INFO GENERAL
 Portada
 Introducción
 Actualidad Mundial
 Info para la Prensa
 Preguntas y Resp.
 Servicio E-mail
 Colabora

SECCIONES
 Maitreya
 Benjamin Creme
 Meditación Trans.
 Señales y Milagros
 Base Esotérica
 Archivo Artículos
 Revista Share Int.
 Libros - Folletos
 Webs - Links

 

 

Archivos - Religión

 
Título DISCURSOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA (Parte 4)
Creando una relación con Dios
Fuente Revista Share International- Marzo 1999
Autor Swami Nirliptananda
Notas Parte cuarta de una serie de discursos sobre el Bhagavad Gita. 

DISCURSOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA (PARTE 4)

Creando una relación con Dios

De una charla de Swami Nirliptananda

Londres, Reino Unido 
Cuando obramos mal sufrimos y cuando obramos bien en el mundo alcanzamos la felicidad. Así habló el Señor Krishna, siendo muy práctico sobre la vida, de lo que significa la vida. ¿Por qué sufrimos y por qué alcanzamos la felicidad cuando obramos bien o mal? Porque al obrar mal todo el tiempo nuestra naturaleza se corrompe. Cuando pensamos negativamente y hacemos cosas negativas todo el tiempo, nuestra propia naturaleza se vuelve negativa por esta actitud. Cuando nuestra naturaleza se ha vuelto negativa, nuestro conocimiento se distorsiona. Entonces hacemos cosas incorrectas mientras pensamos que son correctas –lo falso es confundido por la verdad mientras que la verdad es confundida con lo falso. Por tanto, ese principio interno, en lugar de guiarnos por el sendero correcto –que trae la felicidad– nos conduce contrariamente por el sendero equivocado que sólo nos trae miseria, aunque pensemos que nos traerá la felicidad. El Señor Krishna dice que el conocimiento esta velado por la ignorancia y que por ello los mortales son engañados.

Ignorancia significa oscuridad. La ignorancia es como una luz que resplandece en un farol que no podemos ver a pesar de la luz que arde en la lámpara, porque la pantalla está llena de hollín. No significa que la luz no esté allí, aunque esté oscuro y no la veamos, pero alrededor de esta luz hay ignorancia. El conocimiento velado por la ignorancia significa que el conocimiento está allí pero está cubierto de ignorancia, y como resultado de ello somos engañados: tomamos lo malo por lo bueno y lo bueno por lo malo, lo irreal por lo real y lo real por lo irreal.

Cuando vivimos en este mundo con apego, toda nuestra mente se adoctrina con ello. Cuando somos absorbidos en este mundo de maya –engaño– crea la tendencia de buscar sólo las cosas temporales y pensamos que es eso de lo que se trata. Al correr detrás de cosas temporales todo el tiempo, nos perdemos en el mundo, nuestra mente se hace inestable, nuestra naturaleza se vuelve inquieta, y, finalmente, descubriremos que no estamos yendo a ningún sitio, que toda nuestra vida está destruida.

Limpiando el espejo

El Señor Krishna dijo que 'al igual que el sol' el conocimiento nos revela lo Supremo dentro de nosotros, mostrándonos la verdad de las cosas. Lo Supremo es Dios que se nos revela dentro nuestro cuando la ignorancia es destruida por el conocimiento del Ser. Alcanzamos el conocimiento del Ser a través de tapasya –austeridad– que destruye el pecado. Nuestras escrituras y filosofía dicen que la ignorancia es pecado; cuando esta es borrada a través de tapasya nuestra naturaleza y mente se vuelven puras.

Cuando vamos en contra de hábitos particulares que hemos desarrollado en nuestras vidas que no son positivos sino negativos, y que tendemos a seguir ciegamente, sin pensar, eso es tapasya. Es ir en contra de nuestros instintos negativos internos, siendo conscientes de que no son correctos. Es como limpiar la pantalla de la lámpara frotándola, sin dejarla. Cuando la pantalla está limpia obtenemos el conocimiento del Ser. Es como estar de pie ante un espejo que está cubierto de polvo –no podemos ver nuestra imagen en él pero si se limpia el espejo reflejará nuestra imagen. No significa que nuestra imagen no estuviera allí. Estaba allí todo el tiempo cuando estábamos de pie frente a él. Sólo cuando la ignorancia es destruida lo Supremo se revela a sí mismo en nosotros como el sol. ¿Y qué es más brillante que el sol? No podemos ver más claro que con la luz solar. El conocimiento del Ser revela a Dios dentro nuestro como el sol revela la verdad de las cosas, haciendo que todo esté claro para nosotros.

Pensando sobre Dios

El Señor Krishna dijo que alcanzamos el conocimiento del Ser a través de Shradda. Shradda es la convicción interna –ni fe ni creencia– de que el Ser, que Dios, existe. Es como, por ejemplo, entrar en una cueva un día de invierno y en el momento que entramos sentimos un poco de calor. Aunque no hemos visto de dónde proviene, tenemos la sensación de que hay un fuego en algún lugar. Siguiendo ese sentimiento, yendo hacia el sitio de donde proviene el calor, encontraremos finalmente el fuego. Ese sentimiento interno, esa convicción interna, sabiendo que existe algo aunque no podamos explicarlo porque no hemos visto nada, es shradda. Cuando seguimos esa convicción interna todo el tiempo, se vuelve más y más fuerte a medida que nos acercamos a nuestra meta. En algún momento tenemos por seguro que existe algo y nosotros, sin cesar, nos dirigimos allí.

A través de esa sensación interna sentimos una conexión con Dios y cuando sentimos eso empezamos a practicar tapasya, lo que significa que no vamos con el mundo porque el mundo nos arrastraría a sus redes. Sabemos que Dios está allí y, así, comenzamos; no Le olvidamos –esa es la cuestión. Y, gradualmente, empezamos a pensar en Él todo el tiempo. Pensar en Dios todo el tiempo es otra forma de meditación; los mismos sentidos que normalmente utilizamos en este mundo fugaz, temporal y material comienzan a encontrar un deleite interior, una alegría interna al pensar en Él. Cuando eso sucede, los sentidos se subliman, purifican y controlan. Con los sentidos bajo control, la naturaleza se limpia y se alcanza el conocimiento del Ser, seguido en breve por la paz suprema, la felicidad suprema y la bendición absoluta. Por tanto, a través de tapasya limpiamos nuestra naturaleza, nuestra mente, y a través del conocimiento del Ser resultante alcanzamos la liberación.

Como lo explica el Señor Krishna en el Bhagavad Gita*, cuando nuestra naturaleza se vuelve negativa, nos conducirá hacia la negatividad todo el tiempo, y cuando nos sumergimos más y más en la negatividad, pensando que es el sendero correcto, vamos en la dirección equivocada. Finalmente, estando tan absorbidos en esa dirección incorrecta, cosas malas comienzan a sucedernos, porque la naturaleza misma se ha vuelto negativa y, finalmente, nos destruimos. El apego viene al deleitarnos sólo con cosas materiales todo el tiempo mientras nos olvidamos de Dios. Entonces la mente se apega a estas cosas, creando una atadura por la cual cada vez nos vemos inmersos más profundamente, olvidando al Señor completamente. Cuando Le olvidamos, comienzan los problemas. El Señor Krishna por tanto nos aconseja que dejemos que todo sea una ofrenda a Dios: todo lo que hagamos, todo lo que comamos, todo sacrificio que realicemos, todo regalo que ofrezcamos, toda caridad que demos, todo lo que hagamos en la vida. De esta manera, nuestra mente se apega a Él y comenzamos a pensar: "El Señor nos ha dado esto, ha hecho esto por nosotros, Él nos cuidará". Ese tipo de actitud nos ayudará a recordar al Señor todo el tiempo, creando así una relación con Él. Por otra parte, si Le olvidamos, crearemos una relación con el mundo material y el mundo material nunca nos puede dar felicidad o satisfacción real.

Somos nuestros mejores amigos

Yendo en contra de nuestra naturaleza no somos atrapados en el mundo material. Pensando en Él, ofreciéndole nuestros alimentos, ofreciéndole lo que tengamos, teniendo una relación con Él, sentiremos felicidad y paz, porque a través de esa relación obtendremos una satisfacción interior, una fuerza interior, una valentía interior para hacer más cosas, y nos sentiremos protegidos. La ignorancia, como nos dijo el Señor Krishna, significa apegarse al mundo, perderse en el mundo, y conocimiento significa estar y trabajar en el mundo –no escaparse de él– pero no olvidar a Dios. Nosotros somos nuestros enemigos, nosotros somos nuestros mejores amigos. Cuando intentamos descubrir algo de Dios, nuestra naturaleza actuará como nuestra amiga, pero cuando seguimos el sendero de la ignorancia, nuestra naturaleza actuará como nuestra enemiga.

Repitiendo el nombre de Dios –japa– o nuestro mantra cuando caminamos o trabajamos nos ayudará a recordar a Dios todo el tiempo. Y cuando vamos al templo nos recargaremos como una pila por la presencia viva que hay allí. Así podemos trabajar en el mundo, aunque sin separarte de él. A través de esto, viene el conocimiento, y cuanto más conocimiento se obtiene, más seguros estamos en el mundo. Al recordar al Señor, al tener una relación con Él, seguiremos la dirección correcta, el sendero de la Verdad. Om Tat Sat Hari Om.

-----------------------------

* El Bhagavad Gita o 'El Canto del Señor ', uno de los textos sagrados hindúes, cuenta el diálogo entre Krishna, una encarnación de Vishnu, y Arjuna, Su discípulo.

Swami Nirliptananda es un veterano Swarni en uno de los templos de la comunidad asiática de Londres, profundamente familiarizado con las enseñanzas de Maitreya. 

 

Contenido Archivos

Maitreya - el Instructor del Mundo
Web page design and custom graphics © 2006 troman.com
Document, images, logos.. © Share International Foundation.