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Cinco mitos sobre la pobreza En el número de noviembre de 1998 de Share International, se publicó un artículo del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP) titulado 'El consumo desenfrenado amplia la brecha entre ricos y pobres', que analizaba el Informe sobre Desarrollo Humano de 1998. El Informe — realizado por un equipo de expertos independientes — además de abogar por grandes cambios en políticas, instituciones y valores, y por un "gran sentido de responsabilidad colectiva" desacredita cinco mitos relacionados con la forma de abordar la pobreza y los problemas medioambientales en los países en desarrollo.
Mito número 1: Las subvenciones en energía, agua y otros recursos naturales benefician a los pobres. Los pobres a menudo no gozan de estas instalaciones y las subvenciones por tanto casi siempre facilitan el desperdicio de estos recursos por los ricos. El informe insta a poner fin a las perversas subvenciones en agricultura, energía, agua y el transporte por carretera que alcanzan unos 700-900 mil millones de dólares al año. "Cada año, el mundo gasta una fortuna subvencionando su propia destrucción," asegura Richard Jolly, principal coordinador del informe. "Rebajar las perversas subvenciones podría reducir impuestos, fortalecer los incentivos para la conservación de los recursos naturales y liberar recursos para invertir en tecnología que diera un empuje al medio ambiente. Tanto los ricos como los pobres podrían beneficiarse de ello." Mito número 2: Los pobres no pueden contribuir a pagar los costes de los recursos básicos. La mayoría de familias pobres ya pagan por los recursos básicos, y además a menudo están dispuestas a aportar su tiempo para la mejora del agua de su comunidad y de los sistemas de saneamiento. Mito número 3: Los países en desarrollo deberían imitar lo que han hecho los países industrializados. A pesar de que hay mucho que aprender de las experiencias de los países industrializados a la hora de tratar con el medio ambiente, existe también la oportunidad de evitar errores, adoptar nuevas tecnologías y minimizar el coste de las soluciones. Los países en desarrollo pueden 'saltarse' los obstáculos del crecimiento al estilo occidental dedicándose a las abundantes fuentes de energía limpia, una producción agrícola menos intensiva a nivel energético, y procesos de producción más limpios que eviten los elevados costes de la limpieza medioambiental en los que muchos países incurren ahora. Mito número 4: Los países en desarrollo deberían restringir el consumo, la industrialización y el desarrollo para evitar un incremento de los problemas medioambientales. En muchos países en desarrollo, el consumo es todavía tan escaso que debe incrementarse, usando tecnologías emergentes, cambios en la utilización de los recursos naturales, y políticas innovadoras que eviten los impactos medioambientales adversos. "Las personas y los países pobres necesitan acelerar el crecimiento de su consumo", según James Gustave Speth, gestor del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas. "Pero no tienen que seguir el sendero recorrido por las economías ricas y de elevado crecimiento. Las técnicas de producción pueden hacerse más sencillas, y el daño ecológico puede revertirse. La necesidad no es de más o menos consumo, sino de una pauta distinta de consumo — consumo para el desarrollo humano". Mito número 5: El alcance de las políticas alternativas de anti-contaminación es limitado en los países en desarrollo. Existen muchas opciones políticas para los países en desarrollo que aseguren un aire puro, a través de varios incentivos, impuestos y legislación. El informe identifica las acciones ya asumidas en algunos países pobres para adoptar políticas anticontaminantes económicas, efectivas y políticamente menos conflictivas, iniciativas que sus autores aseguran que han acabado con el mito de que estas posibilidades son limitadas. Un número significativo de países están consiguiendo mejorar las pautas de consumo humano y proteger el medio ambiente. El informe señala a: Singapur, que ha combinado los impuestos de congestión gravados a los automóviles con una mejora en el transporte público; Chile, que ha mejorado la calidad de la atmósfera en Santiago con una combinación efectiva de regulación y control del tráfico; y Egipto, que ha reducido los peligros del desecho de residuos sólidos en Alejandría convirtiendo los sólidos de alto riesgo en fertilizantes orgánicos. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |