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Archivos - Medioambiente

 
Título Salvar las encinas del Himalaya
Fuente Revista Share International- Julio/Agosto 1997
Autor Shirley Nairn
Notas Una entrevista con David Cranwell, quien se ha comprometido a salvar las encinas del Himalaya en el norte de la India.

Salvar las encinas del Himalaya

Las encinas Himalayas del norte de la India se mueren a miles y figuran ahora entre las especies de árboles con mayor peligro de extinción en los Himalayas. La presión de la población sobre su delicado ecosistema ha causado la erosión y la deforestación, y esta clase particular de encina (Quercus Leucotrichophora) está en peligro de extinción.

En 1994, el neozelandés David Cranwell, director de desarrollo de productos en ENZA Nueva Zelanda (International), fue enviado a Uttar Pradesh por el Banco Mundial para realizar un estudio de factibilidad sobre el crecimiento de manzanos y perales en el lugar. David vio la destrucción de los bosques de encinas con la correspondiente desolación de la tierra, y decidió intentar salvar estos árboles. La corresponsal de Share International Shirley Nairn entrevistó a David Cranwell en su casa de Havelock North, Nueva Zelanda.

Shirley Nairn: Usted ha fundado una asociación llamada Ranichauri Eastwoodhill. ¿Podría explicarnos qué le impulsó a su creación y cómo empezó este nuevo proyecto?.

David Cranwell: En primer lugar, siento un profundo amor hacia los árboles. Antes de que fuera a la India, visité Eastwoodhill en Gisborne [Nueva Zelanda] que posee la mayor colección de árboles del hemisferio norte en el hemisferio sur. Todo empezó por un agricultor. Pasé dos días allí y uno de los árboles que realmente me llamó la atención fue la encina himalaya. Intenté conseguir uno de esos árboles para mí, pero no había forma de adquirirlos en Nueva Zelanda.

Shirley Nairn y David Cranwell

Entonces fui a la India en un proyecto del Banco Mundial en Uttar Pradesh, que es el estado más grande y más pobre de la India. Nos encontrábamos en las estribaciones de los Himalayas y ahí fue donde vi las encinas. En este lugar también conocí a un ecologista, el Dr. Sah, de la Universidad G.B. Pant de Agricultura y Tecnología en Ranichauri. El me contó que los agricultores cortaban las hojas y las ramas de los árboles para alimentar a su ganado. También utilizan la madera como combustible. Los árboles están tan podados que no tienen bellotas y por tanto se debilitan. Se han perdido miles de hectáreas de encinas himalayas.

SN: ¿Cuál fue el segundo paso?

DC: Le pregunté al Dr. Sah si habría alguna posibilidad de trabajar con él en la Universidad de Ranichauri. Mientras conversábamos, pensaba que si pudiéramos hacer crecer bellotas y vender los árboles en Nueva Zelanda, podríamos contribuir en el avance de la labor de conservación en los Himalayas. La Universidad de Ranichauri anda muy mal en lo concerniente a fondos para el desarrollo, y sólo puede costear un pequeño plantel. Ellos saben cuál es el problema, pero la escasez de medios les impide hacer avanzar su conservación hasta el nivel que ellos quisieran. Yo pensé que podía empezar este programa en Nueva Zelanda. El Dr. Sah dijo: "Sí, podríamos trabajar juntos", y también dijo que me proporcionaría cualquiera tipo de ayuda que necesitara de la universidad, si nosotros les ayudábamos con los costes.

SN: ¿Fue ese el comienzo de un esfuerzo cooperativo que implicaba a dos países?

DC: Sí. De vuelta a Nueva Zelanda solicité al ministerio de Agricultura un permiso de importación de bellotas himalayas. Se permitía importarlas bajo cuarentena. Escribí al Dr. Sah y le dije que podíamos traerlas, pensando que probablemente me enviaría unas 50. El permiso de importación autorizaba un máximo de 2.000 bellotas. Llegó un paquete que contenía 2.000 bellotas. Crecieron en un plantel comercial a una tasa de germinación del 60 por ciento. Del segundo lote, un año después, me ocupé yo mismo, y se alcanzó un 85 por ciento de germinación.

SN: Debe haber investigado mucho y pedido ayuda en muchas instituciones con el fin de poder crear la asociación.

DC: No, en realidad no. Tuve una idea con la que me sentía satisfecho. Me dirigí a Sir Edmund Hillary, que ha invertido 30 años de su vida donando dinero a hospitales y escuelas en Nepal. Le pedí su opinión al respecto. Respondió diciendo que "era una idea maravillosa" y que le encantaría ayudar como pudiera. [Sir Edmund Hillary ha sido Alto Comisario de Nueva Zelanda en la India durante 3 años]. El actual Alto Comisario de Nueva Zelanda en la India nos dio 10.000 dólares, que utilizamos para comprar dos invernaderos especiales con sistemas de niebla que han sido enviados a la India. Estos han permitido sustituir al que había en la universidad de la India, que estaba casi abandonado. Estos invernaderos serán utilizados para incrementar la capacidad de los investigadores en hacer aumentar el número de esquejes y hacer crecer plántulas a utilizarse en la conservación de la zona.
ENZA invirtió dinero en la producción de unos folletos, y un bufete local de abogados y notarios ofrecen gratis sus servicios de asesoría legal y financiera.

SN: ¿Qué papel desempeña la asociación en la India?

DC: Un papel de fondo. No queremos que crean que vamos al norte de la India para decirles a la gente lo que tiene que hacer. Nos gustaría identificar conjuntamente los problemas clave; proporcionar recursos a los habitantes del lugar, permitiéndoles dirigir los proyectos; y con el tiempo, planear realizar un intercambio de estudiantes y postgraduados entre Nueva Zelanda e India. Esperamos que los vínculos entre las escuelas de Nueva Zelanda y las de Ranichauri fomenten, con el paso del tiempo, una relación positiva entre los niños indios y los neozelandeses.

SN: ¿Cómo tiene pensado vender los árboles en Nueva Zelanda?

DC: En septiembre de este año voy a dejar mi puesto de trabajo a jornada completa en ENZA para concentrarme en el proyecto y poder asegurar su éxito. La encina himalaya es un árbol grande, de 16 a 18 metros de alto, por tanto resulta más apropiado en lugares como parques y escuelas en vez de en pequeñas áreas urbanas. Nos vamos a concentrar en que las empresas y personas individuales compren y donen árboles a las escuelas, aunque también algunas personas los han comprado como monumentos. Junto a la entrega de cada árbol, se incluye un librito y un vídeo sobre el proyecto.

 

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