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El ansia de la humanidad por
héroes culturales, "El anhelo de un mesías es casi tan viejo como los registros escritos", escribe Wilson D. Wallis en su estudio sobre el mesianismo dentro de las religiones del mundo. Aún más intensamente, la idea de un futuro "mesías", un portador de luz y ayudante de la humanidad, ha fascinado a las personas desde el comienzo de los tiempos. Esto se aplica no sólo a las principales religiones donde la expectativa de un hermano mayor como Krishna, el Cristo, Imam Mahdi y Buddha ha cobrado impulso, sino que en pequeñas comunidades tradicionales también se reconoce una figura parecida en forma de héroe cultural, iluminador y sanador. Parece ser una idea y esperanza universal encontrada casi en cada cultura, tanto occidental como oriental, en naciones industrializadas o en países en vías de desarrollo. La forma en que esta idea es expresada en diferentes culturas varía considerablemente y va acompañada de consecuencias políticas, sociales, religiosas y éticas. Una sociedad idealiza al Salvador como un héroe mítico y profeta mientras que otra lo aguarda como un héroe cultural que introduce nuevas herramientas, ahuyenta los peligros, da enseñanzas sobre el cultivo agrícola, e instruye sobre valores éticos y sociales; asimismo para muchos él es el portador de la ley y el orden, un transformador. Esperando a un mediador Una característica común de todas estas figuras Salvadoras es que se espera que proporcionen salud a su pueblo y, si es posible, a toda la humanidad. El Salvador será un puente entre Dios y el hombre; su función es la de un mediador Divino que puede ser reconocido por un propósito divino inconfundible. Numerosos mitos dicen que él ya ha estado aquí (o estuvo una vez aquí – es decir: vino antes) y que volverá una vez más en un futuro no muy lejano. La idea del retorno del Salvador es, al margen de la forma que pueda adoptar, fundamentalmente la misma en casi todas las culturas. Se presenta en conceptos Bíblicos y no Bíblicos; en sagas, leyendas, mitos y cuentos. Dentro de la tradición europea se puede encontrar al Salvador en contextos no-bíblicos como un héroe nacional o rey por ejemplo, el rey Arturo o Barbarroja que nunca murió sino que sólo duerme, para regresar en tiempos difíciles con el fin de restablecer la justicia en el mundo. Tradiciones centro asiáticas En las tradiciones de Asia Central el retorno de un Salvador está estrechamente relacionado con el esperado rey-héroe Gesar. En la épica pre-budista y pre-lamásica está escrito que Gesar volverá a nacer en 'Shamballa del Norte', una tierra mítica en algún lugar entre el Tíbet y Mongolia. El ya ha anunciado su regreso. Las últimas palabras de Gesar dirigidas a su pueblo antes de su desaparición fueron: "No me habéis entendido. Mis palabras han sido pronunciadas demasiado pronto. Regresaré una vez más con el fin de repetirlas." Alexandra David-Neel, que en sus viajes aventureros a través del Tíbet después de la Primera Guerra Mundial visitó la ciudad de Lhasa, prohibida en esa época a los extranjeros, escribió en su diario: en Tíbet en los años 20 se creía que Gesar ya estaba en encarnación y su aparición pública se esperaba en los próximos 15 años (escrito en 1931). Para la población nómada del Tíbet, la épica de Gesar no es una mera leyenda, sino una realidad que encarna la esperanza de un futuro mejor. En las enseñanzas pre-budistas tibetanas Bon, también se aguarda a un gran rey e instructor Bon. Se dice que él no producirá simplemente el cielo en la tierra, sino que presentará de manera única las viejas enseñanzas espirituales nuevamente revividas. Utilizando estas enseñanzas como base, la labor de la humanidad será tomar la reestructuración del futuro en sus propias manos. Influencias budistas En el budismo la expectativa del regreso de un Salvador del mundo se concibe como un futuro Buddha, conocido como Maitreya Buddha. El mito de Maitreya desempeña un papel importante en la historia cultural de toda Asia budista. Cada cultura, influenciada por el budismo, conoce la estatura de este excelso Buddha, y cada una ha entendido cómo combinarlo dentro de sus propias tradiciones. Posiblemente la característica más sorprendente de la figura de Maitreya es sus varios aspectos: Maitreya tiene muchas caras; y la combinación de esta figura con las tradiciones indígenas es múltiple. Aún así el Buddha del futuro es siempre un símbolo de esperanza colectiva universal. El está relacionado con un futuro que se ve representado por una renovación básica y trascendental; él enseñará en una Era Dorada – eso es lo que se espera –, una era en que la vida humana habrá alcanzado su mayor nivel de perfección. La figura de Maitreya será el intermediario entre el pasado y el futuro: él es tanto una figura mítica como histórica – transformando la historia en mito y el mito en historia. En Corea, el futuro Buddha lleva, entre otras características, la señal de un guerrero, un salvaguarda y guía y líder en un nuevo orden mundial. En China la idea original de Maitreya como Salvador del mundo, el cual liberaría a este de la injusticia y la necesidad, ha sido transformada en el "Buddha de gran abdomen" bajo la influencia del confucianismo. Comparado con la excelsa figura del anterior Maitreya, cuyas enseñanzas espirituales destacan, y que podía mirar hacia el futuro, la actual noción de Maitreya es de alguna forma más sencilla: debería especialmente ser portador de fortuna material y prosperidad – expectativas basadas por las necesidades del estómago más que en valores espirituales. En la literatura popular china del siglo XVI y XVII la posición de Maitreya es la de un bodhisattva que actúa como intermediario introduciendo una nueva revelación, como Salvador y ayudante, que salvará al mundo de la confusión y el sufrimiento. De las numerosas interpretaciones del Buddha esperado que se encuentran en Japón, un tema predominante es el de la figura de Maitreya, relacionada con una visión mítica, pre-budista, del mundo. En este caso la gente espera el barco de Maitreya que vendrá después de una hambruna en el "Año de Maitreya", cruzando el ancho océano, al otro lado del cual viven los antepasados y los espíritus. Junto con los provechosos bienes, el barco traerá abundancia de cosechas y de alimentos. En la isla de Java, la figura del Salvador encarna un significado sincrético similar. Aquí, es la imagen de Ratu Adil, una imagen combinada con influencias que eran principalmente ajenas a la cultura, es decir con conceptos hindúes, budistas, islámicos y cristianos. En este caso la persona del Salvador no es el principal aspecto de interés sino más bien lo que su función representa. Discípulos El elemento del discipulado está a menudo relacionado con el esperado Salvador. En su discurso final Budhha explica que así como Ananda era para él – su discípulo favorito – todos los otros futuros Buddhas excelsos también tendrán tales hombres de confianza a su lado, los cuales considerarán este servicio como un gran honor. El Saoshyant iraní es descrito de forma similar como el mensajero del más elevado creador Ahura Mazda, el cual igualmente tenía siete ayudantes en su trabajo. Comparando las varias descripciones del Salvador en las tradiciones de las diferentes culturas, se descubre que la expectativa de un Salvador que regresa incluye una esperanza tanto para una renovación de las propias circunstancias culturales específicas del pueblo, así como un revivir del mundo en general. La idea de una nueva era, una nueva tierra – en resumen, de un nuevo hombre – surge en la historia de la humanidad como un deseo universal. El psicoanalista suizo Carl Gustav Jung afirmó que el hombre en la actualidad es dolorosamente consciente de que ni las principales religiones ni los distintos sistemas filosóficos son capaces de prestarle el apoyo necesario en el mundo actual. El anhelo de un intermediario divino es, según Jung, una "necesidad vital del alma" del hombre para la "seguridad" que no es capaz de encontrar dentro de sí mismo. ------------------------- Bibliografía
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |