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Archivos - Emerger de Maitreya

 

Este artículo es una versión editada de una conferencia pronunciada en Osaka, Japón, en 1996.

El Emerger de Maitreya y los Maestros de Sabiduría (1)

por Benjamin Creme

Nueva Era

La humanidad hoy en día está viviendo un momento único de su historia. Los acontecimientos que expongo que están sucediendo transformarán nuestras vidas, nuestro mundo, de una forma básica y radical, en el plazo de un número relativamente corto de años. Nos encontramos al final de una civilización, y por tanto al principio de una nueva: Si así es, esta puede ser la más brillante de nuestra larga historia.

Muchas personas sabrán que estamos entrando en una nueva era, un nuevo ciclo cósmico. Lo llamamos la Era de Acuario por la relación particular que se está formando ahora en el espacio entre nuestro sistema solar y la constelación de Acuario. En este movimiento cíclico en los cielos, nuestro sistema solar ha llegado a un alineamiento energético definido con esta constelación, que continuará durante los próximos 2.350 años, más o menos. Este alineamiento produce que el planeta Tierra se vea saturado de las energías cósmicas de Acuario. Cada civilización, que empieza aproximadamente cada 2.000 años, es el resultado de esta relación cósmica cambiante.

Mientras nos acercamos al fin de siglo, una poderosa forma mental de destrucción invade las mentes de millones de personas. En todas partes del mundo se produce lo que se conoce como 'el complejo del día del juicio final'. Como resultado de una mala interpretación de las predicciones de personas como Edgar Cayce, Nostradamus y otros, la gente tiene la idea de que hacia fin de siglo se producirá un gran acontecimiento catastrófico en el que el mundo entero cambiará físicamente. Las montañas se alzarán y muchos países, quizás continentes, se hundirán bajo el mar. Esta creencia proviene en gran medida de una mala interpretación de la historia y de las escrituras, que parecen señalar tal visión apocalíptica del mundo.

Al adentramos en una nueva era, todo cambia. Las formas políticas, económicas, religiosas y sociales cambian inevitablemente bajo el impacto de las nuevas y poderosas energías cósmicas que entran en nuestras vidas. La destrucción que se predice, a mi entender, es en general exagerada. Los países no se hundirán en los océanos. Los océanos no se alzarán como montañas. El cataclismo predicho por tantos, que procede principalmente de los planos astrales – los planos de la ilusión – tiene en realidad poco fundamento. Habrá un cambio, pero será un cambio para mejor.

Estamos a punto de entrar en una era en la que la naturaleza interna espiritual de la humanidad empezará a expresarse en gran medida. Incontables millones de personas en todo el mundo despertarán el verdadero propósito de sus vidas. Se desarrollará una actitud más profunda, y más sabia, ante la vida, y las personas se reconocerán a sí mismas como almas – almas en encarnación. Llegarán a comprender el propósito de su encarnación, y cada vez más asumirán una parte consciente de su propia evolución, creando formas de libertad y justicia como nunca este mundo ha presenciado antes. La libertad y la justicia, y por tanto la paz, permitirá al aspecto divino y espiritual de la humanidad salir a la luz y tomar expresión, no sólo como una experiencia religiosa, sino en cada aspecto de nuestras vidas. En política, economía y educación, en el arte y la ciencia, la conciencia despierta interna de nuestra naturaleza espiritual se manifestará de forma creciente. Esto permitirá el descubrimiento de una ciencia, y el control sobre las fuerzas de la naturaleza, que proporcionará a la humanidad un poder ilimitado sobre su medio ambiente.

Los Maestros

Todo esto es lo que nos aguarda al entrar en el nuevo ciclo. Lejos de toda destrucción, entraremos en una era de creatividad sin precedentes y belleza de la vida. Y esto debido en gran medida a la reentrada en nuestras vidas de un grupo de hombres sin tacha, gigantes espirituales – desde nuestro punto de vista, hombres perfeccionados. Son hombres que han ido por delante de nosotros en evolución, y han completado el camino en el cual nosotros aún estamos implicados. No necesitan ya vivir en este planeta, sino que aceptan la responsabilidad de permanecer aquí para guiarnos al resto de nosotros hacia esa misma perfección.

Durante miles de años, en Oriente, el conocimiento de la existencia de estos hombres perfectos ha sido algo generalizado. Tienen varios nombres: la Gran Fraternidad Blanca, la Sociedad de las Mentes Iluminadas, los Hermanos Mayores de la humanidad, los Instructores, los Guías, los Mahatmas, los Maestros de la Sabiduría y los Señores de la Compasión. Este grupo de hombres iluminados espiritualmente han vivido durante incontables miles de años en las áreas remotas montañosas y desérticas del mundo, como los Himalayas, los Andes, y los Cárpatos. Desde esos retiros montañosos y desérticos, han supervisado de forma beneficiosa la evolución de la humanidad desde tiempos muy antiguos. Ciclo tras ciclo, uno de estos Grandes Seres ha venido al mundo para enseñar a la humanidad el camino a seguir, el siguiente paso en nuestra evolución hacia la perfección. Estos instructores se conocen históricamente, entre otros, como Hércules, Hermes, Rama, Mitra, Vyasa, Krishna, Confucio, Zoroastro, Sankaracharya, el Buddha, Cristo, Mahoma.

Hace unos 2.600 años, Gautama Buddha profetizó que al principio de este ciclo vendría al mundo otro gran instructor, un Buddha como El, de nombre Maitreya. Maitreya, El dijo, inspiraría a la humanidad a crear una brillante civilización dorada basada, tal como expresó, en la Justicia y en la Verdad. Durante 2.600 años, los budistas han esperado la venida de Maitreya Buddha. Durante los últimos 2.000 años, los cristianos han esperado el regreso del Cristo. El Cristo es Maitreya, el cual se manifestó adumbrando a Su discípulo, Jesús, igual que el Buddha adumbró a Su discípulo, el Príncipe Gautama. Este es el antiguo método de manifestación del Instructor. El Cristo y el Señor Maitreya son uno y el mismo individuo; El es el Maestro de todos los Maestros, el instructor, tal como Gautama Buddha Le llamó, de ángeles (devas) y de hombres por igual.

Los Maestros de la Jerarquía Espiritual, de la cual el Señor Maitreya está a la cabeza, han sabido durante los últimos 500 años que tarde o temprano se necesitaría su re-entrada en el mundo cotidiano, y que se les conocería por lo que Ellos son, viviendo como hombres en el mundo. Este regreso era inevitable. La única cuestión que se ponía en duda era la del tiempo: ¿Cuándo estaría la humanidad preparada para el regreso de los Maestros al mundo? hasta hace poco se asumía que se tardarían otros 1.200 ó 1.300 años hasta que el mundo estuviera preparado para este acontecimiento.

No obstante, en junio de 1945 – significativamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial – el Señor Maitreya anunció un acontecimiento extraordinario y de máxima importancia. El Señor Maitreya anunció Su intención de regresar al mundo lo antes posible, si la humanidad asumía los primeros pasos para poner su casa en orden. Dijo que vendría cuando una cierta medida de paz se hubiera restaurado en el mundo; cuando el principio de compartir estuviera empezando a regir los asuntos económicos; y cuando la energía de la buena voluntad, el aspecto inferior del amor, se estuviera manifestando y condujera al establecimiento de correctas relaciones humanas. Cuando estas cosas estuvieran tan solo empezando a ocurrir, cuando nuestras mentes al menos se estuvieran inclinando hacia esa dirección, Maitreya dijo que Él vendría sin demora, y esta vez no solo, sino con un grupo muy numeroso de Sus discípulos, los Maestros de Sabiduría. Este suceso sería la exteriorización de la actividad de los Maestros por primera vez en casi 100.000 años. Por primera vez en todos esos años, una gran parte de nuestra Jerarquía Espiritual estaría trabajando abiertamente en el mundo, con la humanidad, conocidos por lo que Ellos son.

A través de Alice A. Bailey, el Maestro Djwhal Khul predijo que este suceso empezaría alrededor de 1975. Precisamente en 1975, cinco Maestros entraron al mundo – en Nueva York, Londres, Ginebra, Darjeeling, y Tokio. A estos les siguieron rápidamente dos Maestros más, uno en Moscú y otro en Roma.

Cuando Él anunció esto en 1945, el Señor Maitreya esperaba poder venir al cabo de unos cinco años, aproximadamente en 1950. Se esperaba que el dolor y el sufrimiento de la humanidad durante la guerra nos habría escarmentado, y que nos habría llevado a un cambio de dirección. Pero no todas las naciones habían sufrido, ni habían sufrido por igual, y las potencias rápidamente volvieron a sus viejas formas codiciosas, egoístas, nacionalistas, y competitivas, del pasado – las formas que habían producido el sufrimiento de la guerra. En realidad, tan pronto se hubo acabado la guerra, la humanidad comenzó a repetir la misma triste historia otra vez. (Actualmente, en muchos aspectos, las naciones están aún más asentadas en su codicia, egoísmo, nacionalismo y, sobre todo, competencia.)

Por tanto, la venida de Maitreya fue pospuesta hasta que, al final, en julio de 1977, Maitreya anunció que Él vendría al mundo tanto si estábamos preparados como si no. El 8 de julio de 1977, Maitreya descendió de Su montaña, en lo alto de los Himalayas, donde ha vivido durante miles de años, y desde donde Su conciencia adumbró a la de Jesús durante tres años, desde el Bautismo hasta la Crucifixión. Descendiendo de Su montaña, Maitreya permaneció algunos días en las llanuras del Pakistán para aclimatarse. El 19 de julio de 1977, Maitreya entró en Londres, Inglaterra, donde todavía vive como miembro de la comunidad asiática de esa ciudad. Desde mayo de 1982, El ha estado preparado para aparecerse abiertamente en el mundo, si así se le invita.

Muchas personas, cuando escuchan esta historia, no entienden por qué Maitreya simplemente no se presenta y se anuncia a Sí Mismo, o hace algo extraordinario que llame la atención hacia Él. Pero el libre albedrío de la humanidad nunca será infringido por ninguno de los Maestros; para Ellos, nuestro libre albedrío es sacrosanto. Con el fin de no infringir el libre albedrío humano, Maitreya insiste en que Él debe ser invitado a presentarse.

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