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El Festival de Wesak -- un viaje al centro del Universo -- El Monte Kailash en el Tíbet occidental, también identificado como el mítico Monte Semura, era considerado en tiempos antiguos por los habitantes de Asia central como el centro del Universo. Para la cultura indígena del Tíbet, la Bon, es sagrado. Para los hindúes, representa el trono de Shiva. Y algunos creen que es el lugar en donde el profundamente espiritual Festival de Wesak tiene lugar en el mes de mayo cada año. El Festival de Wesak: La Luna del Buddha, una película producida en los años '80 por Albert Fazon, describe un valle a la sombra del Monte Kailash como posible lugar de este suceso. En el libro El Dalai Lama: Mi Tibet, el escritor Galen RoweIl dice que la gente ha acudido en caravanas hasta el Monte Kailash de forma piramidal desde tiempos antiguos para postrarse en su suelo sagrado. Ellos creen que si sus cuerpos tocan el suelo de cada centímetro del sendero sagrado alrededor de la montaña serán liberados de su karma y alcanzarán la iluminación. De toda Asia han venido, tanto religiosos como no religiosos. Lamas de la muy respetada secta de Casquetes Rojos son mostrados en la película de Falzon con trompetas tan largas que deben ser soportadas en los hombros de un segundo monje para que puedan tocarse. El viaje para alcanzar el lugar sagrado es por sí sólo desafiante. El Monte Kailash – Kangrinpoche en tibetano – y el lago sagrado Manasarowar en donde los peregrinos se limpian simbólicamente antes de entrar en el sendero sagrado, son para los budistas el principio del Padre y de la Madre que representan los medios para la iluminación. El Festival de Wesak se celebra en el momento de la luna llena de Tauro, principalmente en mayo, por los budistas en toda Asia. Sin embargo, el lugar exacto de este suceso profundamente espiritual en el Tíbet occidental no ha sido confirmado. Es descrito por Alice A. Bailey y C.W. Leadbeater que tiene lugar en un valle en forma de cuello de botella cubierto de gruesa hierba, las laderas de las montañas cubiertas de árboles, en la parte norte de los Himalayas a unos 600 kilómetros la oeste de Lhasa. Leadbeater también menciona un lago a cierta distancia, en donde los peregrinos se lavan antes de entrar en el valle.
En el momento de la luna llena el Buddha aparece, sentado con las piernas cruzadas con Su ropa de color azafrán. Primero aparece como un diminuto punto en el cielo. Leadbeater describe al Buddha convirtiéndose en una figura gigantesca con un aura brillante de la cual emana un glorioso ultramarino, luego amarillo dorado, carmesí, un puro blanco plateado y escarlata, con rayos brillantes verdes y violetas que se escapan de estas esferas de luz. Los colores también son descritos como el aura del Buddha en las antiguas escrituras budistas. Este radiante Ser permanece inmóvil sobre el cuenco de cristal y los tres Grandes Señores. Un mantram, sólo utilizado en este Festival, es entonado por Maitreya. Este es el momento supremo de vitalización espiritual de la humanidad cuando las energías de Shamballa, transmitidas a través del Buddha, son recibidas por Maitreya como representante de la humanidad. El agua del cuenco de cristal es levantado y bendecido por Él, mientras los participantes de la ceremonia se acercan, de uno en uno, para beber el agua. Los peregrinos, que encuentran su camino hasta el valle desde Asia central, traen sus recipientes de agua para participar en esta bendición final. La ceremonia concluye cuando el Buddha levanta su mano derecha en señal de bendición mientras se aleja lentamente y vuelve a distinguirse como un diminuto punto en el cielo. La ceremonia es recordada vívidamente por algunas personas que la han presenciado en un estado de sueño. La autenticidad de tales experiencias es descrita por Alice Bailey que tuvo dos sueños, separados por siete años, en los cuales ella presenció el festival. Bailey afirma en Psicología Esotérica Tomo II que el esfuerzo unificado de discípulos en preparación espiritual – antes de Wesak y después – es de suma importancia. Esto parece así especialmente ahora que entramos en el nuevo milenio. El movimiento global hacia la fraternidad, la justicia y la paz mundial es enorme y la oportunidad presentada por Wesak es excepcional. Es como si una autopista de luz se pusiera a disposición para este gran flujo desde Shamballa. Cada uno de nosotros puede cooperar en el plan previsto preparándonos, en meditación, como transmisores de las nuevas fuerzas que son liberadas a través de los grandes avatares, principalmente el Espíritu de Paz y el Avatar de Síntesis. Alice Bailey sugiere que debería haber una actitud de servicio y dedicación a lo que el alma quiera impartir y que nos hará útiles para el Plan. Ella también sugiere que los discípulos deberían prepararse internamente al menos dos días antes de este extraordinario suceso y dos días después del mismo. En el día de la luna llena deberíamos permanecer firmes en la Luz. Los Maestros y el "Instructor de ángeles y hombres por igual" aguardan a esos discípulos, de cualquier grado de comprensión, que estén dispuestos a sacrificarse de alguna manera para ayudar a la humanidad y desempeñar su papel en la creación de un gran depósito de energía para el beneficio del mundo durante todo el año. El uso de 'La Gran Invocación', dada a la humanidad a través de Alice Bailey en 1945, invoca estas energías elevadas, de forma más poderosa en formación grupal, sobre todo en la Meditación de Transmisión, y es de gran utilidad en este proceso. Bibliografía: Albert Falzon, The Wesak Festival (película) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |