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Experimentando a los Maestros de Sabiduría (1) por Wayne S. Peterson Todos tememos el rechazo de la sociedad por nuestros puntos de vista no ortodoxos, especialmente con grupos religiosos, lo que nos hace ser demasiado precavidos. Sin embargo, saber que hay otros trabajando con los Maestros me ha proporcionado un nuevo sentido de responsabilidad para hablar sobre la nueva era que se avecina. Así, hago públicas mis experiencias con los Maestros, con la esperanza de que otros se presentarán y unirán sus voces al número creciente de personas que cuentan la historia de la reaparición del Cristo y los Maestros de Sabiduría.
Los ángeles tienen una larga historia de ser aceptados como realidades por culturas tanto en Oriente como Occidente. Los Maestros de Sabiduría, o la Jerarquía Espiritual de nuestro planeta, sin embargo, no son universalmente aceptados dentro del mito religioso. No sabía que existían los Maestros hasta que leí La Reaparición del Cristo y los Maestros de Sabiduría de Benjamín Creme en 1985. Aunque llegué a aceptar que grandes seres espirituales como la Santa Madre y otros santos se comunican con la humanidad en raras ocasiones, no comprendía que formaban parte de la Gran Fraternidad Blanca que trabaja con el Cristo. Aunque tuve una visita de la Santa Madre cuando tenía cuatro años, no fue hasta mi introducción en la historia de la reaparición de Maitreya que comencé a tener otras experiencias con los Maestros. Guardé todas estas experiencias para mí mismo, compartiendo sólo unas pocas historias con amigos íntimos durante años. Fue sólo en los últimos años que amigos queridos me convencieron que debía compartir estas historias con una audiencia más amplia, especialmente con aquellas personas trabajando para hacer saber la historia del emerger de Maitreya en el mundo. Cuando fui invitado a compartir algunas de mis experiencias de los Maestros con un grupo que trabajaba con el Tara Center, acepté vacilantemente. Estaba incómodo con la idea de compartir las historias de mis experiencias que podrían resultar increíbles a otros. Además, no me sentía cómodo con lo que los Maestros esperaban de mí. Me preguntaba, ¿tendrían algo que objetar a que haga público algo que me parecía eran mensajes muy personales? Estas preocupaciones me acompañaron hasta el día de mi reunión con el grupo del Tara Center. Mis peores sospechas parecieron hacerse realidad cuando fui incapaz de encontrar el sitio donde tendría lugar la reunión. La dirección del punto de encuentro había sido por descuido escrita erróneamente y el teléfono estaba momentáneamente fuera de servicio por lo que no había forma de contactar con las personas que se habían reunido para la ocasión. Estaba otra vez preocupado de que los Maestros no quisieran que este encuentro tuviera lugar. Al caer la noche y al no haber encontrado aún la calle, tras haberme detenido varias veces a preguntar, me detuve y pedí la ayuda de los Maestros. En ese estado mental les dije a los Maestros que buscaría ayuda de los residentes locales durante otros cinco minutos, y que si no se me proporcionaba en ese tiempo regresaría a casa de mis amigos en Los Angeles. Inmediatamente, cuando conducía a la manzana adyacente, aparecieron una mujer y su hijo, parados en la calle observándome. La mujer tenía largos cabellos rubios como su hijo. Paré y bajé del coche para pedir ayuda. Sorprendido, constaté que la mujer sabía perfectamente adónde me dirigía. Me dio señas precisas y hasta preguntó por el nombre del vecino. Y aunque yo lo desconocía, la mujer hasta me dijo en qué acera de la calle encontraría la casa cuando llegara allí. Casi incrédulo, me quedé mirando sorprendido a la mujer, preguntándome cómo sabía tanto cuando todos los demás de la zona desconocían esa calle. Como si leyera mi mente, comentó que conocía a todos los de la calle. Encontré la casa sin problemas. Sólo recientemente el Maestro de Benjamín Creme confirmó que la 'mujer' era el Maestro Jesús. Con tal información me siento libre de pasar a otros mis experiencias con los Maestros. Mi conocimiento de Maitreya y los Maestros de Sabiduría comenzó cuando vi al Sr. Creme en una cadena de televisión nacional con Merv Griffin de Hollywood alrededor de 1981. El Sr. Creme discutía sobre su nuevo libro con Merv y el invitado Gore Vidal. Desafortunadamente, hubo poco tiempo para que el Sr. Creme dijera mucho sobre su libro en el programa, pero eso no me importó. Escuchar la historia de Maitreya me hizo nuevamente recordar de pronto la visión de la Santa Madre que tuve cuando tenía cuatro años. Cuando era niño, mi vida se salvó cuando la Santa Madre se me apareció y me previno que necesitaba atención médica inmediata (Share International, Octubre 1997, pág. 21). En ese momento Ella también me dijo que el Cristo reaparecería durante mi vida. Mientras miraba al Sr. Creme en ese programa de televisión, supe instantáneamente que ese era el mensaje que había estado esperando toda mi vida. Con gran excitación seguí las pistas de la historia de Maitreya y Su emerger en el mundo. Sai Baba Después de la presentación del Sr. Creme sobre Maitreya en el programa de Merv Griffin, adquirí inmediatamente su libro La Reaparición del Cristo y los Maestros de Sabiduría. Después de leerlo, intenté continuar siguiendo la historia pero me encontré sin pistas. Por coincidencia, fui guiado a la Sociedad Teosófica de Washington DC. Allí hablé con la presidenta que se rió cuando pregunté si alguno de los presentes estaba interesado en la historia de la reaparición de Maitreya. Me dijo que era afortunado en haberla encontrado pues era la única en la Sociedad que conocía un grupo de Meditación de Transmisión que se reunía semanalmente en Washington. De hecho, me aconsejó que llamara a un buen amigo suyo de inmediato pues el Sr. Creme llegaría a Washington el siguiente fin de semana para una conferencia. No podía creer mi buena fortuna. Así, después de una primera sesión de Meditación de Transmisión con el grupo de Washington DC, el Sr. Creme llegó para una meditación grupal y una conferencia. Mi viaje había empezado. No estaba del todo preparado para lo que ocurrió en la conferencia del Sr. Creme. Cuando visitó Washington y Baltimore esa semana, yo aún era muy ignorante sobre escritos esotéricos espirituales. Eso fue una pena ya que llegué a la conferencia sin ningún conocimiento sobre Sai Baba. Cuando el Sr. Creme explicaba el proceso de adumbramiento que iba a ser realizado por Sai Baba como bendición al final de la conferencia, me entró la incredulidad. Miré a las filas de rostros en el auditorio y pensé que probablemente eran un desafortunado grupo de bienintencionadas personas de la nueva era que desvirtuaban el mensaje del emerger de Maitreya en el mundo mezclándolo con sucesos de Sai Baba. Cuando el Sr. Creme comenzó a bendecir a la audiencia por el extremo final del auditorio sólo tenía pensamientos negativos sobre la bendición de Sai Baba. ¿Quién era este gurú de la India? ¿Creía realmente la gente que Él podía adumbrar al Sr. Creme? En ese momento era posiblemente la única persona en la sala que no podía aceptar la historia. De pronto las manos del Sr. Creme cayeron a su lado. Sus ojos miraron a la audiencia como si buscaran a alguien. La gente comenzó a mirarse entre ella con asombro. Entonces para mi bochorno, los ojos del Sr. Creme encontraron los míos. Se dirigió hacia mí tan cerca como pudo desde la tarima donde estaba y dirigió sus manos hacia mí. Al principio no comprendí lo que había sucedido. Algo sólido y muy real me golpeó. Me empujó con tal fuerza que la silla donde estaba sentado se movió de la fila cruzando un estrecho pasillo, estrellándome contra la pared. Una y otra vez la fuerza me golpeaba. Y aún, no podía creer que esta era la fuerza de Sai Baba. Miré a la ventana pensando quizás que una gran tormenta la habría abierto causando esta sensación como de un fuerte viento. Finalmente comprendí que sólo podía haber una explicación, podía ser realmente Sai Baba. Pedí que esta poderosa bendición acabara puesto que comenzaba a sentirme muy mal, pero las manos del Sr. Creme continuaron dirigidas hacia mí. Al final, pedí a Sai Baba que creería en Su poder si podía detener Su enfoque en mí inmediatamente. En un instante se acabó y el Sr. Creme se movió al otro extremo del auditorio y comenzó la bendición general de Sai Baba. El suceso marcó un nuevo comienzo de mis experiencias con Avatares y Maestros. Sai Baba me visitaría nuevamente. Encuentro con Maitreya Unos meses después de conocer al Sr. Creme y experimentar a Sai Baba, fui contactado por un mensajero de Maitreya. Fui invitado a reunirme con Maitreya y los Maestros en un encuentro. El propósito de la visita no me fue inmediatamente revelado. Aunque no puedo hablar de todo lo que ocurrió en esa reunión, los sucesos que rodearon el encuentro pueden ser de interés para aquellos que han oído sobre los Maestros y Maitreya. Aunque estoy seguro de que fue una reunión grupal con otras almas como la mía, el evento me dio la impresión inequívoca de que me estaba reuniendo a solas con Maitreya. Durante la experiencia de una hora de duración sólo recuerdo haber estado con Maitreya y otros dos Maestros, con la excepción de mi llegada inicial en que habían varias personas reunidas conmigo en un círculo esperando la aparición de Maitreya. La experiencia comenzó con un encuentro de amigos en Washington DC. Casi inmediatamente después de mi llegada a una habitación llena con unas 14 personas, pude ver claramente un globo dorado flotando por la habitación. Pronto hubo dos y después tres globos de luz dorada del tamaño de un balón de voleibol. Unidos como un collar de perlas, se movían en sentido contrario a las agujas del reloj alrededor de la habitación a una velocidad constante. Ninguna persona dijo nada acerca de los globos al continuar todos hablando sobre asuntos mundanos. No pude contener mi entusiasmo más y estuve a punto de preguntar a dos mujeres que me estaban hablando por qué no decían nada sobre los globos. Sin embargo, cuando intenté hablar descubrí que era incapaz de pronunciar ni una sílaba. Intenté varias veces hablar pero no me salía ningún sonido. En un intento final por hablar, perdí el control de mis piernas y caí al suelo. En ese momento escuché una voz en mi cabeza decir: "No digas a nadie en la habitación lo que ves". Después de la confusión por mi caída, se me ubicó en una silla y finalmente convencí a todos los presentes de que estaría bien. Me senté y observé en silencio como los globos se multiplicaban hasta que toda la habitación y más allá de ella era una masa de luz dorada en movimiento. Los globos al principio formaban una cadena alrededor de la habitación, luego múltiples cadenas. Cada cadena moviéndose en dirección opuesta y cada vez más rápido. Al final me rodearon y no pude ver nada más allá de la luz dorada que se iba acercando. Estaba en un túnel vertical de luz dorada ya que los globos giraban tan rápidamente que sólo se veía el contorno. Escuchaba a mis amigos hablar pero no podía ver más allá de la pared de luz que ahora me rodeaba de cerca. En ese momento estaba muy confuso. Las imágenes existían con mis ojos abiertos o cerrados. Nada podía cambiar la situación, así que me preparé para lo desconocido. Por más sólida que pareciera la luz, en ese momento creí que era sólo una ilusión inofensiva con algún propósito que nunca llegaría a saber. Por tanto, quedé conmocionado cuando un largo cetro de plata con tres puntas descendió desde lo alto del túnel de luz y me golpeó la cabeza. Un temor instantáneo me envolvió inmediatamente puesto que sabía entonces que esto era muy real y podía ser quizás la actividad de algo malvado. No tenía experiencia de tales cosas. Recuerdo que pedí ayuda de los Maestros y me recordaba que no tuviera miedo. Mientras pedía esto, las puntas plateadas se estaban fijando en mi cabeza. Entonces llegó una increíble fuerza aplastante de las puntas, y estaba convencido de que mi cabeza se colapsaría. Todo se oscureció y perdí la memoria. Abrí los ojos y me encontré tumbado en un suelo gris oscuro. Cerca de mi cabeza había un agujero. Cuando miraba hacia abajo podía ver aún el túnel de luz dorada, y mucho más abajo estaban mis amigos, y todos estaban muy calmados. La puerta o portal, a través del cual asumí que había pasado, se cerró súbitamente, y estaba solo en una habitación de luz tenue. Me levanté y miré alrededor. Era una habitación circular de aproximadamente 9 metros de diámetro con un techo abovedado y una fila continua de sillas hecha en la pared exterior a excepción de dónde yo había entrado. Una luz verde pálida iluminaba una especie de escritorio ubicado en la pared más lejana, mientras que una fuerte luz blanca venía del lado opuesto desde detrás de una barrera. Una figura humana apareció y me informó de que era mi guía si quería unirme a los Maestros para una reunión. El guía me dijo de que si no quería ir, regresaría a la habitación con mis amigos y no recordaría nada de este suceso. Acepté ir ya que no quería olvidar toda esta experiencia. Ahora no tengo memoria de cómo tuvo lugar y sucedió el viaje. Me volví a despertar para encontrar que era arrastrado a través de un portal por dos hombres que me sostenían por mis brazos. _______________
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |