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Las necesidades de los pobres son lo primero La filosofía y el trabajo en vida de Mahatma Gandhi han influenciado enormemente a Devaki Jain. Como economista y activista sobre desarrollo, la investigación y el activismo de Jain se han centrado en los temas de igualdad, descentralización democrática, desarrollo centrado en las personas, y cuestiones que afectan a las mujeres. Jain ha participado en la fundación de una amplia gama de instituciones que tienen que ver con el desarrollo y las mujeres, incluyendo el Instituto del Fondo de Estudios Sociales, un centro de investigación en Delhi del que ha sido directora durante casi 20 años. Además, fue miembro de la Comisión Sur dirigida por Julius Nyerere, así como también del Comité de Naciones Unidas sobre el Impacto del Conflicto Armado en los niños, dirigido por Graca Machel. Jain es autora de varios libros, y actualmente es miembro del Panel Consultivo para el Informe sobre el Desarrollo Humano del Programa de Desarrollo de la ONU. ----------------------------- Share International: Usted ha participado en varios esfuerzos para el desarrollo humanos durante mucho tiempo. ¿Cuáles han sido algunas de las lecciones que ha aprendido sobre qué es lo que funciona y lo que no para aliviar la pobreza y hacer que las vidas de las personas mejoren en todo el mundo? Devaki Jain: Mi propia experiencia me dice que las cuestiones como la existencia de la pobreza y la desigualdad entre los hombres y las mujeres son, muy claramente, cuestiones políticas. Uno de los errores que hemos cometido es considerarlas como cuestiones que pueden ser tratadas sólo mediante esfuerzos de desarrollo humano. Al no concebirlos como cuestiones políticas, no dejamos que los ciudadanos vean que se trata de una elección política que asumen las personas sobre senderos de crecimiento económico. Tomemos como ejemplo la 'prueba crucial' que Mahatma Gandhi dio a todos los indios. Él dijo: "Os daré un talismán. Cuando tengáis dudas o cuando el yo se convierta demasiado en ti, aplicad la siguiente prueba: recordad el rostro del hombre más pobre y débil que hayáis visto y preguntaos a vosotros mismos si el paso que estáis considerando va a ser de alguna utilidad para él. ¿Ganará algo con eso? ¿Le devolverá un control sobre su propia vida y destino? En otras palabras, proporcionará Swaraj para los millones de personas que se mueren de hambre física y espiritual? Entonces descubriréis que vuestras dudas y el yo se derretirán". Justo imagine dónde estaríamos si, hace 50 años, India hubiera seguido esta prueba crucial. En primer lugar, habríamos asegurado que todo lo que hacíamos primero contribuía a la erradicación de la pobreza. La noción entera de transformación habría cambiado completamente. Habríamos producido bienes necesarios para los pobres, habríamos cultivado alimentos que los pobres necesitan. Habríamos transformado en primer lugar la naturaleza de nuestro desarrollo económico para tratar con el hombre "más pobre y débil". No nos hubiéramos podido escapar de ello. También es una cuestión de buena economía hacer eso. Suponga que hubiéramos puesto dinero en las manos de los pobres, tal como Ganhdi quería hacer con sus industrias rurales. Esas rentas crean lo que en economía se conoce como "demanda efectiva", lo que habría estimulado la economía. Por tanto, es económicamente razonable poner rentas en las manos de las masas de los pobres, porque estas rentas generan el impulso del crecimiento. Yo lo llamo la teoría del crecimiento del 'burbujeo', como concepto distinto del enfoque económico del 'goteo de arriba para abajo'. El motor del crecimiento subirá como una burbuja a partir de la producción y consumo de los pobres. Imagine que el camino entero del crecimiento sucediera de esta forma. Todo el tema de la pobreza habría sido tratado como una genuina prioridad. Tenemos que hacer la elección de que las necesidades de los pobres son lo primero. Luego podemos transformar la economía. SI: ¿Cuándo usted dice que la pobreza es en gran medida una cuestión política, se refiere a la política en el sentido de decisiones tomadas por gobiernos en todo el mundo? DJ: Sí. Las decisiones tomadas por los gobiernos y líderes de opinión que influencian al gobierno. Al fin y al cabo, la política democrática es un mercado de distintos grupos de presión. Son estos grupos de presión los que influencian las decisiones políticas. Es una decisión política cuando dices que vas a tratar la pobreza, pero que no va a ser el tema número uno. SI: Hay muchos economistas y políticos que creen que las fuerzas del mercado son la solución a la pobreza. Quieren ayudar a los pobres, dicen, pero quieren hacerlo a través del mercado. ¿Qué les contestaría a eso? DJ: Yo no tengo ningún problema con el mercado. De hecho, en la mayor parte de los países en vías de desarrollo, la mayoría de los pobres viven en el sector privado. Incluso Gandhi era un puro empresario privado. Él no quería en absoluto que el estado hiciera mucho de lo que éste empezó entonces a hacer. El mercado no es el problema. La cuestión es, ¿quién se está beneficiando de qué tipo de mercado? ¿Es el mercado en el que se incluyen estrategias de sustento y oportunidades para los pobres, u otro tipo de producción y comercio? SI: ¿Cómo se desarrolla esta postura de "los pobres son lo primero" en la política? DJ: Una forma sencilla es ahondar en la representación en todos los procesos de toma de decisiones, y asegurar que se incluyan los grupos de presión de los pobres – sindicatos, organizaciones de base popular que estén trabajando con los pobres, asociaciones que representen a los desvalidos. También, hacer que las mujeres se vean representadas en estos círculos de poder alentaría un desarrollo más equitativo, de comodidades básicas, y orientado hacia la preservación. La cura es la representación. De hecho, un economista indio lo dijo muy bien: "En las negociaciones que el Ministro de Finanzas mantiene con el FMI y el Banco Mundial, si él pudiera no sólo tener al sector empresarial y político a su lado, sino también a los representantes de trabajadores y de los pobres, la naturaleza entera de las negociaciones se vería transformada". Otra forma es desarrollar ese tipo de imperativo moral del que Gandhi habló. Eso sería difícil. Pero creo que probablemente no sería tan difícil de hacer ahora, porque muchas personas están preocupadas por la perpetuación de la desigualdad y la persistencia de la pobreza. ¿No cree usted que existe una cierta preocupación a nivel mundial sobre el hecho de que la pobreza no está 'desapareciendo'? SI: Estoy totalmente de acuerdo con ello, especialmente teniendo en cuenta los 1.300 millones de personas que ahora viven en la pobreza absoluta. La filosofía de nuestra revista es que si, de alguna manera empezamos a comprender que los alimentos y los recursos del mundo pertenecen a toda la humanidad, y distribuimos los recursos según la necesidad en vez de sobre la base de quién puede pagar por ellos y quién no, eso sería un gran paso hacia delante. ¿Es la redistribución de los recursos un tema que se esté debatiendo actualmente en los círculos económicos? DJ: Hay muchos grupos de presión, que hablan por los pobres, que se sentirían a gusto con la noción de distribución. También algunos de nosotros creemos que el sistema de producción tiene que estar orientado hacia las necesidades de la mayoría – no unas pautas socialistas de desarrollo como tenían los soviéticos, produciendo bienes en masa, sino más bien a la forma gandhiana. Permitir que el sistema de producción entre dentro de la empresa privada, pero con el imperativo de que sea para proporcionar el sustento y la alimentación inicial para los pobres, y luego permitir que siga el resto. A uno le gustaría influenciar la producción y el comercio, porque la ideología actualmente aceptada es que si tu creces lo suficientemente rápido, de alguna forma tendrás lo suficiente para luego poder distribuirlo. Pero los análisis de los últimos 5 o 10 años muestran que esto no está ocurriendo. Los recientes Informes de Desarrollo Humano ilustran nítidamente que la pobreza no se elimina, la desigualdad no disminuye, aunque la tasa de crecimiento sea la más rápida. Eso desafía la teoría de que la distribución se ocupa de la desigualdad. Otro aspecto que Gandhi resaltó mucho es el consumo. Él dijo que si se
ponía algún tipo de control ético en nuestras necesidades de consumo, si se
viera el consumo como un componente importante en la distorsión de la
utilización de los recursos del mundo y la desigualdad, se podría llegar a una
transformación bastante profunda de la producción. SI: ¿Ve que nos movamos hacia esa dirección voluntariamente? DJ: Sí que hay muchas personas que se unen en comunidades y limitan su consumo. La joven generación está llena de idealismo sobre los desechos y el consumo excesivo. Así que cabe esperar que se pueda desarrollar un movimiento social que incluya una restricción del consumo, e índices alternativos para medir el progreso distintos del PIB (Producto Interior Bruto) con el fin de crear un nuevo valor ideológico. Creo que también deberíamos trabajar juntos hacia una nueva economía de crecimiento. El sostén teórico del modelo actual tiene que desafiarse en ese mismo idioma. Yo he sugerido a la Fundación MacArthur y a otras a convocar y reunir un grupo de economistas. Sentémonos con economistas del Banco Mundial. A todos nosotros nos preocupa lo que está ocurriendo. ¿Por qué no identificamos las propuestas económicas que nos permitan lograr el crecimiento y la justicia? Llevemos el debate hasta la corriente central de pensamiento, en vez de sentarnos fuera y criticarla. SI: ¿Qué podemos hacer para encaminarnos hacia esa dirección? DJ: Una de las formas es la elaboración seria de una teoría por parte de personas como yo. No puede ser que sólo algunos economistas piensen en paradigmas alternativos. El debate debería entrar en la escena de la legitimación política. Otra idea, que a menudo he expresado en Estados Unidos, es que los ciudadanos norteamericanos tienen que ser más políticos. Están en un letargo político. En India, por ejemplo, la política es algo que se toma muy en serio. La gente realmente discute los distintos temas. Las ONG (organizaciones no gubernamentales) y otras agencias de opinión pública en EE.UU. realmente deben tomar nota de cómo gran parte del liderazgo económico de América está creando confusión en ese país, y generando mucha ansiedad y desigualdad en otros países. La palanca de este cambio debería ser la opinión del público norteamericano y también su comprensión de esta crisis, que pronto va a llamarnos a la puerta. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |