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Las personas sin hogar en marcha para la igualdad Entrevista con Jack Graham por Jan Spence
Share International: Usted no ha estado mucho tiempo sin hogar, Jack Cuéntenos sobre ello. Jack Graham: Por algún tiempo viajé en los trenes para poder dormir un poco y viví un mes en el aeropuerto. Entonces fui a un albergue, y empecé a aprender más sobre el problema de la falta de hogar. Observé el problema y me di cuenta que no es causado por el individuo, sino por los problemas del sistema. Me di cuenta que la sociedad culpa a la víctima. Sentí que si nosotros mismos, las personas sin hogar, no contábamos la historia, nadie podría oírla. Entonces me involucré con la Coalición de Illinois sobre el Problema de la Falta de Hogar y con HOME. SI.- ¿Cómo aborda HOME estos problemas? JG: Si quieres tratar con las personas sin hogar, debes tener en cuenta que lo que dicen es importante, qué quieren y necesitan. No se les puede dar lo que a uno le parece mejor para ellos. Nosotros presentamos los temas a las personas sin hogar en seminarios, y ellos deciden en qué tema quieren trabajar. HOME funciona por sus miembros, las personas sin hogar. Obtenemos buenos resultados. Hace maravillas para desarrollar la autoestima. Una de las cosas que una persona sin hogar pierde es su capacidad de escoger. En HOME, la elección es la primera cosa que tratamos de restaurar. No he encontrado nada que funcione mejor para desarrollar la autoestima que ayudarlo a saber que tiene algo de autoridad sobre su vida. Puedo intentar venderles una idea, pero acabamos sometiéndolo a una votación. SI.- ¿Por qué tenemos el problema de la falta de hogar? JG.- Mi primera respuesta es codicia. Un amigo mío la llama la teoría del guisante. Tienes 100 personas y 100 guisantes. Si se tienen a cinco personas controlando 60 guisantes, alguien se quedará sin guisantes. Es así de simple. Cuando se fundó América por vez primera, la actitud fue de esforzarse por conseguirlo, de coger tanto como era posible. Eso estuvo bien entonces; había un continente entero y sólo unas pocas personas. Hoy, estamos completamente poblados pero la estructura mental no ha cambiado. Las personas continúan cogiendo todo lo que pueden: No hay suficientes recursos en América para que todos tengan todo lo que quieran, pero hay más que suficiente para que todos tengan lo que necesiten. SI.- ¿Por qué aceptamos el problema de la falta de hogar? JG.- Las personas en el poder nos han hecho creer que nosotros, de hecho, no tenemos poder. Muchos de nosotros creemos que los políticos saben más, que poseen cualificación y educación y después de todo, si ellos no lo pueden solucionar, ¿qué podemos hacer nosotros?. Todo ello es una mentira. Debemos recordar que la fortaleza y el poder se miden en números, y que esa pobre gente son la mayoría en este estado. Se realizaron algunos estudios aquí en Illinois en 1991 y las estadísticas son sorprendentes. Once por ciento de las personas en el estado se encontraban en algún tipo de programa de asistencia gubernamental. Creo que el 28 por ciento vivía en o bajo el nivel de pobreza y una cifra superior al 42 por ciento de la gente que rellenó una petición de devolución de impuesto sobre la renta tenía ingresos de 15.000 $ o menos. Hemos permitido que se nos segmentara. La razón por la que no podemos ganar la partida es que nos han convencido para no jugar. SI.- Uno escucha sobre grandes sumas de dinero invertidas en e problema de la falta de hogar. ¿Cuál es su comentario sobre ello? JG.- Hay mucho dinero asignado para el problema de la falta de hogar, pero la mayoría de este, por encima del 70 por ciento, se gasta en costos administrativos. Las personas sin hogar ven muy poco de este dinero. SI.- Hay tantos departamentos y agencias tratando el problema de la falta de hogar. Podemos estar tratando con una industria del problema de la falta de hogar. JG.- Sí, lo estamos, y probablemente está experimentando una tasa de
crecimiento mayor que cualquier gran industria en este momento. Hace 12 ó 15
años, nació el concepto de albergues para las personas sin hogar, y su función
era de – y el estatuto todavía lo dice – una vivienda temporal. Sin embargo
tenemos a personas que han estado en esta situación temporal de emergencia por
cinco, seis u ocho años. Si se hubiera dado el dinero del estado a las personas
sin hogar, podrían poseer apartamentos. No habría ningún trabajo asalariado de 50.000
$ a 60.000 $ para ayudar a las personas sin hogar. Debemos empezar a
capacitar a las personas sin hogar a diseñar programas para personas sin hogar,
y realizar esos programas. Debemos dejarlos hacer las estructuras salariales, la
política, todo. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |