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Archivos - Investigación y testimonios

 

El turista espiritual

Una odisea personal más allá de los límites de las creencias

Por Mick Brown, recensión de Phyllis Power

En el último capítulo de esta atractiva y vívida narración, Mick Brown – el narrador de El Turista Espiritual – se cuestiona a sí mismo en estos términos: "Si cambiara, ¿echaría de menos a la persona que era, la persona que soy, a veces confusa, a veces feliz, a veces triste o enfadada, codiciosa, vanidosa, siempre haciéndose preguntas, y sin encontrar nunca las respuestas apropiadas?"  (pág. 346)*

Este pensamiento llega como respuesta a su reflexión sobre el desapego, un estado que le ha sido continuamente recomendado durante la búsqueda personal que este libro describe, y que ha sido incapaz de encontrar. En ese momento no está seguro de si es realmente el desapego lo que quiere. Comparándolo con la "separación", él contrasta el desapego con la capacidad de amar. El amor, afirma, "aporta unidad con los demás: sólo el amor nos hace un todo". En este episodio, casi al final del libro, en su reflexión durante una estancia en un centro budista tibetano en Escocia, parece aproximarse a una especie de resolución, que culmina al final de la siguiente sección, al acabar la narración: "¿Qué es la alegría? La alegría es el desapego. La alegría no se halla ni recordando el pasado ni pensando en el futuro. La alegría hay que buscarla  en el momento. Y en ese momento me siento mareado de alegría sabiendo, incluso mientras lo siento,  que también eso pasará".

Este ejemplo de percepción, cuando la experiencia del momento es inmediatamente moderada por su comentario casi de observador, es característico del retrato de Mick Brown, el "turista espiritual", realizado por sí mismo, Mick Brown el periodista y buscador escéptico, que quería "saberlo todo... quería una aventura del Espíritu". Tal como esta reflexión ilustra también, él es a veces contradictorio, todo el libro escindido entre la duda y el reconocimiento de experiencias de tipo espiritual.

Este es un libro particularmente interesante para los lectores de Share International, ya que el primer capítulo está principalmente dedicado a los encuentros de Brown con Benjamin Creme, a quien conoció por primera vez en 1984 y con quien ha mantenido un contacto intermitente desde entonces. Aparte del singular error sobre lo que Creme realmente dio a entender y dijo (por ejemplo utiliza el término confuso de "día del juicio" en vez de Día de la Declaración), Brown presenta un cuadro intrigante y convincente de un hombre a quien obviamente guarda una alta consideración e incluso afecto, mientras que al mismo tiempo reconoce que se ve incapaz de aceptar toda la historia del Emerger.

Brown ofrece un vívido relato de uno de los encuentros mensuales de Benjamin Creme en la Friends Meeting House de Londres (Capítulo I), resume su mensaje sobre el Emerger de Maitreya, y continúa relatando una entrevista posterior en casa del Sr. Creme con la intención de escribir un artículo para el periódico en el cual trabajaba en aquél momento. En otra ocasión Brown le pregunta al Maestro de Creme, a través de Creme, quién es Maitreya y qué es lo que "cualquier periodista" podría hacer para "acelerar el proceso" del Emerger – una pregunta bastante extraña para alguien que, dijo Brown, "ni tenía pruebas, ni fe" en la existencia del Maestro. Él recibió una poderosa y conmovedora respuesta:

"Presenta una hipótesis que, de resultar cierta, significará el comienzo de una nueva civilización para el mundo. Describe un mundo en el cual las personas vivan en armonía, y con fraternidad; en el que se haya puesto fin a las guerras, el hambre, las divisiones y las separaciones. Todo el mundo tiene esta necesidad interna; esta expectativa de un gran y hermoso futuro,  en el que se cumplan  sus mayores aspiraciones y se acerquen a cualquier cosa que les aporte esa sensación, que les dé ánimos y esperanza, que llene sus vidas de propósito y de sentido. Escriba sobre eso, aunque sea sólo como hipótesis, y ponga ante los ojos de la gente la verdad de Maitreya. Si realmente se trata de una verdad, así lo verá el mundo."  (pág. 38)*

En parte, indirectamente al menos, este libro puede ser visto como una respuesta a esta exhortación; transmite un sentido de esperanza y de significado.

Brown escribe sobre las enseñanzas en los libros de Creme, las predicciones publicadas en Share International procedentes de "un colaborador" de Maitreya, y los milagros. Por ejemplo, su visita a dos casas del norte de Londres le hizo ver el milagro de las pródigas manifestaciones de vibhuti. Para Mick Brown el periodista escéptico, este era un milagro que tenía que aceptar: "Lo vi con mis propios ojos".

El encuentro inicial con Benjamin Creme sirve como principio y telón de fondo para el posterior viaje espiritual de Brown durante el cual las referencias a Creme y Maitreya son recurrentes. Por ejemplo, durante una visita al ashram de Sai Baba en Puttaparti, Brown se encuentra con alguien que le pregunta sobre Creme, luego más tarde, lo cita en relación a su visita a Knoxville, Tennessee, para presenciar las cruces de luz en la iglesia de Joe Bullard, y luego de nuevo en su relato – estos se entremezclan con las historias del viaje – de la Teosofía, los libros de Alice Bailey y Krishnamurti.

El viaje de Brown también le lleva a visitar a la Madre Meera y al Dalai Lama, a quien encuentra especialmente agradable. Halla milagros, algunos de los cuales no puede negar, algunos dejándole aturdido y "oprimido" en su sensación de escepticismo en medio de tanta fe – la misma fe que él pretende buscar pero que su forma periodística de pensar y comportarse no le permite experimentarla por sí mismo.

Pero el mundo que él presenta es, al fin y al cabo, bastante distinto del mundo material del plano físico – tal como él dice en su Introducción, él ha llegado a creer que "el mundo es algo más que materia: que lo que no se ve es más importante que lo que se ve". Cita a los "grandes libros-guía espirituales" que te muestran cómo "una vez que cambias y empiezas a ver el mundo de una cierta manera, es imposible volver hacia atrás y verlo como solías". Sus descripciones de enseñanzas, acontecimientos, Maestros, y experiencias de personas normales y corrientes, dan testimonio de esta "nueva forma de ver". Mick Brown puede llamar la atención hacia sus dudas sobre lo que él ha descubierto, pero su atractiva historia acerca al lector a un viaje que es tanto temporal como psicológico, siendo en verdad de obligada evidencia que el mundo no es como él pudo haber pensado que era. Al final, las dudas personales del autor parecen irrelevantes comparadas con la fuerte impresión de la realidad que él presenta de esta otra forma de ver.

*Mick Brown, El Turista Espiritual: Una Odisea Personal más allá de los límites de las creencias. RBA Libros S.A., Barcelona, 2001.

(Revista Share International − Abril 1998)
 

 

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