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Archivos - Maestros e Iniciados

 
Título Apolonio de Tiana
Fuente Revista Share International- Abril 1995
Autor Bette Stockbauer

Apolonio de Tiana


"El Discípulo Jesús (24 aC - 9 dC), que es ahora el Maestro Jesús, nació en Palestina como un iniciado de tercer grado. Cuando salió de la encarnación en la Crucifixión, Jesús era un iniciado de cuarto grado. En Su siguiente encarnación, como Apolonio de Tiana (16 dC - ap. 97 dC), El se convirtió en un Maestro (iniciado de quinto grado). Murió en la India.
Estructura de rayos de Apolonio: 6-1-1-2-7. "  (Benjamin Creme)

"El Maestro Jesús... alcanzó Su estado de perfección durante Su siguiente vida como Apolonio de Tiana. Muchos de los que Le siguieron durante Su vida como Jesús estaban vivos todavía durante su siguiente encarnación – y muchos de ellos estaban convencidos de que Jesús había reaparecido entre ellos. Fue Apolonio quien llevó a cabo un viaje a la India, y esto se convirtió en la base para la historia, que muchos creen, de que Jesús no murió en la cruz sino que fue a la India y murió en Cachemira, habiendo vivido hasta una edad avanzada. "  (Peter Liefhebber)

"Toda la tierra es mía, y se me da para que viaje por ella." Con estas palabras, Apolonio de Tiana pronunció la nota clave de su vida, porque fue conocido como uno de los grandes viajeros de la antigüedad. El vivió en los días cuando el Imperio Romano cubría miles de millas cuadradas, y el Mediterráneo permitía libre acceso a sus principales centros poblados. El hizo total uso del gran mar, y el ciclo de su vida dejó constancia de su presencia en todas sus costas, desde Egipto a España, del Norte de África a las tierras e islas que rodeaban su amada Grecia. Fue el primero de sus conciudadanos que visitó India, en aquel tiempo una tierra peligrosa sin delimitar. ¿Quién fue Apolonio, cómo vivió, y cuál era el propósito de su constante movimiento?

Vida temprana

Nació de una familia acaudalada en Tiana, una ciudad de Capadocia (parte de la cual ahora es Turquía). La leyenda dice que grandes señales acompañaron su nacimiento, y que él era la encarnación del Dios Egipcio Proteo. De niño era extraordinario por su poderosa memoria y gran belleza. A los 14 años fue enviado al sur a Tarso para completar sus estudios, pero empezó a estar descontento de lo que él consideraba un entorno frívolo y se trasladó a Egea en Grecia.

Aquí él encontró las enseñanzas del filósofo griego Pitágoras, cuyo código de conducta prescribía la obediencia a las leyes superiores, el silencio, la moderación en la dieta y la simplicidad en la vestimenta y las posesiones. Pitágoras enseñó las doctrinas de la inmortalidad y la reencarnación, y aconsejó perseguir el auto-conocimiento. El uso apropiado de la filosofía él dijo, era estudiar la naturaleza interna del hombre aquel que se conociera a sí mismo podría entonces conocer el universo. A los 16 años Apolonio se sometió a los principios pitagóricos. El los seguiría por el resto de su vida.

Renunciando al uso de carne, él comía sólo aquellos alimentos cultivados en la tierra, se vestía con prendas de lino y caminaba descalzo o con zapatos hechos de corteza de árbol. Se abstenía de tomar vino y dejó que su cabello creciera largo. Durante cinco años hizo un voto de silencio y no pronunció palabra, aunque a veces se enfrentó al ridículo y la burla.

En Egea vivió en el templo de Esculapio, el Dios Griego de la Medicina. Estos 'hospitales' estaban esparcidos en todo el territorio. Los médicos eran los sacerdotes del templo. Las ciencias psíquicas y espirituales eran utilizadas para curar a los pacientes que venían a consultar a los Dioses. En tal entorno Apolonio pronto sobrepasó a sus instructores, que se maravillaban de su vida piadosa y mente brillante. Aquí comenzó su reputación como un hacedor de milagros, porque toda la población de la ciudad conocía la capacidad innata del joven asceta para curar. A los 20 años heredó una fortuna considerable. Se quedó con una miseria para él y entregó el resto. Desde ese momento nunca aceptó dinero, aunque grandes sumas le fueron ofrecidas por muchos admiradores. Libre de apegos mundanos, comenzó sus viajes.

Enseñanzas y viajes

El Imperio Romano estaba en la cima de su poder pero la agitación impregnaba sus tierras. El asesinato era común. Un Emperador seguía a otro Emperador en una rápida sucesión, porque el poder del puesto también traía las riquezas del reino y había muchos que codiciaban ambos. Los templos del lugar eran más notorios por sus adornos que por su devoción. Los sacrificios de sangre eran comunes y los rituales de iniciación fueron corrompidos para convertirse en ritos vacíos de prestigio. El espíritu del Cristianismo era embriónico. Tan poco era el Cristianismo conocido que muchos historiadores de la época ni lo mencionaron. Sin embargo muchos buscaron una verdad más profunda que la ofrecida por la cultura dominante. Pequeños grupos de personas – los terapeutas, los gimnosofistas, los esenios – comenzaron a establecer comunidades religiosas en lugares apartados como los desiertos y los bosques. Allí vivían vidas simples alrededor del amor a la verdad. Las antiguas formas de culto eran seguidas en su pureza original. La moderación y la consideración mutua eran las normas de conducta.

A estos grupos Apolonio ofreció consejo y apoyo. El tomaba parte de sus ceremonias e instruía a sus sacerdotes en las formas de iniciación. En las grandes ciudades con sus templos públicos, su intención fue purificar la liturgia y volver a consagrar los santuarios internos, volviendo los sitios sagrados a la disciplina espiritual de sus antiguas tradiciones.

A donde fuera, él mantenía una división regular del día. Las mañanas eran utilizadas para los ejercicios religiosos y la enseñanza de sacerdotes e iniciados en los Misterios Sagrados. Por las tardes caminaba entre la gente, curando sus enfermedades e instruyéndoles en la ética y la vida práctica. Tres veces al día meditaba al Sol o al "Señor del Mundo".

Damis, el discípulo

En la ciudad de Nínive conoció a Damis, que se convirtió en su constante acompañante y leal discípulo. La base de nuestro conocimiento de Apolonio proviene de los fieles cuadernos de notas que Damis realizó de sus viajes. Damis nunca pareció comprender los misterios profundos que Apolonio enseñó y no asistió a los consejos secretos de los iniciados. El humildemente aceptó su lugar, porque amaba a Apolonio y veía en él a un ser divino, con poderes maravillosos. Por naturaleza era tímido, siempre temeroso de sí mismo y de su Maestro, sin embargo estaba tan apegado que le siguió cuando otros discípulos se fueron. Así se convirtió en un sirviente de confianza con las alegres palabras: "Vayamos juntos. Tu debes seguir a Dios, y yo a ti."

Estas palabras fueron proféticas, porque poco después Apolonio decidió visitar India. Todos sus discípulos, excepto Damis, le abandonaron, pero él serenamente guardó su intención, diciendo: "Debo ir dondequiera que la sabiduría y mi ser interior me lleven. Los Dioses son mis consejeros y yo no puedo más que confiar en sus consejos."

Viaje a la India

En aquellos días India era considerada una tierra exótica y misteriosa. Se contaban cuentos de sus habitantes protegiendo sus ciudades con rayos de luz en vez de combatir. Sus montañas nevadas tenían especies de plantas y animales desconocidos en otras partes. Bandas de ladrones vagaban por sus llanuras, pero sus gobernantes eran a menudo hombres santos y sabios. Damis, Apolonio y sus bien escogidos guías partieron para encontrar a los hombres que el hombre de Tiana luego describió en estas palabras: "Vi hombres andar por la Tierra y sin embargo no sobre ella, protegidos por todos los lados, y sin embargo sin defensas, poseyendo nada, y sin embargo teniéndolo todo."

Visitaron a los Reyes Magos, los Hombres Sabios de Babilonia, luego fueron al rey-sacerdote Fraotes. Este gobernante humilde que "amaba la paz sobre todas las cosas," dio la bienvenida a Apolonio con estas palabras: "Yo te veo como superior en virtud, porque de todos los dones que un príncipe puede poseer, yo considero la sabiduría el más brillante." Las discusiones sobre filosofía llenaron sus días. Cuando partieron, Fraotes le dio una tropa de camellos blancos como la leche para el viaje y una nota para el Rey Iaco.

Cuando el grupo llegó al palacio de Iaco, el gobernante ya sabía de la carta de Fraotes y de los detalles de la vida de Apolonio. El comentó al grupo que la mayoría de los mortales daban la bienvenida a los recién llegados preguntando sobre sus vidas, pero los sacerdotes de la India le habían dado en su lugar la bienvenida hablándole de su vida. Los libros de notas de Damis sugieren los poderes psíquicos y espirituales de los sabios – ellos podían contar el pasado y el futuro, ver sucesos a distancia y leer las vidas pasadas de los hombres.

Fuera de esto conocemos poco de lo que le enseñaron a Apolonio, que siempre guardó silencio de estos temas. Pero una carta escrita a sus anfitriones sugiere los efectos del viaje: "Vine a vosotros por tierra y me habéis dado el mar; no, mejor, compartiendo conmigo vuestra sabiduría me habéis dado poder para viajar por el cielo. Estas cosas llevaré de vuelta a las mentes de los griegos, y mantendré conversaciones con vosotros como si estuvierais presentes."

Milagros y maravillas

Cuando él regresó a su tierra, un nuevo poder impregnaba todos sus hechos. Noticias de sus milagros, su brillantez y su piedad se esparcieron por todo el territorio. De ciudad en ciudad el enseñó desde los peldaños de los templos. El incitó a la gente a alejarse de la disipación y los deportes crueles de esa época, y en su lugar pasar su tiempo en el estudio y la filosofía. El habló de la comunidad de bienes y la necesidad de compartir con los necesitados. El desacreditó la noción popular que ridiculizaba la generosidad hacia el pobre diciendo: "¿Qué otra cosa, pues, tenemos que hacer, más que encerrarnos en casa, como pájaros, para ser engordados para uso, y consentir nuestros apetitos en la oscuridad hasta que estallemos de grasa?"

Para el pobre y el necesitado, para la tristeza de corazón y la enfermedad del cuerpo siempre tenía una palabra de compasión. A muchos curó con el tacto de sus manos. Podía ver en un alma con problemas, ver su pasado y ofrecer dirección. En Roma resucitó a una niña en su camino al funeral. Podía alejar demonios y podía ver a través del tiempo y del espacio. En Efeso previno a sus habitantes de una plaga venidera y después quitó la plaga misma de la zona. El supo de la quema de un templo en Roma y del asesinato del Emperador Domiciano en el momento que ocurrían, aunque se encontraba en un lugar distante. Grandes multitudes se reunían para escuchar las palabras de este hombre que hablaba al alma en un momento cuando tales voces eran pocas.

Activismo político

Apolonio se sentía igualmente a gusto en las calles de la ciudad y en los palacios de sus gobernantes. Antes de ascender al trono, el Emperador Vespasiano recibió su consejo en largas discusiones sobre la filosofía del gobierno. Los gobernantes posteriores Tito y Nerva fueron sus amigos y confidentes.

Sobre los déspotas del momento nunca calló, al considerar su deber hablar contra la opresión en donde la encontrara. Durante el reinado de Nerón fue acusado de alta traición, pero cuando los cargos fueron llevados ante él, estos misteriosamente desaparecieron del pergamino mientras se iba desenrollando. Cuando Nerón expulsó a los filósofos de Roma en el 66 dC (el año del martirio de San Pedro), Apolonio partió y fue a España. Damis insinúa que él habló con ciertos activistas que luego lideraron la revuelta contra Nerón. Durante el reinado de Domiciano entró valientemente en una Roma hostil para defender a un amigo acusado de traición. Allí fue detenido y encarcelado con cadenas. Cuando el muy turbado Damis le visitó, el instructor le dijo que no se preocupara y fácilmente liberó sus piernas de las cadenas. Pasó sus días en prisión dando esperanza a sus compañeros cautivos, enseñando el verdadero significado de la libertad – la libertad interna del reino de Dios.

Hacía 38 años que había visitado la India. Sus cabellos eran grises, su rostro tenía arrugas, pero su belleza y porte eran tan atractivos con la edad como lo fueran en la juventud. Cuando estuvo en el juzgado ante todos los grandes hombres de Roma, él fascinó a la multitud y respondió calmadamente a los cargos contra él. Domiciano, que era a la vez el juez y el jurado, parecía encantado y confuso. En poco tiempo Apolonio fue absuelto, y para la sorpresa de todos, desapareció del tribunal. El mismo día estaba con Damis en Puteoli, a tres días de viaje de Roma. Las noticias de su libertad se esparcieron por todo el territorio. Pocos pensaban que escaparía con vida.

Los últimos años de su vida pública los pasó viajando y enseñando, con Damis a su lado. Cuando finalmente se separó de su amigo, lo hizo ocultamente, enviándole a Roma con un mensaje para el Emperador. Damis nunca olvidó sus palabras de despedida: "Damis, cuando pienses en temas elevados en meditación solitaria, me verás." Los rumores sobre la muerte de Apolonio abundan, aunque su cuerpo nunca se encontró.

La historia considera a Apolonio

En todo el mundo greco-romano, Apolonio fue aceptado como el filósofo más brillante del siglo I. Después de su desaparición, se erigieron templos en su honor. El Emperador Adriano hizo una colección de sus cartas. Los libros que escribió – sobre astrología, filosofía, la vida de Pitágoras – fueron preservados en las grandes bibliotecas de ese tiempo. Al principio del siglo III Julia Domna, la esposa del Emperador Septimio Severo, obtuvo los cuadernos de notas de Damis. Ella encargó a Filóstrato, un filósofo de la época, escribir una biografía. Este libro es el único relato de la vida del instructor que ha sobrevivido a las destrucciones del tiempo. Afectuosamente honra su lugar en la historia y describe el homenaje que se le otorgó en los territorios de su ministerio.

Por el siglo IV, sin embargo, la visión de Apolonio como un hacedor de milagros se convirtió en un tema de duro debate. El Cristianismo se había convertido en una religión establecida y los Padres de la Iglesia comenzaron a conceder a Jesús la posición del "único Hijo de Dios". Ni la reencarnación ni los milagros de Apolonio tenían lugar en su filosofía. Luego los teólogos postularon a Apolonio contrario a Jesús. Le llamaron charlatán, un mago negro y el anti-Cristo, como si dos santos no pudieran caminar por la tierra en la misma era.

En tiempos más recientes la disputa continúa. Los traductores más modernos de Filóstrato toman una actitud cínica, complementando el texto con abundantes notas al pie de página ridiculizando las descripciones del biógrafo de los sucesos milagrosos.

Apolonio de Tiana de G.R.S. Mead (secretaria personal de Helena Blavatsky) es el único trabajo reciente que es enteramente favorable al hombre de Tiana.

El legado

Las vidas de Jesús de Nazaret y de Apolonio de Tiana demuestran las eternas Leyes de Renacimiento y Perfección. Cuando Jesús murió, su vida dio una promesa al mundo: "En verdad, en verdad os digo, el que crea en mí, también hará las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre." (Juan 14:12).

Apolonio demostró las posibilidades de esa promesa, porque durante su vida logró la perfección como un Maestro de Sabiduría. Vivió su vida renunciando a las posesiones del mundo. A pesar de su fama, no estableció ninguna organización. A pesar de sus muchos discípulos, no entrenó a ninguno para que siguiera su labor. Su última voluntad y testamento contiene su legado a la humanidad – los principios de la filosofía que el amó.

Aunque hayan dejado huellas tan poco visibles de su paso, las dos vidas de esta gran Alma dio un proyecto a sus hermanos. En la oscuridad del mundo, fueron un faro que buscó los corazones y las mentes de los hombres, un toque suave que curó el alma. De ellos fue el llamado que resonó entonces, y todavía suena hoy, conduciendo a la humanidad por el antiguo Sendero de la Iniciación. Con sus vidas mostraron el Camino hacia Dios – un Camino que es la promesa, la esperanza y la herencia divina de todos los que caminan por la tierra.

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Fuentes: Mead, G.R. S.: Apolonio de Tiana
Berwick, Edward: La Vida de Apolonio de Tiana
Priaulx, Osmond De Beauvoir: Los Viajes a la India de Apolonio de Tiana
 

 

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