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Archivos - Meditación de Transmisión

 

Este artículo es una versión editada de una conferencia impartida por Benjamin Creme en una Meditación de Transmisión pública en Tokio, mayo de 1996.

¿Qué es la Meditación de Transmisión?

por Benjamin Creme

¿Por qué meditamos?

¿Cuál es el propósito de la meditación? Todos nosotros, sin excepción, somos almas en encarnación. El verdadero propósito de la meditación de cualquier tipo es llevar al individuo en contacto con su alma. La Meditación es un método, más o menos científico, dependiendo de la meditación, de producir un contacto con el alma y finalmente una unión total con el alma.

A través de largas y repetidas encarnaciones el alma presta muy poca atención a su reflejo, el hombre o mujer en el plano físico, porque pueden responder muy poco a las energías del alma. Con el tiempo, a fuerza de una larga experiencia en el plano físico, el alma ve que su reflejo está preparado para responder a su estímulo e impresión. Entonces el alma conduce a la persona a algún tipo de meditación. La primera vez que esto ocurre, puede ser una experiencia pasajera, pero con el tiempo, quizás al cabo de dos o tres vidas, la persona presta una gran cantidad de tiempo y atención a la práctica de la meditación. De esta forma, el alma empieza a 'agarrar' a su vehículo – estimularlo, impresionarlo, y procura conducir al hombre o mujer hacia una relación más estrecha con el propósito del alma retenido por mucho tiempo.

Cuanto más medita la persona, más energía se recibe del alma, y en mayor medida tiene lugar la transformación de la relación del individuo con el alma. Cabe recordar cuando se habla del alma y su vehículo, el hombre o la mujer, que la relación es interna. El alma no 'habla' al individuo; el alma lo impresiona con intención y le libera su energía espiritual. Tan pronto como se realiza un grado de contacto con el alma, la persona empieza a desear servir al mundo de alguna forma. El propósito del alma es servir; esa es la razón por la cual se encarna. Con la práctica continuada de la meditación, y un alineamiento más estrecho con el alma, el deseo de servir se vuelve muy intenso con el tiempo.

El individuo tiene libre albedrío. Puede o no puede servir, como desee. Si una persona medita, recibe energía del alma, pero no sirve, la energía puede crear un bloqueo, una estasis, y pueden surgir todo tipo de dificultades. Si, de lo contrario, la persona acepta la oportunidad presentada por el alma de servir al mundo, y lo hace como mejor sabe, las cosas tenderán a ir bien en su vida: el propósito del alma está siendo cumplido. La persona se vuelve cada vez más impersonal en relación al mundo, y por tanto sus propios problemas personales empiezan a desvanecerse. Normalmente gozan de más salud, son más felices, y por tanto más equilibrados.

Muchas personas hoy en día emprenden la meditación, desean servir, pero descubren que disponen de muy poco tiempo y energía en su vida cotidiana – al cuidar de la familia, la presión de las modernas condiciones laborales, etc. La tensión de la vida moderna hace que sea bastante difícil para las personas servir de una forma significativa. Hay muchos miles de discípulos o aspirantes al discipulado de nuestra vida moderna que servirían si sólo encontraran una forma de servicio que les permitiera tener el tiempo para realizar el servicio, y también ocuparse de sus familias, trabajos, y participar en la vida moderna. Es justo para estas personas, que la Meditación de Transmisión ha sido creada. La Meditación de Transmisión es principalmente un poderoso servicio al mundo, y que al mismo tiempo es una forma muy potente y dinámica de desarrollo personal de conciencia.

Trabajar en cooperación con los Maestros

Los Maestros de nuestra Jerarquía Espiritual son los custodios de todas las energías espirituales que entran en el planeta. Una gran parte de Su trabajo consiste en distribuir científicamente estas energías de la forma necesaria para llevar a cabo el Plan de evolución, del cual también Ellos son los custodios. Los Maestros reciben energías de niveles cósmicos, solares y extra-planetarios, y si Ellos las enviaran directamente al mundo tal como las reciben, las energías serían en su mayor parte demasiado elevadas en vibración; simplemente rebotarían en la mayoría de la humanidad.

La Meditación de Transmisión se ha ideado para crear grupos que actúen como una sub-estación para la Jerarquía, a través de la cual las energías puedan ser enviadas y transformadas, reducidas a un nivel donde puedan ser absorbidas y utilizadas por la humanidad. Esto también permite a los discípulos o aspirantes avanzar de la simple relación con su alma a la relación con el Reino de las almas, la Jerarquía esotérica o Espiritual del mundo. La Jerarquía de Maestros está en proceso de regresar al mundo cotidiano y un gran número de Ellos vivirá abiertamente entre nosotros. Su objetivo es trabajar en una relación abierta y consciente con la humanidad. Al hacer Meditación de Transmisión tenemos una oportunidad de empezar el proceso de cooperación consciente con los Maestros.

La Meditación de Transmisión es muy simple y fácil de realizar porque el trabajo real lo hacen los Maestros por nosotros. Existen siete centros de fuerza, o chakras, en la columna vertebral, desde su base hasta lo alto de la cabeza, a través de los cuales la energía puede ser enviada y distribuida. El aura de una persona es la suma total de todas las energías recogidas dentro y alrededor de esa persona, a través de los chakras. No importa donde se originen estas energías, llegan al individuo a través de los chakras, en el cuerpo físico etérico.

En la Meditación de Transmisión, los Maestros envían energías a través de los chakras a una potencia en particular que el individuo puede aguantar. Las energías son automáticamente reducidas, transformadas, y distribuidas, no por la persona sino por los Maestros, allí donde se necesiten en el mundo. Los chakras utilizados son normalmente el corazón, la garganta, y los dos de la cabeza – uno entre las cejas y otro en la parte alta de la cabeza. A las personas que componen los grupos no se les pide que intenten enviar la energía a un país, grupo o persona en particular que crean que pueden beneficiar. Sólo los Maestros conocen esta ciencia tan compleja y exacta de la distribución planetaria de energías. Los grupos sólo necesitan mantener su atención en el centro ajna, el centro entre las cejas. Los Maestros realizan el resto del trabajo.

Existen grupos por todo el mundo que consideran que su labor es distribuir energía espiritual. Ellos se sientan, establecen una conexión juntos, y envían la energía, pero eso no es en absoluto científico. La energía es normalmente su propia energía del alma, si no es que se trata simplemente de energía astral. No tiene ningún valor científico en términos de los planes de los Maestros para el mundo. Estaría mejor que estas personas se unieran o formaran un grupo de Meditación de Transmisión, donde realmente tendrían energía de utilidad y potencia correcta, de la clase y vibración adecuadas, enviadas a través de ellos por los Maestros.

Yoga de la Nueva Era

La Meditación de Transmisión es en realidad una combinación de dos yogas: karma yoga, el yoga del servicio, y laya yoga, el yoga de los chakras, las energías. Este es el verdadero yoga de la era entrante. Al tomar parte en la Meditación de Transmisión, tu evolución es impulsada hacia delante a un ritmo extraordinario, a causa de la potencia de las energías espirituales enviadas a través de los chakras. Las energías impulsan y activan los chakras al pasar por ellos. Los Maestros registran el punto de evolución de cualquier individuo con sólo observar el estado de los chakras.

Para tomar parte en la Meditación de Transmisión, sólo tienes que mantener la atención en el centro ajna. En la práctica se descubrirá que la atención divagará y no permanecerá ahí todo el tiempo. Irá descendiendo a su nivel habitual, en algún lugar del plexo solar. Tan pronto como la atención decae y tú eres consciente de ello, tienes que hacerla volver al centro ajna. Esto se hace pensando, internamente, el mantram OM. Tan pronto como piensas OM, descubres que tu atención regresa automáticamente al centro ajna. Mientras tu atención se mantiene en el centro ajna, se forma una conexión, o alineamiento, entre el cerebro físico y el alma. Las energías no provienen de tu alma sino que provienen do los Maestros, del Reino de las Almas. Mientras se mantenga el alineamiento entre el cerebro físico y el alma, se está tomando parte en la Transmisión. Cuando tu atención decae del centro ajna, ya no se está tomando parte. Al pensar OM, la atención asciende de nuevo, se está alineado. El proceso consiste en estar alineado el mayor tiempo posible sin que decaiga la atención.

Las energías son invocadas por el grupo que dice la Gran Invocación en voz alta. Los miembros de los grupos de Transmisión aprende de memoria la Gran Invocación, que ha sido traducida a muchos idiomas. Fue utilizada por Maitreya por primera vez en Junio de 1945 como resultado de Su decisión de venir al mundo. Al entonar la Gran Invocación se forma un conducto entre el grupo y los Maestros de la Jerarquía, y a través de ese conducto se envían las energías.

La forma más fácil de realizar la Meditación de Transmisión es unirse a un grupo que ya existe. Si no hubiera un grupo en tu zona dentro de los límites de una distancia razonable, uno mismo puede crear su propio grupo junto con dos personas más. Cuanta más gente haya en ese grupo más útil será, pero un grupo básico de tres persona es prácticamente un grupo de trabajo. Si se tiene un grupo de tres personas, se cuenta con un triángulo. La energía es triangulada, lo cual la potencia. Con otra persona más, ya se cuenta con cuatro triángulos, que aún la potencia más. Una persona más, cinco, y ya se tienen diez triángulos – y así sucesivamente, en progresión matemática. Cuantas más personas, más triángulos habrán, y más potente es el grupo. Es tan potente que en un año de Meditación de Transmisión correcta, constante, se puede hacer el mismo tipo de avance que en 10, 15 o incluso 20 años de meditación común. Pero el propósito verdadero y fundamental de la Meditación de Transmisión es servir al mundo. El mundo necesita estas energías de los Maestros al nivel que estas puedan ser absorbidas y utilizadas. Estas son las energías que transforman la vida en el planeta.

El experimento de Maitreya

Cuando yo estoy presente, la meditación adopta una forma un tanto distinta, ya que yo soy adumbrado por Maitreya durante toda la Transmisión. De esta forma, la energía de Maitreya fluye de mí hacia el grupo, así que se convierte en una especie de adumbramiento grupal. Las energías son distribuidas por todo el grupo, y por tanto se produce una enorme potenciación espiritual, se nutre al grupo.

Una de las muchas funciones de Maitreya es la de actuar como "el que nutre a los pequeños". Los "pequeños" no son niños pequeños, sino hombres y mujeres adultos que han tomado las dos primeras de las cinco iniciaciones que le convierten a uno en Maestro. Para los Maestros, los iniciados de segundo grado son todavía "pequeños", "Bebés de Cristo".

Los "pequeños" están siendo preparados, estimulados, por Maitreya, para tomar la tercera iniciación, que desde el punto de vista de los Maestros es la verdadera primera iniciación del alma. Para ilustrar cómo son los "pequeños", sólo cabe observar al final de los libros La Misión de Maitreya, Tomos I y III, y veréis en la lista de iniciados a personas como Einstein, Gandhi, Schweitzer, Reich, Jung, Freud, Picasso, Maitsse, Cezanne, Shubert, Verdi – personas que tuvieron un impacto real en el mundo.

Al adumbrarme a mí, y al viajar por todo el mundo visitando los distintos grupos, Maitreya está mirando si puede proporcionar a aquellos que participan en los grupos de Meditación de Transmisión que no han tomado necesariamente la primera iniciación, y aún menos la segunda, el mismo tipo de nutrición espiritual que hasta ahora sólo ha sido posible para aquellos que han tomado la segunda iniciación. Se me ha informado que el experimento está funcionando bastante bien, y que se está dando un gran estímulo espiritual a los grupos de todo el mundo.

(La Misión de Maitreya III − Share Ediciones, Julio 1997)
 

 

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