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Hambre y pobreza |
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El mayor logro
de Norteamérica - el Plan Marshall
El 5 de junio de 1947, el secretario de estado George C. Marshall habló en la
Universidad de Harvard y delineó lo que terminaría conociéndose como el Plan
Marshall. Europa estaba devastada por la guerra y acababa de sobrevivir a uno de
los peores inviernos conocidos. “Es lógico que Estados Unidos haga todo lo
que pueda para ayudar a restaurar una salud económica normal en el mundo”,
comentó, “sin la cual no puede haber estabilidad política y ni una paz segura.
Su propósito debería ser la reactivación de una economía funcional en el mundo
para permitir así el surgimiento de las condiciones políticas y sociales en las
cuales puedan existir instituciones libres. Tal ayuda, estoy convencido, no debe
hacerse sobre una base gradual mientras surgen las diversas crisis. Cualquier
ayuda que este gobierno pueda prestar en el futuro debería brindar una cura más
que un mero paliativo... Con previsión, y una disposición por parte de nuestro
pueblo de enfrentarse a las grandes responsabilidades que la historia claramente
ha encomendado a este país, las dificultades que he resumido pueden y serán
superadas”.
La siguiente es una recopilación de varias fuentes: los escritos del Maestro
Djhwal Khul, el Maestro de Benjamin Creme, Benjamin Creme y el informe anual de
UNICEF.
En Mayo de 2003 el Maestro de Benjamin Creme escribió la siguiente
descripción del papel futuro de Norteamérica en el mundo:
“El mundo espera el emerger del alma norteamericana, que dio nacimiento a
la belleza del Plan Marshall hace tanto tiempo. El mundo, también, espera el
emerger de Maitreya para mostrar a los hombres el camino. Las enseñanzas de
Maitreya despertarán e invocarán el alma idealista de Estados Unidos, y hará
girar a sus mejores ciudadanos hacia la luz que siempre han albergado en sus
corazones. Llegarán a acuerdo con sus hermanos y hermanas en todo el mundo, y
al unísono, inspirados por Maitreya, traerán justicia, y por tanto paz, al
mundo en espera.” (Share International, Mayo 2003)
Benjamin Creme describe el dilema esencial y el gran potencial de
Norteamérica:
“El aspecto de alma de América... se manifestó de forma más obvia con el
Plan Marshall después de la guerra. El Plan Marshall es el mayor logro de
América hasta la fecha en relación con el resto del mundo. No son los regalos
americanos de la competencia, la informática, haber llegado a la luna, y ahora
intentar llegar a Marte. Todos lo hacen, más o menos. América lo hace a lo
grande y mejor y más rápido porque es más grande y mejor en estos campos en
particular. Pero esas no son las cosas importantes. Lo importante es la
correcta relación humana que una nación crea. Idealísticamente, América cree
en las correctas relaciones humanas siempre que estas estén dentro de la
noción americana de lo que eso significa. Esa noción es el capitalismo y un
tipo democrático de sistema político, pero no demasiado democrático.
“Ahora que la Guerra Fría ha terminado (no por el triunfo del capitalismo
sobre el comunismo sino porque el Sr. Gorbachov, inspirado por Maitreya, fue a
América y habló de paz y de poner fin a la Guerra Fría), existe un grado de
cooperación que tiene lugar por primera vez entre América y la antigua Unión
Soviética... Hemos tenido pues dos gigantes políticos, económicos y militares
enfrentados uno con otro, compitiendo entre sí, desde la Segunda Guerra
Mundial hasta hace sólo unos pocos años... En estos momentos existe sólo una
superpotencia, por ahora. (China aún no ha emergido como una superpotencia.)
Ahora que América se ha quedado sola como superpotencia, tiene la
responsabilidad de crear un mundo distinto. Sólo lo hará cuando el aspecto de
alma de la nación, se manifieste.
“¿A través de quién puede manifestarse? Sólo puede manifestarse a través de
los discípulos e iniciados de la nación, porque ellos son los que dan
expresión al aspecto alma de una nación. Depende de los iniciados y discípulos
ofrecer las ideas, la enseñanza, la forma mental inspiradora de cooperación a
escala global, conforme a la globalización que América ha creado en términos
económicos pero no políticos. No existe la suficiente buena voluntad entre las
naciones para crear esa contraparte política, y por tanto el espíritu
competitivo, a través de las fuerzas del mercado, la comercialización de toda
vida que es parte de las fuerzas del mercado, domina.
“Si las fuerzas del mercado van a dominar el estilo de vida de cualquier
comunidad mundial, entonces debe estar basada en la competitividad porque el
mercado establece la base competitiva. El más grande ganará inevitablemente.
Sucede que el más grande es América, razón por la cual promueve las fuerzas
del mercado. Nadie va a fomentar las fuerzas del mercado si se encuentran en
una posición inferior. No cabe imaginar a Zaire o Uganda dando al mundo el
‘regalo’ de una economía de fuerzas del mercado. Tenía que salir de Estados
Unidos. Ahora se ha extendido por todo el mundo porque la economía de este
país [EEUU] se ha extendido por todo el mundo. La crisis espiritual de la
humanidad (no conocer el significado y propósito de nuestras vidas) está
enfocada actualmente a través del campo político y especialmente el económico,
y tiene que resolverse ahí. Eso significa que el aspecto alma, el aspecto
espiritual, tiene que entrar en juego. Tenemos que observar lo que estamos
haciendo y cambiarlo. La humanidad tiene que cambiar o morir. Eso es lo que el
Maestro explica tan claramente: ‘Cooperación es otra palabra para la
Unidad. La unidad y la cooperación son los trampolines al futuro y la garantía
de realización para todos los hombres. Grandes reservas de poder yacen
inexplotadas en el interior de la humanidad, esperando a que se libere la
magia de la cooperación’.” (Benjamin Creme, El Arte de la Cooperación)
El Maestro Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, delineó los problemas y
las posibilidades de la siguiente manera:
“El conflicto en Estados Unidos es entre un amor por la libertad que
equivale casi a la irresponsabilidad y desenfreno, y una creciente ideología
humanitaria que resultará en el servicio al mundo y la no separación...
“La joven interpretación de este idealismo puede observarse en la completa
convicción del pueblo norteamericano de que todo en Estados Unidos es mejor
que cualquier cosa de otro sitio, en su disposición a decir a todo el mundo lo
que debería o no debería hacerse, en su sublevación de todos los controles, en
su aceptación ciega de cualquier información que cae dentro de sus ideas y
prejuicios preconcebidos. El aspecto maduro del idealismo norteamericano
conduce a su pueblo a una rápida respuesta a lo bueno, lo bello y lo
verdadero, a la expresión de un humanitarismo activa y un enfoque espiritual
invocativo a la realidad.” (Alice A. Bailey, Los Rayos y las Iniciaciones)
Situación actual
“Existe un fuerte elemento de tipo fascista en EEUU que está observando los
sucesos y esperando su oportunidad [SI Enero/Febrero 2001]. Esa oportunidad
vendrá cuando los cambios estén teniendo lugar hasta cierto grado, pero
descubrirán que los individuos más educados del público se pondrán de parte de
lo que ellos no se esperaban. Ellos se pondrán de parte del cambio. Descubrirás
en los sucesos que la cualidad del alma de Norteamérica, que es el segundo rayo
de Amor-Sabiduría, será evocada por Maitreya, y entrará en vigor como lo hizo
después de la Segunda Guerra Mundial con el Plan Marshall. El Plan Marshall es
el mayor logro de la Norteamérica moderna, sin excepción. Desafortunadamente se
detuvo cuando había realizado su trabajo más urgente en Europa, y se cambió por
el plan de la CIA, que fue el de mantener el status quo, desestabilizar a los
países de orientación izquierdista, y mantener a EEUU a la cabeza. Todavía es
una agencia muy poderosa, pero ella también tiene una fecha de caducidad.
“Cuando Maitreya sea más aceptado y la opinión pública mundial esté
galvanizada, aquellos que se resistan al cambio se encontrarán en minoría.
Millones de norteamericanos de buena voluntad se pondrán del lado de Maitreya
por el cambio y la justicia. Un nuevo tipo de acción como el Plan Marshall será
puesto en funcionamiento y salvará a los millones de personas que padecen hambre
en el mundo. Un gran y espectacular esfuerzo de ayuda como nunca antes se haya
agrupado será organizado y distribuido a través de los organismos de Naciones
Unidas. Esto tendrá un profundo efecto en la opinión mundial incluida la opinión
norteamericana. Aquellos que estén contra el cambio se encontrarán cada vez más
limitados, cada vez más confinados a sus baluartes que no podrán durante mucho
tiempo resistir las decisiones de la mayoría.” (Benjamin Creme, El Gran
Acercamiento)
(Share
International, Julio/Agosto 2004)
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