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Archivos - Emerger de Maitreya

 

El Emerger de Maitreya y los Maestros de Sabiduría (2)
 

Cambiar el mundo

Mientras aguarda esta invitación, Maitreya no ha estado sin hacer nada. Detrás de la escena, desconocido para la gran mayoría, Maitreya ha estado cambiando el mundo. Si sólo pensamos en los sucesos de los últimos años, nos sorprendería la transformación que ha tenido lugar. Todo resultó tan inesperado y ha ocurrido tan rápido, que las personas ahora lo dan completamente por sentado. La Guerra Fría ha terminado. Desde 1945 la Unión Soviética y Estados Unidos, con sus aliados, han estado enfrentados desde los dos extremos del océano, preparados para destruir el mundo. Nadie espera ya que se vuelva a producir una situación como esa. Maitreya inspiró al Sr. Gorvachov a ir a Estados Unidos, acabar con la Guerra Fría y abrir la Unión Soviética. Si alguien nos hubiera dicho 10 años atrás que la Guerra Fría terminaría y que la Unión Soviética se desmembraría, convirtiéndose en una federación de estados independientes, no lo hubiéramos creído posible. Pero así es ahora.

Si, hace sólo unos años, alguien hubiera dicho que Nelson Mandela, en prisión durante 27 años, líder de una organización ilegal (el ANC), no sólo sería liberado, sino elegido presidente, el líder de una nueva sociedad, poniendo fin para siempre el apartheid en Sudáfrica, no lo hubiéramos creído posible. Pero así ha ocurrido, en contra de todas las expectativas. Maitreya se apareció a Nelson Mandela en su celda y le inspiró a reunirse con el presidente DeKlerk y crear una nueva constitución en Sudáfrica.

Hace sólo unos años, si alguien hubiera dicho que el ejército israelí se retiraría de Gaza y Cisjordania, y que los palestinos tendrían su propio país, no lo hubiéramos creído. Está sucediendo hoy. Maitreya lo provocó, apelando al Rey de Jordania a que cediera la soberanía de Cisjordania, e inspirando al Sr. Arafat a aceptar la realidad del estado de Israel.

Si alguien hubiera dicho hace unos años que la Alemania occidental capitalista y la comunista del este se unirían en un solo país, habríamos dicho: "No creo que viva para verlo". Estos y otros muchos sucesos parecidos han ocurrido en el menor tiempo posible. Fueron predichos por Maitreya. Las predicciones fueron publicadas en nuestra revista, Share International, y emitidas como comunicados de prensa a los medios de comunicación mundiales, desde 1988.

Aún queda por cumplirse completamente una predicción hecha por Maitreya. En parte se ha cumplido, pero aún queda algo por resolverse. En 1988 Japón era una de las naciones más ricas y económicamente prósperas del mundo. La media del índice Nikkei estaba por debajo de los 40.000 puntos. En junio de 1988, Maitreya anunció una caída mundial de la bolsa que, Él dijo, empezaría en Japón. Dijo que la economía de Japón era una burbuja que inevitablemente explotaría, y que derrumbaría la actual estructura económica. Inmediatamente, la bolsa de valores de Japón empezó a descender, hasta 14.000 puntos. Ahora está suspendida entre los 18.000 - 19.000 puntos. La bolsa de Estados Unidos, el índice Dow Jones, está en el momento más alto de su historia. Tradicionalmente, las grandes caídas de la bolsa estadounidense (o de cualquier bolsa, por lo que a esto respecta), ocurren cuando esta se encuentra en su punto más alto. Las bolsas de EEUU y Gran Bretaña están preparadas, ahora, para una gran caída, que se convertirá en algo a nivel mundial, y pondrá fin a este sistema económico divisivo basado en las fuerzas de mercado y su corolario, la comercialización.

Maitreya llama a las fuerzas del mercado "las fuerzas del mal". Llevan en su seno la desigualdad, y benefician a pocos a expensas de la mayoría. Las fuerzas del mercado se basan en un gran engaño: que cada nación comercia a un 'nivel de terreno de juego', que todas las naciones empiezan desde el mismo punto. Obviamente, no es así. No podemos comparar Norteamérica, los estados europeos, Japón o Australia, con Tanzania, Zaire o cualquiera de los otros países del Tercer Mundo. Aún así, por la preeminencia de las fuerzas del mercado, los países del Tercer Mundo se ven forzados a competir en los mercados del mundo con países como Japón, Norteamérica, Alemania y Francia.

Maitreya dice que la comercialización, la herramienta, el medio, de las fuerzas del mercado, es más peligrosa para el mundo que una bomba atómica. Las fuerzas del mercado tienen su lugar, pero Maitreya dice que cualquier gobierno que ciegamente siga las fuerzas del mercado está llevando a su nación a la destrucción. La comercialización – dirigir la vida como si fuera un negocio, tanto si se trata de la educación o de los servicios sanitarios, por ejemplo – conducirá a esta actual civilización al borde del desastre.

Actualmente, las naciones del G-7, las siete naciones más ricas y más industrializadas del mundo, controlan la economía mundial, y toman como su prerrogativa un alto nivel de vida. Ven la vida como si se tratara de oferta y demanda. Ya que ellos producen mucho, piden mucho por lo que se produce, mucho más de lo que necesitan o merecen. El mundo desarrollado usurpa y gasta tres cuartas partes de los alimentos mundiales, y el 83 por ciento de todos los otros recursos. Por tanto, el así llamado Tercer Mundo, con tres cuartas partes de la población mundial, debe apañárselas con un cuarto de los alimentos del mundo, y con sólo un 17 por ciento de los otros recursos. Como resultado, viven en la más absoluta pobreza y degradación, y mueren millones de personas. El mundo desarrollado lo toma como su derecho: el derecho a decidir quién comerá y vivirá, y quien pasará hambre y por tanto morirá. Yo digo "ellos", pero es nosotros. Nosotros somos el mundo desarrollado. Nosotros somos los que estamos jugando a ser Dios, y decidiendo quien vivirá y quien no. Es nuestra codicia, nuestro egoísmo, nuestra complacencia, lo que hace posible esta situación en la que millones de personas se mueren de hambre en un mundo que rebosa comida, que tiene un amplio excedente de alimentos per cápita.

Al mismo tiempo, en el mundo en vías de desarrollo, y debido a su adoración en el altar de las fuerzas del mercado, la comercialización está alcanzando un punto donde cada vez más personas se están quedando sin empleo. La competencia fuerza a las empresas a recortar sus gastos todo lo posible, empezando por el personal. En cada país desarrollado del mundo hay un creciente desempleo, crimen, y una reducción del nivel de vida – menos viviendas, cada vez más personas sin hogar, y más pobreza en medio de la abundancia.

Crisis espiritual

¿Por qué hacemos todo esto? ¿por qué creamos este dolor y sufrimiento para nosotros y nuestros hermanos y hermanas en otros países? Maitreya diría que a causa de la complacencia, que dice ser la raíz de todo mal. Cuando somos complacientes, decimos: "Estoy muy bien, gracias. El resto del mundo puede cuidarse por sí solo".

Esto procede de la falsa idea de que estamos separados. Esta es la gran ilusión, la gran herejía. Cada uno de nosotros, tanto si lo sabemos como si no, es un alma en encarnación, un Ser espiritual perfecto, divino en encarnación. En el plano del alma, no existen almas separadas. Cada alma es un aspecto individualizado de una gran Superalma. La sensación, pues, de estar separado, es la gran ilusión. De esta ilusión provienen todos nuestros problemas, todo nuestro sufrimiento. No sabemos quienes somos.

Sin reconocerlo como tal, la humanidad está experimentando una gran crisis espiritual enfocada en el campo político y económico. Esta crisis espiritual sólo puede resolverse si solventamos nuestros problemas políticos y económicos, que están basados en un falso sentido de separación. Si queremos evolucionar, desarrollarnos como raza, debemos darnos cuenta de nuestra unidad, de que somos hermanos y hermanas de una familia, de una fuente divina, e idénticos a esa fuente. ¿Qué ocurre en una familia normal? comparten todo lo que tienen. Una madre no dará mejor de comer a uno que a otro, no le dará a un hijo el 17 por ciento de la comida y al otro el 83 por ciento. Tenemos que darnos cuenta de que somos una familia, y que por tanto debemos compartir los recursos del planeta de forma más equitativa en todo el mundo. Maitreya lo dice así: "Compartir es divino. Cuando compartes, reconoces a Dios en tu hermano". También dice: "Los problemas de la humanidad son reales pero tienen solución. La solución está en vuestras manos. Tomad la necesidad de vuestro hermano como la medida de vuestra acción y solucionad los problemas del mundo. No hay otro camino".

Estas palabras parecen soluciones políticas o económicas. Son en realidad soluciones espirituales, porque el problema es de carácter espiritual. No conocemos nuestra verdadera identidad como almas, como hermanos y hermanas del reino de las almas. Maitreya ha venido, con Su grupo de Maestros, para enseñarnos cómo vivir correctamente, como hermanos y hermanas de una humanidad, creando por tanto libertad para todos, justicia para todos, y paz para todos. Sin compartir, nunca habrá justicia en el mundo; si no hay justicia, nunca habrá paz en el mundo; si no hay paz, no habrá mundo, porque ahora podemos destruir toda vida, tanto humana como sub-humana.

Tres prácticas

Aquellos que esperan a Maitreya como instructor religioso probablemente no Le reconocerán. El ha dicho: "No he venido para fundar una nueva religión; las personas deben continuar evolucionando dentro de su propia tradición, sea la que sea". Maitreya no ha venido para crear seguidores. De hecho El dice: "Si me seguís", en el sentido de correr detrás de El, reclamándole, intentando ponérselo en el bolsillo, "entonces me perderéis".

Maitreya dice que ha venido para enseñar a la humanidad el arte de la realización del Ser o la realización de Dios. Equipara a la humanidad con el Ser, y el Ser con Dios. El dice: "Vosotros sois ese Ser, un Ser inmortal". Nuestro dolor, dice, nuestro sufrimiento, nuestros problemas, son el resultado del hecho que nos identificamos con cualquier otra cosa excepto el Ser, el Ser inmortal del cual somos un reflejo en el plano físico. El dice: "Preguntaos, '¿Quién soy yo?'". Descubrirás que te identificas con el cuerpo físico. Nos miramos en el espejo y decimos: "Este soy yo". De esta forma permanecemos sujetos a todas las limitaciones del cuerpo físico. El cuerpo físico es mortal; vive cierto tiempo y luego muere, y nosotros tenemos que volver a encarnarnos en un nuevo cuerpo. Así que no podemos ser el cuerpo físico, es sólo un vehículo.

O si no, nos identificamos con nuestros sentimientos, nuestras sensaciones, nuestras energías, nuestras emociones. Estas no son nosotros: no estaban ayer ahí, quizás no lo estarán mañana. Son inestables, nunca iguales. Si nosotros somos un Ser inmortal, estas no pueden ser nosotros. O si no, nos identificamos con nuestra mente, con las creaciones de nuestra mente, nuestro recuerdo. Pensamos que somos el Sr. tal o la Sra. cual, que tiene tantos hijos. Pero eso no es nosotros, es nuestro recuerdo, la creación de nuestra mente, nuestro sistema de creencias – cristiano, hindú, musulmán, o budista. Eso no es nosotros. Es una creencia, una ideología. Somos un ser inmortal y por tanto no estamos sujetos a las limitaciones del cuerpo físico, el cuerpo emocional, o la mente. No somos algo como un fascista, o un demócrata, un cristiano, o un budista. Todo eso son construcciones de nuestra mente. Somos, por encima de todas estas creencias transitorias, un Ser inmortal.

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