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Archivos - Apariciones y visiones

 
Título Yo tuve una visión de Maitreya el Cristo
Fuente Revista Share International- Septiembre 1983
Autor Patricia Pitchon
Notas La periodista colombiana Patricia Pitchon describe en este relato una visión que tuvo de Maitreya y que fue publicado en el periódico "The Asian Times" de Londres.

Yo tuve una visión de Maitreya el Cristo

por Patricia Pitchon

Fui muy afortunada de escuchar una conferencia de Benjamín Creme sobre la reaparición del Instructor del Mundo, el Mesías o Krishna o el Mahdi a quien él se refiere como a Maitreya el Cristo. Nadie que haya estado ante la presencia de tal ser puede olvidarlo nunca, y me gustaría contar mi experiencia.

Yo estaba estudiando filosofía en el Colegio Universitario de Bedford, Londres. Este estudio le convierte a uno en un severo racionalista como mínimo. ¡Allí no se habla de avatares, ni maestros o seres divinos! Además yo he nacido en Colombia, América del Sur, un país muy católico, pero mi familia es judía y nadie de mi entorno, tanto católicos como judíos, nunca se han tomado en serio la posibilidad de la existencia de mesías o avatares vivientes. De algún modo toda la importancia con respeto a esto había pasado hace siglos y una pared de racionalismo, escepticismo y materialismo nos separaron de grandes seres como Krishna, Jesús, Buda o Mahoma, sin mencionar a Moisés.

Durante años e independientemente de mis estudios de filosofía occidental, me fui familiarizando con el trabajo de grandes místicos judíos y cristianos, así como con el pensamiento hindú, budista e islámico y algunos filósofos chinos y japoneses. Esta extensa lectura me provocó, misteriosa e inesperadamente, un sentido profundo de afinidad con todas estas tradiciones y gentes. En secreto me sentía uno con todos y empecé a ver a través de la superficie del sectarismo las grandes ideas unificadoras: el amor y la sabiduría de Dios, y la hermandad del hombre. A través de un estudio de la Cábala y el Sufismo llegué a comprender que el Mesías es un estado o condición, no un individuo, y que según la ley un maestro realizado desempeña esta condición al principio de cada alineamiento astrológico marcado (un ciclo de unos dos mil años y medio). Por lo tanto ahora, al principio de la Era de Acuario, un Mesías espera ser reconocido. Algunas veces viene en carne y hueso, otras veces se manifiesta a través de un discípulo.

Una cosa es estudiar la teoría, y otra la experiencia. Inexplicablemente (o quizás por la gracia de Dios) me llamó la atención el anuncio del Sr. Creme de la reaparición del Instructor del Mundo, y junto con mi marido asistí a una de sus conferencias en abril del año pasado.

Usted se puede imaginar mi asombro cuando oí hablar a un maestro con profundas y conmovedoras palabras a través del Sr. Creme. Él dijo: "Vengo a vosotros como un hermano mayor, un amante de la humanidad" y nos exhortaba a no abandonar a los pobres y necesitados, para construir con él un mundo mejor. El Sr. Creme es escocés, y a través de esta voz escocesa oí inconfundiblemente acentos ‘indios’ (de la India). ¡Nada en mi educación me había preparado para la manifestación del Mesías de la Era en la persona de un asiático! Además, el rostro del Sr. Creme de sonrosadas mejillas y ojos azules desapareció y en su lugar, rodeado por un brillante resplandor de luz blanca, apareció allí un magnífico e inolvidable semblante: terso, de piel bronceada, grandes ojos negros almendrados y separados, una nariz y boca clásicas de tamaño normal y un rasgo característico: los pómulos altos. Tenía la impresión adicional de que era un hombre alto, delgado y de unos 45 años.

Lo más asombroso fue el efecto que este suceso tuvo en mí; cuando él me miró sentí, literalmente, un torrente de energía fluir de sus ojos hacia mí activando la parte superior de mi cabeza, la zona entre las cejas, y entonces sentía mi corazón como si estuviera ardiendo. Esta energía tenía una cualidad: era el más puro amor. La dulzura de la mirada de este gran maestro no se puede encontrar ni siquiera en el rostro de un recién nacido.

Una vez encontrado, ¿quién puede olvidarlo? ¡Ojalá mis palabras os llenen de esperanza, alegría y amor por toda la humanidad, y si me preguntan: ¿está este gran maestro de todos los maestros, "el instructor de ángeles y de hombres por igual" en Londres?, sólo puedo decir, ¡sí! ¡Atrévete a buscarlo! ¡No pierdas tiempo!

(Copiado del Asian Times, 24 de junio de1983)

 

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