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Educación por Aart Jurriaanse Existen tantos aspectos de la educación, que dentro de este marco de discusión sólo podremos centramos brevemente en unos pocos puntos específicos de interés. 1. Como norma el concepto de educación está asociado a niños y jóvenes, y aunque principalmente se debe poner énfasis en este apartado, por la necesidad de prepararles para las experiencias de la vida, el hombre sabio reconocerá que su educación nunca puede llegar a considerarse como totalmente acabada. Las verdades más profundas de la vida de hecho sólo pueden aprenderse después de alcanzar la madurez, y después de haber alcanzado una medida de experiencia de vida basada en la educación temprana. El esfuerzo por tanto debe realizarse para mantener la mente viva y aguda, aún cuando con el paso de los años se haga notar un cierto deterioro del vehículo físico. Por consiguiente, cuán afortunado es el hombre que consigue seguir experimentando su conciencia hasta el fin de su etapa en el cuerpo material, y que luego pasa a los mundos espirituales manteniendo toda su conciencia. 2. Cuando consideramos el volumen de conocimiento y todos los hechos de la vida que cada personalidad en desenvolvimiento debe paso a paso acumular y luego asimilar en su cerebro, uno frecuentemente se maravilla de la complejidad y eficiencia de ese ordenador maravilloso con el cual ha sido equipado el hombre. Todo este conocimiento es de gran importancia, y desempeñará un claro papel en su futuro desarrollo, teniendo en cuenta siempre que toda esta información sea considerada con un sentido de equilibrio, y de que ciertos valores esenciales de la vida sean mantenidos. Uno de los principios más fundamentales que debe ser reconocido es con toda seguridad el valor del individuo, el hecho de que forma una parte integral de ese todo - la Humanidad - y las consiguientes responsabilidades que yacen en cada individuo para contribuir con todo lo que le corresponda para la promoción de correctas relaciones dentro de esa comunidad general. Y la justa parte que debe contribuir el individuo no será calculada de acuerdo a la fracción matemática que constituye su vida como una pequeña parte de toda la humanidad - no, su parte de responsabilidad será determinada por la cantidad de luz espiritual con la cual ha sido dotado y se incrementará en relación directa a esta. 3. En sus aspectos más amplios la educación puede considerarse en tres etapas: I. El proceso de adquisición de hechos de todas las esferas de la vida, tanto pasada como presente. La efectividad de este procedimiento estará sujeta a varios factores, de los cuales los más significativos son: La inteligencia innata del individuo y la eficiencia del ordenador con el cual ha sido equipado; sus inclinaciones naturales determinadas por los diversos Rayos de Energía a los que su vida está sujeta; la situación en la cual el destino le ha colocado, como la cualidad y sexo del vehículo que ha asumido el alma, la nacionalidad en la que ha nacido, y la naturaleza del entorno y las circunstancias. El candidato debe entonces aprender a aplicar la información y el conocimiento que gradualmente se va recogiendo, para su máximo aprovechamiento bajo las circunstancias en las que se encuentra. II. El proceso de transmutar el conocimiento adquirido en sabiduría gradualmente, y el intento persistente de captar y comprender algo del significado y naturaleza de los mundos subjetivos que están estrechamente relacionados y sostienen los hechos y apariencias externos. Esto implica el poder de aplicar el conocimiento para alcanzar unas condiciones de vida sanas y equilibradas, y el desarrollo de técnicas de conducta inteligentes para dar derecho al candidato a ocupar una posición apropiada en su comunidad y contribuir con su aportación para fomentar las correctas relaciones humanas. Esto también supondrá la capacitación para actividades específicas, de acuerdo con sus cualidades y tendencias innatas y determinantes. III. La educación efectiva debería conducir a un sentido de síntesis y de reconocimiento de los lazos y relaciones que se extienden más allá de los lazos familiares, para incluir a la comunidad local, luego la nación, y finalmente abarcar las relaciones mundiales, y así a toda la humanidad. Esta capacitación debería comenzar con una preparación adecuada para ser padres y buenos ciudadanos, y no debería finalizar hasta que el alumno sea evaluado por su posición y responsabilidades que tiene en relación con el resto del mundo de los hombres. Esta capacitación sería básicamente psicológica, y debería transmitir una comprensión razonable de la propia constitución y funcionamiento del hombre, y cómo esta relación se extiende más allá del yo, para finalmente incluirlo todo. También debe hacerse consciente que las principales causas de la desarmonía tienen sus bases en el egoísmo, la posesividad, la intolerancia, el separatismo y la falta de amor. Estas cualidades objetables deben primero ser erradicadas en el alumno, y esto entonces conducirá gradualmente a unas mejores relaciones entre individuos, y posteriormente seguirán un patrón similar respecto a las relaciones de grupo, nacionales e internacionales. 4. Uno de los primeros objetivos educativos debería ser la eliminación del espíritu competitivo y su substitución por un espíritu de cooperación amorosa. La competencia sin lugar a dudas no es un sine qua non para alcanzar altos niveles de logros. Lo que se necesita es rodear al niño con una atmósfera que fomente un sentido de responsabilidad y que le haga libre de las inhibiciones generadas por el perpetuo sentido de temor por la vida, y que luego se convierte en el estímulo de la competencia. Estas cualidades de responsabilidad y buena voluntad serán alentadas haciendo hincapié en un nuevo enfoque en la educación del niño: (a) Rodearle de una atmósfera de amor y confianza, que suprimirán las causas de timidez y contribuirán en gran medida a eliminar el temor. Este amor debe estar basado en la compasión y la ternura verdaderas y profundas y no en la manifestación emocional. Debe conducir a un trato cortés del niño, y la expectación de una cortesía similar hacia otros. La compasión amorosa y una comprensión verdadera de las dificultades y complejidad producida por la adaptación necesaria a las diarias circunstancias y demandas de la vida, inevitablemente sacará a luz lo mejor del niño. Tal reacción puede estimularse aún más demostrando sensibilidad a la respuesta afectiva normal del niño. (b) Una atmósfera de paciencia contribuirá considerablemente a engendrar los rudimentos de la responsabilidad. Requerirá paciencia, pero los padres y educadores deben persistir en el esfuerzo de delegar crecientemente sobre los hombros de los jóvenes pequeños deberes y responsabilidades, haciéndoles así conscientes de su utilidad fundamental en la comunidad, e inculcándoles confianza en sí mismos. (c) Para el niño en desarrollo es absolutamente esencial una atmósfera de comprensión. Personas mayores enternecidas, con su enfoque negativo, tienden a fomentar, incluso desde a una edad temprana, un sentido de comportamiento equivocado en los niños. El énfasis se pone constantemente en pequeñas cosas insignificantes, que pueden ser fastidiosas pero que no son básicamente erróneas. Para el niño, sin embargo, han sido infladas y sacadas de toda proporción. Psicológicamente esto deberá tener un efecto adverso en el carácter del niño, que desarrolla un sentido de valores deformado, y una actitud de resistencia defensiva hacia los mayores. En lugar de una actitud puramente negativa, uno debe razonar con el niño, explicando valores relativos y las razones del estado de las cosas, y la consecuencia natural de las acciones. De esta manera, deben introducirse los principios elementales de la Ley de Causa y Efecto, y se descubrirá que tales explicaciones inevitablemente evocarán una respuesta y aumentarán el auto respeto, la confianza y la responsabilidad. Muchas de las así llamadas acciones erróneas del niño son inducidas por un espíritu indagador frustrado, o por el impulso de represalia por aquello que el niño, por falta de comprensión, considera injusticias. Otras reacciones irresponsables del niño podrían también ser causadas por un impulso de atraer la atención, o por la frustración derivada de una incapacidad de utilizar el tiempo correcta y útilmente, tanto con el juego como con pequeñas responsabilidades. También el educador debe reconocer que los estándares de desarrollo de los niños deben inevitablemente ser influenciados por la observación diaria del mal que constantemente penetra su entorno directo como también el mundo en general. Bastante a menudo dicho mal es perpetrado ante sus mismos ojos y en sus hogares, y si no es así, los medios de comunicación modernos se asegurarán rápidamente de que todos se hagan conscientes de todo lo que es indeseable en el mundo. Como norma el mismo procedimiento es seguido en las conversaciones diarias, normalmente se hace hincapié en aquello que es incorrecto y desagradable, en lugar de centrar la atención en aquello que es bueno y edificante. Con la falta de comprensión, amor y paciencia, y con una demanda desproporcionada de ellos, tales niños son propensos a ser antisociales y poco cooperativos. 5. A cada joven desde una edad temprana se le debería enseñar los principios de la disciplina, y que una cierta medida de disciplina en la actitud propia hacia los demás es esencial en toda comunidad decente que respeta la ley, donde los derechos humanos y morales del prójimo deben respetarse. Pero de iguales consecuencias para el desarrollo del carácter es enseñar a los niños los principios de la autodisciplina, que las emociones y apetitos deben ser controlados, y que esto les evitará mucha angustia y desdicha en la vida. 6. La educación por tanto consiste en la capacitación de los jóvenes para permitirles afrontar inteligente y sanamente su entorno y las circunstancias de la vida con las que se encontrarán, y ser capaces de adaptarse a lo inesperado. Se les debe equipar para desempeñar el papel de ciudadanos de valor, no sólo en su propia comunidad, sino también como sujetos de su nación, y como miembros de la gran familia humana. 7. En la Nueva Era, en la que el hombre está entrando, los jóvenes serán capacitados cada vez más en el 'Arte de las Correctas Relaciones Humanas' y la mejora de la organización social. Esto no supone el cambio del programa existente, sino más bien el uso de un enfoque diferente. Son los objetivos y motivaciones del hombre los que deben cambiar de dirección. El énfasis debe cambiar del interés personal al beneficio comunal , de las preocupaciones competitivas a la cooperación, de las necesidades individuales a aquellas del grupo o nación, y del esfuerzo personal al trabajo de equipo o grupal. Para alcanzar este enfoque modificado , es esencial que se le haga consciente de su Ser interior, reconociendo que es el alma ahora la que se está haciendo cargo y trayendo una nueva perspectiva a la personalidad. Al niño se le debe enseñar el valor de las aparentes barreras en su camino de progreso, y que estas deben ser consideradas como desafíos, y su superación como oportunidades para cumplir mejor los requisitos para el servicio de su prójimo. Debe enseñársele que todos los problemas de la vida se desvanecerán cuando se abordan con motivos altruistas y buena voluntad y comprensión amorosa. 8. Los principios de buena voluntad y correctas relaciones humanas también deben ampliarse para incluir el desarrollo de la capacidad creativa en cada ser humano, según el temperamento, los talentos naturales, las acreditaciones y facultades. Esto debe abarcar todos los campos de actividad y pensamiento humano, incluyendo tanto las artes como la ciencia. Se debe inducir al hombre a aportar su parte en todo lo que es bello en el mundo, o si su inclinación es más de una naturaleza técnica o científica, entonces que contribuya para hacer que el mundo sea un mejor lugar para vivir, creando o produciendo algo en el lado físico que sea de beneficio común. El principal principio subyacente es que el hombre debe aprender a renunciar a la actitud puramente egoísta, y desarrollar una perspectiva altruista, que es una cualidad del alma, y por tanto yace latente en todos los hombres, y sólo necesita ser despertada. 9. Lo que viene a decir todo lo anterior es que diversas cualidades del alma deben desarrollarse a partir de la edad más temprana posible. Muchos no han llegado a la etapa donde puedan ser conscientes de la existencia y funcionamiento del alma, mientras que otros fácilmente aceptarán esto y harán lo posible para adaptar sus vidas acordemente. La enseñanza de la constitución del hombre, ciertamente incluyendo una descripción de aquellos aspectos más importantes, el cuerpo etérico y el alma, deben formar parte de todo programa educativo, y puede ser adaptado a cada nivel de enseñanza requerido. El siguiente paso debería ser indicar la posición intrínseca del hombre y el propósito que debe realizar en el esquema general o Plan de Vida. Tal educación debe despertar el interés humano, el potencial y logro humanos. En otras palabras, se facilitarán motivos subjetivos sensatos para vivir que conducirán al idealismo espiritual, que deberá contribuir hacia la transmutación de la actual búsqueda egoísta de ganancias y posesiones, de poder y estatus, a cualquier precio y sin consideración al prójimo. ¡Por tanto, capacitad al hombre para la comprensión de que si permite a su alma gobernar sus actividades diarias, todo irá bien! (Revista Share International
− Enero/Febrero 1988) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |