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El fin del hambre Gran atención se presta hoy a la cuestión del hambre. Muchas organizaciones y grupos por todo el mundo se centran exclusivamente en este punto. ¿Por qué, se puede preguntar, es esto así? ¿Por qué debe un factor, aunque importante, en las vidas de los hombres demandar tanta atención, despertar tanto interés, levantar semejante controversia e inspirar tal dedicado servicio y auto sacrificio? Los hombres saben por experiencia directa que el hambre, como estado continuo, es antinatural y ejerce violencia sobre nuestra humanidad. Ellos saben que desde el inicio de la vida en el planeta Tierra todas las criaturas vivientes deben comer para saciar su hambre y así mantener su manifestación física. A lo largo de los siglos, como resultado del cambio climático, grandes secciones de la humanidad han luchado con los animales por la supervivencia. Han conocido el hambre a una escala desconocida en la actualidad. La tecnología, la ciencia y las comunicaciones rápidas han eliminado, para la mayoría en nuestro tiempo, el sufrimiento de la inanición y el hambre masivas. Vergüenza La pregunta surge: ¿por qué, en un mundo tan bien dotado, existe el hambre en semejante grado? ¿Por qué, con alimentos suficientes y de más para todos, todavía millones tristemente mueren de hambre y traen deshonra a la divinidad del hombre? ¿Bajo qué ley asumen los hombres el derecho de marcar aquellos que vivirán y aquellos que deben morir? ¿Desde qué complacientes profundidades se hacen tales juicios? ¿Con qué iniciativa, qué gracia recién encontrada, pueden los hombres detener la marea de esta iniquidad? Nivelación Pronto, los acontecimientos forzarán a los hombres a replantearse el propósito de sus vidas y reconocer su herencia común. Pronto, una nueva nivelación enseñará a ambos, ricos y pobres su natural fraternidad. En breve, el Instructor Mismo demostrará Su solidaridad con todos los grupos y tipos de hombres y, en emulación de El, las divisiones de hoy se sanarán. Fijaos bien en estos tiempos; ellos son el principio del fin de lo viejo, el nacimiento de lo nuevo. Hoy, los líderes de las naciones luchan contra acontecimientos fuera de control. Fuerzas de las que nada saben, les empujan a respuestas inesperadas y a menudo histéricas. Huyendo del caos al caos, conducidos por su propio dogma. Dilema Entre tanto, Nosotros pacientemente esperamos. Conocemos el resultado del dilema actual del hombre, y ayudamos en toda la extensión de la ley kármica. Sabemos, también, que el hombre, desde su propio libre albedrío, debe escoger el sendero hacia la futura gloria: el sendero de la fraternidad y el amor, la justicia y el compartir. Nosotros respondemos a la necesidad del hombre. Nos esforzamos para enseñar y servir. El hombre mismo debe actuar y comprobar su divinidad en el crisol de la experiencia. Las señales están ahí para que todos las vean: las señales del nuevo tiempo, cuando no habrá más hambre. Marzo de 1993 |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |