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Archivos - Meditación de Transmisión

 

Meditación de Transmisión – su papel vital

por Benjamin Creme

El verdadero papel de la humanidad es actuar como un centro distribuidor de las energías, una especie de subestación para las energías que desde por encima de la humanidad van a los reinos por debajo de nosotros. En el futuro, haremos este trabajo conscientemente, científicamente, para estimular, por ejemplo, el factor-inteligencia en el reino animal, o (como ya hacemos en alguna medida) para purificar y perfeccionar especimenes específicos del reino vegetal. Ni siquiera hemos comenzado todavía a utilizar el potencial creativo que la humanidad tiene en relación con estos reinos inferiores, cuya evolución es nuestra mayor responsabilidad. Ellos evolucionan por medio de los estímulos que nosotros podemos darles. Cada reino se origina del reino inmediatamente por debajo de él, el vegetal del mineral, el animal del vegetal, el humano del animal, el espiritual del humano. Cada reino evoluciona como consecuencia de los estímulos del reino inmediatamente por encima de él. La forma física proviene de abajo y el estímulo espiritual viene de arriba. Es obvio que cuantos más de los estímulos evolutivos superiores podamos aplicar a los reinos inferiores, tanto más rápido y más perfectamente evolucionarán.

'Radiactividad'

Nosotros podemos trabajar en relación a los reinos inferiores, exactamente como los Maestros de la Jerarquía Espiritual, el siguiente reino por encima del humano, actúan con relación a nosotros. Cada reino se mueve hacia el reino por encima de él mediante el proceso de llegar a ser 'radiactivo', irradiando energía. Cuando el reino mineral llega a ser radiactivo, los minerales más avanzados son transformados gradualmente en vegetal y del vegetal al animal y así sucesivamente, cada vez más arriba. Cuando un hombre o una mujer llega a ser radiactivo, él o ella puede comenzar a pasar del reino humano al reino de las almas, el reino espiritual. Será completamente obvio cuán importante es absorber del reino de las almas (la Jerarquía Espiritual del planeta, los Maestros e Iniciados de la Sabiduría) toda la energía espiritual que envía a y a través de nosotros.

La Meditación de Transmisión es simple y sin embargo realiza un número de diferentes facetas de trabajo muy importantes. En primer lugar, es un acto de servicio. No conozco ningún otro medio de servicio al mundo de tal potencia, valor e importancia, que esté tan claramente de acuerdo con la línea de evolución del Plan y que al mismo tiempo, sea tan sencillo y fácil. Llegar a ser un santo es realmente bastante difícil; cuidar del hambriento, de los millones de indigentes de Calcuta es una verdadera tarea – como sabe la Madre Teresa. No todos somos Madres Teresas. No obstante, todos nosotros podemos dedicar unas pocas horas a la semana para sentarnos silenciosamente, absorbiendo y transmitiendo la energía de la Jerarquía.

Crecimiento espiritual enorme

Es muy sencillo y sin embargo no puedo enfatizar suficientemente el valor de estas pocas horas empleadas de esta forma. Ayuda al mundo más de lo que podríamos imaginar y es al mismo tiempo un medio de realización personal; no conozco otro método de servicio que cree tan vasto y rápido desarrollo espiritual interno. Es un yoga y un campo de servicio otorgado a uno 'en bandeja'. Es imposible hacer este trabajo durante cualquier período de tiempo sin descubrir que este realza cualquier otro que podríamos hacer. La mayoría de las personas después de seis meses más o menos de trabajar en un grupo de Transmisión se encuentran siendo sutil pero definitivamente transformadas interna y psicológicamente. Es imposible transmitir estas grandes energías espirituales sin ser uno mismo transformado al mismo tiempo.

Los Maestros, cuando miran hacia el mundo y ven a los aspirantes y discípulos, no sintonizan con sus pensamientos para saber lo que están haciendo y pensando. Ellos ven el estado de sus centros, ven la luz, brille o no, que rodea a esa persona. Esa luz, por supuesto, es el resultado de la actividad vibratoria de los centros. En la Meditación de Transmisión, las energías estimulan los centros a través de los cuales fluyen y el desarrollo tiene lugar automáticamente y de una manera científica. Hay muchas técnicas de meditaciones y yoga que aspiran a la misma estimulación de los centros y aunque puedan tener valor, pueden ser peligrosas a menos que estén hechas bajo la guía de un Maestro. Este trabajo de Transmisión, por otra parte, siempre tiene lugar bajo la supervisión de los Maestros y es perfectamente seguro.

Cada vez más personas están empezando a comprender el valor de la meditación grupal en vez de la individual. La meditación de grupo intensifica, potencia, el valor energético de la meditación. En el grupo de Transmisión, más energía puede ser enviada con toda seguridad a través del grupo de la que podría ser enviada por medio del mismo número de personas individualmente. En un sentido muy real hay seguridad en los grupos. La ventaja, también, de la Meditación de Transmisión es que no interfiere con cualquier otra clase de meditación que uno podría estar practicando. Por el contrario, la Meditación de Transmisión aumentará el valor de su meditación personal.

La regularidad es importante

Todo lo que se requiere es la determinación de realizarla con una rutina regular en la vida de uno. La regularidad es muy importante. Establece un ritual, un ritmo, que tiene su propio valor. Es importante para los miembros del grupo de Transmisión reunirse regularmente, una vez o dos a la semana, o cuando sea, pero siempre el mismo día y a la misma hora. De esta manera los Maestros saben que en un determinado lugar y hora habrá un grupo preparado para transmitir la energía de Ellos al mundo. Este trabajo, descubriremos, es una puerta que conduce a un sendero que nos lleva directamente a la Jerarquía. Es parte de un proceso planeado por la Jerarquía por el que los aspirantes y los discípulos del mundo trabajarán en forma cooperativa con cada uno de los otros y con la Jerarquía misma.

La mayoría de las personas esperan acercarse a la Jerarquía, tanto si están preparadas para ello como si no; ellas querrían encontrar un Maestro, trabajar con un Maestro. La Meditación de Transmisión no es una vía para encontrarse con Maestros, pero es, ciertamente, la manera mas simple para trabajar con Ellos. Los Maestros están ocupados desde hace literalmente millones de años, en transmitir la energía de la que son los custodios, a través de los grupos en el mundo. Estos grupos pueden ser cristianos o judíos, hindúes o cualquier otro; pueden ser grupos específicos como los Teósofos o los Rosacruces y así sucesivamente. Nunca ha habido un acto de adoración o servicio en una iglesia o un templo en cualquier lugar o tiempo, que no fuera a la vez una transmisión de energía. Podría haber sido una energía mas o menos potente y la actividad mas o menos consciente, pero la energía estaría allí. El continuo requerimiento de la Jerarquía es que haya grupos en el mundo preparados para transmitir Su energía para beneficio del mundo.

La Gran Invocación

Al comenzar una Meditación de Transmisión, se emplea normalmente el mantram u oración llamada la Gran Invocación y por este medio la energía de la Jerarquía es invocada. Muchos grupos utilizan también cassettes de los Mensajes de Maitreya, dados a través de mí entre Septiembre de 1977 y Mayo de 1982. En el momento de escuchar un Mensaje, la energía, que fue liberada cuando el Mensaje fue dado y está magnetizada en la cinta, es vuelta a liberar. Aquellos que no tengan cassettes pueden leer, juntos, uno o dos de los Mensajes en voz alta antes de la Transmisión. Esto tiene el mismo efecto de invocar la energía de la Jerarquía. Es imposible, creo yo, leer en voz alta estos Mensajes con una intención seria sin invocar la energía del Cristo. Lo mismo, naturalmente, se aplica a la Gran Invocación; fue dada específicamente para este propósito.

Un aspecto importante del trabajo de Transmisión es el alineamiento entre el cerebro físico y el alma. Todo el que ha realizado cualquier clase de meditación está haciendo ya eso. Todo el propósito de la meditación es efectuar ese alineamiento y después la gradual unificación entre el cerebro físico y el alma. Mientras se dice la Gran Invocación o los Mensajes del Cristo, y durante toda la Transmisión, la atención debe ser mantenida en el centro entre las cejas (centro Ajna). Este es el centro directriz. Se encontrará que la atención divagará. Cuando esto sucede, internamente, mentalmente, debe entonarse el mantram OM, y la atención volverá a este centro automáticamente. Es importante estar relajado física y mentalmente.

Esta actividad no es un acto de adoración. Muchas personas se acercan a estas Transmisiones como si estuvieran yendo a la iglesia. Debe hacerse de manera relajada y con alegría (ir a la iglesia debería ser también relajado y alegre, pero raramente lo es). La Meditación de Transmisión es una actividad importante, seria y útil, pero debe ser realizada suavemente y de una manera relajada. No meditamos en el OM, pero utilizamos el OM para llevar la atención al chakra o centro ajna. Eso es todo lo que se necesita hacer – los Maestros hacen el verdadero trabajo. Es importante, sin embargo, permanecer positivo y mentalmente equilibrado – lo opuesto a un enfoque pasivo y negativo. Los Maestros eligen los centros. Ellos eligen la energía. Ellos saben la cantidad de energía que cada persona puede manejar y la envían a través del grupo a donde se necesita. Nosotros no dirigimos la energía a ningún lugar, grupo o individuo en particular.

Este es un proceso forzado, o situación de invernadero. En un año de trabajo de Transmisión se puede alcanzar el desarrollo interno que se lograría en muchos años de otras formas de meditación.

¿Cuánto tiempo debería durar una Transmisión? Depende de la experiencia del grupo (tres o más forman un grupo) y el punto de evolución de sus miembros. Lo mejor es seguir meditando durante tanto tiempo como las energías fluyan. Sugiero un mínimo de una hora, aumentando gradualmente hasta alrededor de tres horas. Aquellos que quieran retirarse podrán hacerlo sin que se interrumpa la Transmisión de los demás.

[Los lectores son remitidos al libro Transmisión – Una Meditación para la Nueva Era de Benjamín Creme, para más información sobre la Meditación de Transmisión]

(Revista Share International − Abril 1983)
 

 

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