no vemos lo que es bueno para nosotros. Cuando volvemos a casa por la noche, lo primero que hacemos es buscar el interruptor para encender la luz –si no lo hacemos antes de continuar tropezaremos con todo. Las mismas cosas que se supone son una comodidad, como sillas, mesas, etc., en la oscuridad son obstáculos. Por tanto, la luz es importante para nosotros para ver lo que hay allí y así no tropezar. Y así también es con el mundo en el que vivimos, que es como nuestro hogar. La luz de la conciencia El conocimiento del Ser es la luz dentro de nosotros, la luz de nuestra conciencia que nos guía. El noventa y nueve por ciento de las personas no tienen conciencia del Ser. Somos conscientes de todo lo que está fuera de nosotros, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestra casa, etc. Objetivamente somos conscientes, pero subjetivamente no. No somos conscientes de lo que sucede con nosotros y dentro de nosotros. Por tanto, el primer paso hacia el conocimiento del Ser es la conciencia del Ser. Debemos aprender a ser conscientes del Ser. Esa conciencia del Ser se desarrolla a través del silencio y la oración. Si encontramos también el tiempo para repetir –en silencio– un mantra sagrado o el nombre de Dios y lo contemplamos, nuestra mente se aquietará, porque la mente nunca está silenciosa; siempre trabaja rápidamente. Incluso los científicos no pueden detenerla. Si nos dan una droga para dormir, incluso entonces la mente no se aquieta. Por tanto, las drogas y este tipo de cosas no pueden detener a la mente, no pueden controlarla. Relajando la mente Cómo relajar la mente es el mayor problema de los tiempos modernos. Hasta que la mente se relaje no podemos experimentar paz. Y la mente sólo puede relajarse si practicamos la oración y la meditación porque a través de su práctica –por el mero hecho de que la mente piensa sobre Dios, está involucrada en algo bueno– comienza el proceso purificador. Limpiamos la pantalla de la lámpara del pecado pensando sobre el Señor, al entregarnos a Él, ofreciéndole lo que tengamos de nuestro verdadero corazón –cuando aspiramos a volvernos puros. Es un asunto de meditación, de práctica espiritual que purificará nuestra naturaleza y mente. Cuando estén puras, experimentaremos paz y felicidad. El Señor no sólo nos bendice con riqueza, salud y cosas materiales, también se ocupa de lo que nos ha dado. Por tanto, cuando nos entregamos completamente al Señor, tomando refugio en Él, vivirá con nosotros en este mundo de pecados y sufrimiento. Cuando hayamos alcanzado el conocimiento del Ser, comprenderemos que Dios está cerca de nosotros, que está tan cerca que no nos podemos separar de Él. Pero la ignorancia nos separa de Él. De la misma manera que somos ignorantes sentimos que Dios está lejos de nosotros mientras que algunas personas –que son absolutamente ignorantes– piensan que Dios incluso no existe. Por tanto, el conocimiento del Ser nos acerca a Dios y la ignorancia nos mantiene alejados. El conocimiento viene a través de adorar al Señor, pensar y meditar en Él; estas son las formas. La ignorancia viene cuando olvidamos a Dios y cuando sólo pensamos y nos perdemos en el mundo material. No nos tomamos frecuentemente el tiempo para pensar sobre Dios y nuestra mente se ha vuelto tan confusa que incluso si Dios se nos apareciera en persona no lograríamos reconocerle. La pureza interior El Bhagavad Gita menciona que aquellos que piensan en el Señor, que se fusionan con Él, que están enfocados en el Señor y le tienen como meta suprema, alcanzan el no retorno, todos sus pecados acumulados se disipan con el conocimiento del Ser. Y cuando esto sucede, experimentamos la felicidad en este mundo, y en el otro mundo también. Ya no tendremos más problemas en este mundo. Por tanto, esta es la idea: pensar primero en Dios, entregarnos a Él, y siempre alabarle. No debemos permitir que nuestra boca hable de cualquier cosa, sino que debemos decirnos: "De nuestra boca proviene la oración de Dios," y recordad que existe esa pureza dentro de nosotros. Cuando permitimos que nuestra boca sea utilizada para cosas apropiadas, encontraremos que es un medio a través de cual llegamos a nosotros y desarrollamos esa cultura del Ser a través de la cual nuestra mente se limpia. Cuando siempre pensamos sobre Dios, nos entregamos a Él y oramos a Él, llegaremos a Él e iremos allí donde no hay retorno a este mundo mortal de nacimiento, muerte, enfermedad, vejez y sufrimiento. Cuando nuestro Ser interior es puro, nuestra comprensión de nosotros mismos se vuelve clara, y ya no estamos ciegos. Con el conocimiento del Ser la certeza también se desarrolla. Cuando la certeza se desarrolla en nuestro interior, la mente se vuelve firme y la ansiedad y la tensión ya no están allí. Las ansiedades desaparecen totalmente cuando nos acercamos a Dios, porque sólo Dios nos puede dar seguridad. Falta de temor Lo importante es que cuando comenzamos a practicar esto, inmediatamente empezamos a encontrar resultados, no después de que hayamos muerto. Con sólo un poco de práctica de este dharma –rectitud– encontraremos que nos liberamos de todos nuestros temores de este mundo y del mundo de después. Por tanto el temor desaparece cuando nos acercamos a Dios. Dharma es acerca de la cultura del Ser. Culturizarse significa que comemos, leemos, miramos, escuchamos y decimos el tipo de cosas correctas, porque los sentidos crean o conocimiento del Ser o ignorancia en nuestro interior, y por tanto debemos ser cuidadosos de lo que decimos, comemos, escuchamos, leemos y miramos, porque cuando las cosas buenas –sattvic– entran en nuestra naturaleza las cosas negativas no pueden estar allí. Al igual que la luz y la oscuridad no pueden compartir el mismo dominio, de forma similar, lo positivo y lo negativo no pueden estar en el mismo lugar. Por tanto, tratamos de permitir que sólo las cosas positivas entren en nuestro ser. A veces no sentimos que queremos hacer eso, pero cuando vamos contra lo que nuestra naturaleza y mente dictan, estas cosas negativas dentro de nosotros gradualmente desaparecerán. Sólo a través de tal tapasya (austeridad) la negatividad abandona nuestro cuerpo, mente y naturaleza. El Señor Krishna dijo que cuando nuestra ignorancia es destruida en nuestro interior, la luz del conocimiento del Ser es revelada en nosotros como el sol. Como en la luz de día no necesitamos una antorcha, no tenemos temor, simplemente caminamos por tanto cuando el conocimiento del Ser llega nos volvemos faltos de temor. Om Tat Sat Hari Om. ---------------------- * El Bhagavad Gita o El Canto del Señor, uno de los textos sagrados hindúes, cuenta el diálogo entre Krishna, una encarnación de Vishnu, y Arjuna, Su discípulo Swami Nirliptananda es un veterano Swami en uno de los templos de la comunidad asiática de Londres, profundamente familiarizado con las enseñanzas de Maitreya. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |