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DISCURSOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA (PARTE 2) Compartir lo que Dios nos ha dado De una charla de Swami Nirliptananda Londres, Reino Unido El Señor Krishna utilizó palabras muy potentes: "Aquel tonto que exteriormente controla los órganos, pero todavía mora en los objetos de los sentidos de la mente, es un hipócrita". Un hipócrita es aquel cuya mente está llena de inclinaciones pecaminosas, aunque finge un tipo mundano de religiosidad. Pero la persona que sobresale es aquella que controla la mente, que practica el karma yoga –el yoga de la acción– con la mente desapegada. Por tanto, no es el control de nuestros órganos físicos, sino nuestro órgano interno, la mente, en donde se aferran nuestras obras pecaminosas. Cuando tales inclinaciones se apegan a la mente, aunque mostremos una religiosidad externa, existe un anhelo de cosas negativas. Es necesario controlarlo para poder realizar acciones sin apego a sus resultados, acciones altruistas llevadas a cabo con un espirito de sacrificio. Es el tipo de acción que llamamos austeridad. Finalmente, tal acción –que purifica nuestra naturaleza– nos trae la iluminación, no la acción que realizamos anhelando los frutos de la acción o porque conseguiremos ciertas cosas –que no sólo actuamos para conseguir algo a cambio. Llevar a cabo nuestras obligaciones es superior a la inacción. Es más, si somos inactivos, incluso el mantenimiento del cuerpo es imposible. Actuar para el bien ajeno Realizar las obligaciones recomendadas, es un punto muy importante. Hay ciertas obligaciones que llamamos swadharma: obligaciones familiares, obligaciones relacionadas con la sociedad y obligaciones relacionadas con nuestro dharma. Estas obligaciones existen. Tanto si nos gustan como si no, deben llevarse a cabo. Y deben realizarse con el espirita de desapego. Lo que es bueno, lo que es necesario, eso es lo que debemos hacer. Un limpiador que realiza sus deberes adecuadamente es más grande que un rey que no los hace. El énfasis en los deberes es que pongamos todo nuestro corazón en ello, en lo que estemos haciendo –ese es el secreto de la vida. Realizar las acciones con todo el corazón –no desganadamente– lleva a la perfección; eso es austeridad, eso eleva al alma, toda nuestra actitud hacia la vida. Siempre debemos apuntar a lo más elevado; debemos hacerlo todo lo mejor que podamos: eso nos eleva. Hacer las cosas con desgana no nos lleva a ningún sitio. Este mundo está comprometido por la acción excepto por lo que se hace por sacrificio. Por tanto, actuad por el bien de la comunidad, por el bien ajeno, libres de apego. El mundo entero, todos los seres, están apegados a los frutos de la acción, por lo que terminan atados a la acción, al mundo. Una cadena invisible de lo que llamamos apego está alrededor de nuestro cuello, nos vemos atados como el niño lo está a su madre a través del cordón umbilical. Por tanto, realizad acciones libres de apego, por el bien de nuestras obligaciones, por el bien del mundo, de todos los seres, de todas las criaturas, no para nuestro propio beneficio, sino como una madre que hace cosas por su hijo sin que éste le de nada a cambio –ella actúa por el bien del niño. Eso es karma yoga. Moderación Este es el espiritu de yajna –moderación– que purifica nuestro ser. Brahma, el Creador, creó todo, a todos los seres, a través del yajna. El Señor Krishna dijo: "Por medio de este yajna uno avanza y se multiplica, permitid que este yajna sea el realizador de vuestros deseos". Debemos disfrutar de todo lo que hacemos en este mundo a través del espíritu de yajna. En el primer verso del Isa Upanishad, los Rishis explican este yajna: utilizar las cosas con moderación, conociendo perfectamente a Quién pertenece todo, sólo tomando aquello que necesitamos, no aquello que no necesitamos, sin indulgencia. La moderación purifica nuestra mente; evita que hagamos el tipo de cosas malas, porque cuando la mente se purifica, las inclinaciones negativas también desaparecen y entonces disfrutamos realizando las cosas correctas. Junto a la creación del mundo, Brahma creó el yajna, y Él dijo: "Ahora id y vivid y disfrutad a través del yajna". Esto significa que no envidiemos a ningún otro y que, incluso, no nos complazcamos con lo que tengamos. Significa que comamos con moderación, que tomemos sólo aquello que nos es necesario. Tomad el ejemplo de Mahatma Gandhi que una vez se estaba lavando cerca del océano una mañana. Al mismo tiempo mantenía una discusión con Pandit Nehru. En una mano sostenía un vaso de agua para asearse, en la otra un cepillo. Cuando se dio cuenta de que había utilizado toda el agua del vaso antes de terminar de asearse, dijo: "Mi Dios, ¿qué he hecho? ¡He acabado el agua antes de terminar de asearme!" "¡Pero estás al lado del océano!" le replicó Nehru. "Pero", contestó Gandhi, "eso no me da el derecho a utilizar más de lo que necesito". Ese es el espíritu del yajna, esa es la base del dharma. Si tenemos este tipo de comprensión, nos convertimos en reyes, y entonces realmente disfrutaremos de este mundo. Disfrute Como dijo el Señor Krishna: "Cuando sabemos totalmente a Quién pertenece todo, podemos tomar y disfrutar a través del espíritu de la moderación, no tomando demasiado, sólo lo que es necesario, siendo como el guardián de algo que pertenece a otro". Si tenemos ese tipo de actitud, nuestra mente siempre estará fijada en Dios. Cuando nuestra mente está fijada en Dios disfrutamos de la paz y de todo lo demás. Por tanto, realizando sacrificios por Dios, Él seguro nos concederá cosas para disfrutar. Sin embargo, somos ladrones si disfrutamos lo que nos es dado por Dios sin ofrecerle nada a cambio. Todo lo que recibimos es un regalo de Dios: cuando pasamos nuestros exámenes, cuando obtenemos mucho dinero, cuando adquirimos una casa, cuando somos ricos, cuando recibimos las muchas cosas que esta tierra nos concede. Pero después de recibir todas estas cosas, no damos nada a cambio. Cuando vamos a un templo para una bendición, por un mérito, estamos cometiendo un pecado si no hacemos una ofrenda. En lugar de elevarnos, empeoramos o nos quedamos en el mismo lugar. ¿Cuál es el valor de ello? Aquellos que cocinan sólo para ellos se alimentan sólo de pecado. Pero aquellos que comen de los restos del sacrificio están libres de pecado. Sólo comemos lo que nos agrada, podría no ser bueno, incluso nocivo, para nosotros y nos servimos demasiado, echando la mitad de ello al cubo de basura porque no pensamos. No pensamos en todos aquellos que padecen hambre, todos esos millones de personas que sufren: eso es lo peor. El Señor Krishna dijo que la comida consumida por nuestro propio apetito y deseo egoísta no es buena –entonces comemos sólo pecado. Dar incluso de lo poco que tenemos es caridad; ese alimento que comemos después de compartirlo es lo que llamamos amritam, néctar. Comer los restos del sacrificio nos libera de todos los pecados, purifica nuestra mente, nuestro ser y, así, nos volvemos puros en esencia. El espíritu de compartir En el espíritu de compartir nos ayudamos unos a otros maduramente, mutuamente, y como resultado de ello todos progresamos. Si tenemos ese tipo de espíritu habrá armonía, paz y progreso; tendremos de todo y nos sentiremos internamente felices y tranquilos. Pero cuando ese tipo de espíritu no está allí se crea el egoísmo, y el olvido a Quién pertenece todo, porque todo lo que tenemos nos fue dado por Dios. Olvidarse de ello es el peor lazo roto básico del cual proceden todos los problemas del mundo. Una vez que recordamos que Dios nos da todas estas cosas y una vez que las compartimos con otros, tiene un efecto psicológico en nuestra mente –nos purifica internamente y cuando estamos purificados experimentamos paz y felicidad. La auto purificación nos limpia de la ignorancia, llevándonos al conocimiento y del conocimiento a la liberación. Y ese es el objetivo. Om Tat Sat Hari Om. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |