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Archivos - Krishnamurti

 
Título El viaje sin sendero de Jiddu Krishnamurti
Fuente Revista Share International- Enero/Febrero 1996
Autor Bette Stockbauer
Notas Stockbauer esboza la historia personal de Krishnamurti, sus vínculos con la Teosofía y sus experiencias como discípulo del Señor Maitreya.

El viaje sin sendero de Jiddu Krishnamurti

( 1ª Parte )

Ya en el año 1889 Helena Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, había comentado a algunos de sus estudiantes que el propósito de la Teosofía era preparar a la humanidad para la venida del Señor Maitreya, el Instructor del Mundo para la Era de Acuario. Después de la muerte de Blavatsky, Annie Besant y C.W. Leadbeater consideraron que su labor era continuar este trabajo, parte del cual consistía en la preparación de un discípulo que serviría como vehículo del Instructor cuando este viniera.

En 1909 en Adyar, India, Leadbeater descubrió a un chico cuya aura juzgó que estaba completamente libre de egoísmo. Este era Jiddu Krishnamurti, que tenía 13 años. Adoptado por Besant y Leadbeater, el niño recibió una formación intensiva, y luego 10 años de educación en Inglaterra. Algunas personas de muchos países fueron informados de su futuro papel. A la edad de 27 años, Krishnamurti tuvo una visión personal que le convenció de que la conciencia de Maitreya estaba empezando a adumbrarle. Los teósofos de todo el mundo habían estado esperando este suceso.

Pero cuando tenía 34 años, Krishnamurti renunció a su relación con la Sociedad Teosófica, declarando: "No quiero seguidores. Mi único interés es hacer que los hombres sean absoluta e incondicionalmente libres." El pasó el resto de sus días enseñando a la humanidad cómo alcanzar esa libertad.

Mary Lutyens, una vieja amiga y confidente, escribió la trilogía biográfica que describe su vida -- Krishnamurti: Los Años del Despertar; Los Años de Plenitud; y La Puerta Abierta. El siguiente artículo es extraído de esta trilogía. Intenta trazar la evolución de la relación que se desarrolló entre Krishnamurti y la presencia espiritual que llenó su ser. Raramente ha estado semejante relación tan bien documentada - por sus propios diarios y cartas y por los relatos escritos de las personas que le amaron.

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La primera fotografía de J. Krishnamurti. Circa 1897, Madanapalle, Andhra Pradesh, India

La educación de Krishnamurti fue totalmente inusual. A pocos en la historia se les ha concedido la temprana posición que él conocía. Miles de personas en todo el mundo sabían de su misión especial, y desde la adolescencia, la adulación seguía sus pasos. Sin embargo el orgullo nunca estuvo en su naturaleza, ni tampoco ningún pensamiento de beneficio personal. Aunque la consideración y el respeto que recibía eran una gran fuente de molestia para él, los afrontaba con gracia y dignidad. Esta falta total de presunción fue evidente desde sus primeros años.

Nació en 1895 al norte de la India, en una familia de casta alta brahman. En su juventud era completamente generoso y no hacía distinción entre él y los sirvientes que le atendían. Tímido e introvertido, podía permanecer recostado junto a una ventana durante horas, mirando fijamente a lo lejos. Los pequeños insectos, las hojas caídas, las piedras y la hierba, eran objetos de larga y constante admiración para él. Era de naturaleza tan vaga y soñadora que muchos en su pueblo le consideraban retrasado y torpe.

Cuando tenía 10 años su madre murió, y su padre parecía incapaz de cuidar de la familia. Krishnamurti siempre había sido enfermizo, y en ocasiones había estado cerca de la muerte. Su descubrimiento por Leadbeater casi seguro que le salvó la vida. Muy pronto creció su sensación de la protección especial que siempre le rodeó.

Una naturaleza flexible y un profundo sentido de lo espiritual abarcaban todas las enseñanzas con las que se encontraba -- del Buda, Sri Krishna y el Señor Maitreya -- sin resistencia o comparación. La vida entera parecía que fluía a través del niño en igual medida. Con humildad y asombro se inclinaba ante la fuente inagotable de Ser que percibía en toda la existencia. Esta cualidad de aceptación permaneció en K [1] hasta su edad adulta. La completa falta de temor que se convirtió en su expresión asombraría al mundo de muchas maneras.

A la edad de 15 años, K instruía a estudiantes adultos sobre los principios de la teosofía. A los 16, presidía una sociedad internacional, "La Orden de la Estrella de Oriente" (OEO) formada para crear una atmósfera de bienvenida y respeto para el futuro Instructor. Además de la instrucción diaria sobre estudios tanto normales como ocultos, empezó a viajar con Annie Besant y a hablar a diferentes audiencias por todo el mundo.

Estos fueron años difíciles para la teosofía. La orientación de Blavatsky había cesado con su muerte en 1891 y el mundo todavía tenía que recibir las enseñanzas de Alice Bailey cuyos libros, inspirados por el Maestro Djwhal Khul, trazaron específicamente el sendero de la iniciación y la exacta relación de la humanidad con la Jerarquía. Para los teósofos contemporáneos de Besant, muchos detalles del viaje evolutivo quedaban en la imaginación, y las imaginaciones a menudo son desenfrenadas.

Se concedía un énfasis indebido al contacto personal con los Maestros y la competencia para alcanzar un mayor status iniciatorio se convirtió en una fuerza destructora. Estos desequilibrios eran profundamente preocupantes para K, y los años que pasó en Inglaterra vieron el principio de una desilusión con la Sociedad, con los "Maestros", y con las prácticas espirituales. Se sentía desarraigado y falto de significado, aunque continuó presidiendo la Orden de la Estrella, por lealtad hacia sus benefactores y con alguna convicción interna sobre el papel que iba a desempeñar.

Visión en Ojai 

En 1922 experimentó una visión que cambiaría el curso de su vida. Ocurrió en un alto valle montañoso al sur de Los Angeles, denominado por los nativos americanos "Ojai" o "El Nido". Durante dos semanas había meditado constantemente, percibiendo la imagen del Señor Maitreya ante él. Entonces empezó a experimentar un dolor insufrible en su cuello y columna, y largos períodos de delirio. Luchaba día y noche, incapaz de dormir o comer, a menudo abandonando su cuerpo, o presenciando sucesos visionarios. A la tercera noche fue atraído de su pequeña cabaña para sentarse bajo un pimentero lleno de la fragancia de los árboles floridos. Lo que vino después quedó registrado con sus propias palabras:

"Cuando estaba sentado así durante algún tiempo, me sentí a mí mismo saliendo de mi cuerpo, me vi a mí mismo sentado con las hojas tiernas y delicadas sobre mí. Miraba hacia el este. Delante mío estaba mi cuerpo y sobre mi cabeza vi la Estrella, brillante y clara. Entonces pude sentir las vibraciones del Señor Buda; contemplé al Señor Maitreya y al Maestro KH. Me encontraba tan feliz, en calma y en paz. Todavía podía ver mi cuerpo y yo me encontraba suspendido cerca de este. Había una calma tan profunda tanto en el aire como en mi interior, la calma del fondo de un lago profundo e insondable... La Presencia de los Seres poderosos permaneció conmigo durante algún tiempo y luego se fueron. Yo era sumamente feliz, porque había visto. Nada podría ser nunca lo mismo. Había bebido en las aguas claras y puras del manantial de la fuente de la vida y mi sed fue saciada... He tocado la compasión que cura toda pena y sufrimiento; no es para mí mismo, sino para el mundo. He permanecido en la cumbre de la montaña y observado a los Seres poderosos... El Amor en toda su gloria ha impregnado mi corazón; mi corazón nunca puede cerrarse. He bebido en la fuente de la Alegría y la Belleza eterna. Estoy impregnado de Dios."

A Leadbeater escribió: "Me siento de nuevo en contacto con el Señor Maitreya y el Maestro y no hay otra cosa que deba hacer sino servirles. Mi vida entera, ahora, está... dedicada al trabajo y no es probable que cambie." Y a Besant: "Siento como si estuviera sentado en la cumbre de una montaña en adoración, y que el Señor Maitreya está cerca de mí. Siento como si estuviera andando sobre aire delicado y perfumado. El horizonte de mi vida es claro, bello y preciso."

"El proceso" 

Otro suceso, relacionado con su cambio espiritual, fue el fenómeno que él siempre describió como "el proceso". Había empezado en los tres dolorosos días antes de su visión y volvería a ocurrir, con variada intensidad, a lo largo de su vida. Dolores extremos y experiencias extra-corporales acompañarían su llegada. En su temprana manifestación, K sentiría una presencia definida, como el Señor Maitreya que apareció una noche con este mensaje:

"Aprende a servirme, porque sólo por este sendero me encontrarás. Olvídate de ti mismo, porque sólo entonces se me encuentra. No busques a los Grandes cuando estos pueden estar muy cerca tuyo. Tú eres como el hombre ciego que busca la luz del sol. Tú eres como el hombre hambriento al que se le ofrece alimento y no comerá. La felicidad que buscas no está muy lejos; se encuentra en cada piedra común. Estoy ahí si tan solo miraras. Yo soy El que Ayuda si me permites ayudar."

Desde ese momento de su vida, todos los que le conocían podían percibir su creciente poder. A partir de ese punto, él hablaba desde el corazón, hablaba sin miedo, parecía hablar desde La Verdad misma.

El "adumbramiento" 

En un encuentro de la Orden de la Estrella en 1925 empezó a hablar del Instructor del Mundo, diciendo: "Viene sólo para aquellos que quieren, que desean, que anhelan..." Mientras sus oyentes le veían, su rostro de pronto se volvió más luminoso. Su voz, hablando ahora en primera persona, irrumpió con una fuerza resonante : "... y vengo para aquellos que quieren compasión, que quieren felicidad, que anhelan ser liberados, que anhelan encontrar la felicidad en todas las cosas. Vengo para reformar y no para derribar, no vengo para destruir sino para construir."

La mayoría de las personas que presenciaron el discurso asumieron que el Señor Maitreya había entrado completamente en la conciencia de K, y en ese punto K también lo parecía asumir: "El recuerdo del día 28 (el día del encuentro) debería ser como si estuvierais guardando una joya preciosa y que cada vez que la contempláis sentís un estremecimiento. Luego, cuando El venga otra vez, y estoy seguro de que vendrá muy pronto, será para nosotros una ocasión más preciosa y noble que incluso la de la última vez. Me siento como un florero de cristal, un jarrón que ha sido limpiado y en el que ahora todas las personas del mundo pueden poner una bella flor en él y en el cual esa flor vivirá y no morirá nunca." 

  1. Krishnamurti prefería ser llamado K. El hablaba y escribía sobre sí mismo en tercera persona.

continuación 2ª parte  >>
 

 

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