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Al-Hardiny, el santo de Kfifan El Líbano, la tierra de los comerciantes fenicios, inventores del alfabeto, y la facultad más famosa de derecho del Imperio Romano, nunca ha sido rica en recursos minerales - su real y verdadera fortuna fue de tipo espiritual. Muchos grandes 'santos' recorrieron esta tierra sagrada: Maron, Charbel, Rafka y Hardiny, para nombrar sólo a unos cuantos. Uno de ellos, Al-Hardiny, fue recientemente beatificado por el Papa Juan Pablo II, y en el ejemplar de Jul./Ago. de Share International, el Maestro de Benjamin Creme confirmó que era un iniciado de 4º grado.
Joseph Kassab, más conocido como Al-Hardiny, nació en 1808 en Hardine, un pueblo al norte del Líbano, el cuarto hijo de una devota familia maronita de seis hijos. De niño, Joseph estaba dedicado a la práctica religiosa, prefiriendo invertir tiempo en sus propias oraciones en vez de jugar con otros niños o asistir a reuniones sociales. Sattoot, una niña de la misma edad que Joseph, recordó 70 años después: "Joseph Kassab y yo solíamos cuidar del ganado en los pastos. Él siempre me pedía que cuidara sus vacas, diciendo que estaba cansado y que quería dormir, aunque en verdad se iba a una cueva, se arrodillaba, y rezaba durante horas delante de un altar de San Juan." Recibió una buena educación en todos los aspectos de la religión y aprendió a leer árabe y sirio. A la edad de 20 años, Al-Hardiny dejó todas sus posesiones terrenales y se adentró en la vida religiosa. Fue ordenado sacerdote y rápidamente progresó del puesto de profesor adjunto de teología a director de escuela en Kfifan; después se convirtió en catedrático de teología moral y al cabo de siete años fue Asistente General. Su mandato fue renovado dos veces en los siguientes 13 años, hasta que contrajo pleuritis y falleció el 14 de diciembre de 1858 a la edad de 50 años. Místico práctico Al-Hardiny siempre fue reacio a asumir puestos de autoridad dentro de su Orden. "Incluso cuando fue Asistente General", explica el Padre Al-Kafri, su biógrafo, "siguió siendo humilde y escogió cuidar de sus cosas él mismo, rechazando tener un asistente especial que le acompañara y le ayudara en sus necesidades personales, tal como era costumbre en la Orden en esa época." El Padre Al-Hardiny era un místico práctico; nunca accedió a convertirse en ermitaño, una práctica muy habitual entre los primeros monjes libaneses. Por el contrario, él consideraba que aquellos que luchan en la vida diaria tienen mayor mérito. La vida diaria normal es un continuo martirio, según hizo notar, porque el monje debe ser siempre un modelo para su monje hermano, evitar convertirse en una fuente de escándalo, mientras que el ermitaño vive solo, alejado de las tentaciones externas. Al-Hardiny creía que todos debían seguir su propia vocación - algunos escogiendo la soledad, y otros la vida común. Estuvo en contra de normas severas y rigurosas. Una de las normas consistía en prohibir a los monjes el derecho a fumar, y Al-Hardiny fue el único que se atrevió a objetar esas normas, afirmando pausadamente: "Deberíamos aligerar la carga que colocamos sobre el monje y sobre su conciencia, porque cuanto mayor la presión, mayor la explosión." Añadió: "Si tensamos un arco, al final se romperá". Dos rayos principales dominaron la vida del Padre Al-Hardiny (ver estructura de rayos*). Su personalidad de 6º rayo, junto con su 3er rayo de alma y cuerpo mental, le convirtieron en "Un Hombre de Dios y un Hombre de Ciencia". Su 6º rayo en la personalidad se manifestó claramente en su ilimitado amor y su profunda devoción a Cristo y la Virgen María. "Reza-sin-cesar" era el lema de Al-Hardiny, quien nunca dormía la siesta, y que en verdad nunca cesó de rezar. Mientras todos los demás se retiraban a sus habitaciones antes de medianoche, él permanecía en la iglesia hasta la hora de las oraciones matinales. El obispo Youssef Mahfouz recuerda: "Tenía un trato realmente amable hacia los demás; la bondad de su carácter y sus virtudes le convirtieron en una persona que evitaba en toda ocasión herir a los demás. Aunque era muy estricto consigo mismo, siempre fue muy indulgente con sus compañeros." Junto con las virtudes de su personalidad de 6º rayo, Al-Hardiny manifestó las cualidades de su alma de 3er rayo y cuerpo mental a través de su trabajo intelectual y filosófico. Era catedrático de teología, especialmente versado en teología moral, y se hizo famoso en el arte de encuadernación de libros. Su biógrafo nos explica: "Aunque el Padre Al-Hardiny era un monje estricto y austero, también amaba el saber y la cultura. Fomentó el renacimiento cultural en la Orden Maronita de monjes libaneses, y era un virtuoso profesor. Quería a sus alumnos y siempre se preocupaba por su bienestar y educación. Quería que todos los monjes recibieran una amplia educación para permitirles cumplir mejor sus deberes sacerdotales." Modelo de desapego Obviamente, Al-Hardiny destacó en el arte del desapego, algo que es la tónica, par excellence, de un discípulo que ha pasado por la iniciación de la Gran Renunciación. Alice Bailey afirmó en su libro Iniciación Humanay Solar que "la vida de un hombre que toma la 4ª iniciación es normalmente una vida de gran sacrificio y sufrimiento. Se renuncia a todo, amigos, dinero, reputación, buen nombre, posición en el mundo, familia, e incluso la vida misma". Según el obispo Youseff Mahfouz, "Al-Hardiny estaba totalmente desapegado, incluso de sus padres. Abandonó Hardine para entrar en la Orden, y nunca más visitó a sus padres o su pueblo. Si tenía que viajar hacia esa dirección, lo hacía de noche cuando nadie pudiera verle. Al-Hardiny nunca intentó complacer a otras personas, nunca se preocupó por lo que comer o beber, nunca comía carne excepto cuando se lo ordenaban los médicos y sus superiores, y nunca se dejaba inundar por la pena o excitarse con acontecimientos felices." Fiel a sus cualidades y virtudes, vivió su vida según el lema de "Ora et Labora", reza y trabaja. De este modo, Al-Hardiny, que siempre conservaba un trato jovial según sus contemporáneos, se convirtió en el modelo a seguir y el buen ejemplo para aquellos a su alrededor. Su más famoso discípulo, el Padre Charbel Makhlouf, es ahora uno de los Maestros de Sabiduría **. Poco después de la muerte de Al Hardiny, su tumba fue abierta y, extraordinariamente, su cuerpo permanecía aún intacto, sin mostrar rastros de putrefacción. Después de que ocurrieran varios milagros póstumamente, su cuerpo fue exhumado y colocado en un féretro cerca de la iglesia que, tras 148 años después de su muerte, sigue siendo visitada tanto por cristianos como no-cristianos por igual. Milagros Algunos de los milagros que Al-Hardiny realizó durante su vida fueron registrados en la investigación sobre su santidad. En uno de ellos, el hermano que se encargaba de las provisiones en el monasterio, informó a su Superior que el almacén estaba falto de alimentos. El Superior inspeccionó los contenedores de trigo y descubrió que estaban medio vacíos. Se dirigió a Al-Hardiny, que estaba apostado en la puerta, quien bendijo agua, roció los contenedores, y se marchó. Al cabo de breves momentos, el hermano que se encargaba de las provisiones empezó a gritar emocionado: "Los contenedores están tan llenos que ya no aguantan más". Otro incidente está relacionado con el hermano Maroun Maifouki, cuando hacía un fuego para apartar a la multitud de hormigas que se intentaban llevar el trigo. El Padre Al-Hardiny le pidió al hermano que le siguiera, bendijo agua y le pidió que la rociara sobre el trigo y las hormigas. Al día siguiente, el Hermano Maroun observó que las hormigas se llevaban sólo las arvejas y dejaban el trigo en su lugar. El sorprendido monje se lo explicó a Al-Hardiny, quien le pidió que no se lo contara a nadie. Otro ejemplo de los poderes del Padre Al-Hardiny ocurrió cuando un cabrero vino a pedirle al Padre Al-Hardiny que bendijera algo de agua. Una de sus cabras se estaba muriendo, pero tan pronto como el pastor roció al animal con el agua bendita, se levantó y regresó a los pastos. Después de su muerte, se produjeron numerosos milagros por parte del padre Al-Hardiny, tanto a musulmanes como a cristianos: Una mujer drusa, que era estéril, hizo la promesa de que si ella tenía un hijo lo llevaría a visitar la tumba de Al-Hardiny. También prometió bautizarlo - pero no se lo dijo a su marido. Al cabo de poco tiempo de que naciera el niño, partió camino a Kfifan para visitar la tumba de Al-Hardiny. Durante el camino se sintió muy inquieta por el hecho de tener que contarle a su marido que ella había prometido bautizar al recién nacido. Cuando llegó al puente Madfoun, a tres horas de distancia de su destino, se dio cuenta de que el niño no se movía. Lo sacudió, pero sin resultado - el niño estaba muerto. La mujer tenía miedo, pero no le dijo nada a su marido y continuó llevando a su hijo muerto hasta la tumba. Una vez allí, colocó al niño cerca del féretro y se retiró sola a llorar. Temía que su marido la castigara y la culpara por la muerte de su único hijo. No obstante, ella tenía mucha confianza en el padre Al-Hardiny. Sus lágrimas eran tanto de temor como de esperanza. Una vez más sus deseos fueron concedidos, y su hijo empezó a llorar. Un monje del monasterio la llamó exclamando: "Señora, venga, su hijo está llorando". "¿Qué?", respondió, "¿mi hijo está llorando? Pero si está muerto". La mujer corrió hacia el interior, encontró que el niño lloraba, y lo sostuvo en brazos mientras exclamaba: "¡Mi hijo estaba muerto pero ahora ha vuelto a la vida!" Empezó a hacer alabanzas y a gritar tan alto que todos los que habitaban en el monasterio acudieron a ver lo que sucedía. Les contó a su marido y familia los votos que ella había hecho, y accedieron a que el niño fuera bautizado. Otro caso implicó a Mariam Semaan, que trabajaba como mujer de la limpieza en el monasterio de Kfifan. Había conocido al padre Al-Hardiny cuando ella era joven, e incluso vio su cuerpo cuando abrieron su tumba. Posteriormente, Mariam contrajo una enfermedad en sus ojos y perdió la vista completamente. Un día, mientras lloraba por su desgracia, recordó que Dios realizaba milagros por mediación del padre Al-Hardiny. La mujer no tenía dinero, y le pidió a su padre: "¿Tienes un céntimo?" - ya que la familia era muy pobre. "Quiero ofrecérselo a San Al-Hardiny para que pueda curar mis ojos". Sin embargo, a la mañana siguiente cuando se despertó, se dio cuenta de que podía ver de nuevo. "Mis ojos", explicó, "brillan como un diamante; han pasado 65 años, y no siento más dolor". El obispo Joseph Al-Khazen explicó: "Mi difunta madre tenía un ojo muy débil y sufrió una enfermedad muy dolorosa que le hizo perder la visión del otro ojo. Los médicos intentaron en vano aliviarle el dolor. Una noche el dolor era tan intenso que pidió al padre Al-Hardiny que la curara. Ella prometió ofrecerle una cadena de oro como símbolo de su gratitud, y luego se quedó dormida. Durante la noche, soñó que veía un monje colocando su mano en la cabeza, y diciendo: "Cálmate, hija mía, tu vista se curará". Al día siguiente, ella nos dijo muy contenta que Al-Hardiny se le había aparecido y que le dijo que se curaría. Al cabo de poco tiempo estaba totalmente curada - su ojo volvió a la normalidad." Beatificación El 7 de septiembre de 1989, el Papa Juan Pablo II promulgó el Decreto de Heroísmo del Padre Al-Hardiny y se convirtió en "Venerable". En mayo de 1996, se creó una investigación de beatificación para autentificar otro milagro que tuvo lugar por mediación de Al-Hardiny. La investigación se centró en André Najm, un joven libanés enfermo terminal de leucernia, que pidió ayuda al Padre Al-Hardiny - y quedó totalmente curado. Al cabo de un año, el 7 de julio de 1997, el Papa Juan Pablo II promulgó el Decreto de Autenticidad de este milagro y el Venerable Al-Hardiny fue beatificado el 10 de mayo de 1998, en el primer aniversario de la histórica visita del Papa al Líbano. ----------------------------- * Estructura de rayos de Al-Hardiny: A: 3; P: 6 (4); M: 3
(7); A: 4 (6); F: 3 (7). PdE: 4.0 ** Ver artículo sobre Charbel Makhlouf en Share Internacional, octubre 1997. Bibliografía: El Bendito Nimatullah Kassab Al-Hardiny por el Obispo Youseff Mahfouz, publicado por la Orden Libanesa Maronita, 1998; también: The Daily Star; L'Orient-Le Jour; Al-Nahar; Al-Anwar. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |