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Una visión interna del Banco Mundial El Banco Mundial es la mayor fuente de créditos al mundo en vías de desarrollo y Europa del Este, y discutiblemente la agencia crediticia internacional con más influencia en el mundo. El pasado año, otorgó nuevos créditos por valor de más de 20 billones de dólares, y actualmente financia proyectos en 135 países. Ismail Serageldin entró en el banco en 1972, y ahora es el vicepresidente para el Desarrollo Medioambiental Sostenible. El editor para Estados Unidos de Share International Monte Leach le entrevistó. Monte Leach: El banco ha recibido un buen número de críticas en los últimos años por su política con los pobres y el medio ambiente. ¿Cómo han cambiado esas políticas durante su permanencia en el banco? Ismail Serageldin: En primer lugar, yo rechazo toda crítica que se ha realizado contra el banco. Ciertamente el banco cometió errores en el pasado. Pero también otros muchos organismos. Fueron errores bien intencionados, pero fueron errores, y por supuesto aprendimos de ellos y mejoramos espectacularmente por ellos. Creo que se nos coloca a un nivel superior al de la mayoría de organismos, y eso es perfectamente correcto. Siempre estoy dispuesto a escuchar casos específicos y ver cómo podemos mejorar lo que estamos haciendo. Pero en su mayor parte, me aventuraría a decir que los estándares del banco tanto con el medio ambiente como tratando con temas de pobreza y participación son más elevados en la práctica que en cualquier otro financiero. Recuerde, somos una entidad financiera. Allí donde han existido faltas en la aplicación de nuestros estándares, intentamos remediarlas inmediatamente. El Banco Mundial es el mayor financiero de proyectos educativos, sanitarios, alimenticios y medioambientales en el mundo actualmente. Nuestro nuevo presidente, el Sr. Wolfensohn, ha realizado un gran esfuerzo en tender la mano para cooperar no sólo con las ONG (organizaciones no gubernamentales) y la sociedad civil, sino también con otras instituciones internacionales, financieras, fundaciones privadas y el sector privado. El afirma que la nueva forma de hacer negocios debe ser mucho más que tan sólo mejorar la calidad de las intervenciones en las que el banco es responsable; debemos construir una mayor cooperación al tratar estos temas. Yo considero esto como la más esperada nueva evolución de lo que estamos haciendo. Cometemos errores, y la gente puede señalar proyectos aquí y allí. Pero se debe recordar que estos proyectos contrastan con una cartera de 1.800 proyectos en práctica, y cerca de 650-700 proyectos en fase de preparación, estando cada proyecto constituido de varios componentes, y teniendo cada uno una envergadura media de 100 millones de dólares. Si estamos hablando de 2.500 proyectos en todo momento, seguramente habrá algunos que no cumplen los estándares. Yo agradezco a los críticos cuando nos indican esto. Ciertamente continuamos superándonos. Pero no es justo decir que la institución en conjunto no funcione adecuadamente o bien. Y es bastante interesante que una gran parte de los datos que usan los críticos sea publicada por nosotros mismos. Tenemos una política de difusión pública. Mantenemos unos estándares muy elevados, y publicamos nuestros propios defectos. En lugar de ser vistos como un esfuerzo continuado de mejorar lo que intentamos hacer, somos criticados. Programas de ajuste estructural (PAS) ML: Una de las áreas de trabajo del banco de mayor controversia ha sido los programas de ajuste estructural. Algunas personas argumentan que perjudican al pobre al forzar a los gobiernos a reducir o eliminar los subsidios de bienes básicos a cambio de recibir préstamos del Banco Mundial. ¿Está aún el banco involucrado en esto? IS: Por supuesto. Pero déjeme que vaya un poco hacia atrás. El banco es una cooperativa de estados miembros. Si un estado miembro se encuentra en una situación de mucho aprieto, que generalmente es el caso, no vienen de forma preventiva para cambios estructurales. Es como una persona que espera a tener un infarto para ir al hospital. No van para realizar una revisión médica o tratamiento preventivo. Si tienes mala salud, no hay mucho que hacer en ese momento más que afrontar la situación tal cual es. Un sabio consejo por anticipado no siempre es aceptado por la gente porque algunas veces es desagradable. Tuve estas discusiones con un número de líderes africanos en los años '80 cuando trabajaba en Africa por aquel entonces. No es una cuestión de ideología, es una cuestión aritmética. Tienes gastos y tienes ingresos, y existe una brecha entre ambos. Sólo existen tres formas de llenar ese espacio. Una es imprimir dinero, y eso conducirá a la hiperinflación, y conocemos cuales son sus resultados. A propósito, los pobres son los que más sufren por ello ya que las elites generalmente consiguen dolarizar sus bienes. La segunda forma es pedir un préstamo. Pero la mayoría de estos países han pedido prestado hasta el punto que tienen una crisis de deuda. No pueden devolver sus deudas, y ya no pueden pedir más prestado en el momento que vienen a nosotros. Y por tanto la tercera vía posible es reducir los gastos e incrementar los ingresos. No existe una cuarta forma en las finanzas públicas para afrontar este tema. Cuando se deben quitar subsidios, la pregunta es qué subsidios. Mi experiencia es que en prácticamente todos los casos, los subsidios no iban a parar a los pobres. En cada caso particular en que se puede demostrar que existen subsidios para los pobres, también existen subsidios masivos para la energía, para las industrias de extracción minera, etc. En el Banco Mundial apoyamos los subsidios objetivos, más que los subsidios generalizados que abarcan a toda la población. Se deben introducir otro tipo de medidas de protección social. Pero ante todo, debemos fortalecer a las personas involucradas en la educación, la sanidad, la investigación agrícola, y el mantenimiento de carreteras que son esenciales para que los granjeros pobres lleven sus productos al mercado. Los políticos en la mayoría de los países, cuando se enfrenta a graves recortes, no quieren tocar programas que son populares para las elites urbanas. Temen los disturbios urbanos más que las condiciones de los granjeros rurales, que no son muy visibles políticamente. ML: ¿Está usted diciendo que los programas de ajuste estructural no deben ser necesariamente algo malo, que depende de cómo se ponen en práctica? IS: Exactamente. Existe una gran diferencia en la manera en que uno realiza los ajustes. Cuatro formas para reducir la pobreza ML: A pesar de que el Banco Mundial y otras instituciones están realizando esfuerzos para reducir la pobreza, la situación parece empeorar. Según las propias estimaciones del Banco Mundial, 1.300 millones de personas viven en la pobreza absoluta. Mahbub ul Haq, un reconocido experto en desarrollo, calcula que 34 billones de dólares de financiación adicional anuales proporcionarían educación universal básica, asistencia sanitaria básica y agua potable segura para todos, en los próximos 15 años. ¿Cómo nos ve, como mundo, llegando a ese punto? IS: Ciertamente debemos doblar y triplicar nuestros esfuerzos colectivos globales. Estoy de acuerdo con Mahbub que necesitamos un gran esfuerzo para la educación universal, y para llevar agua a los miles de millones de personas que no tienen acceso a ella, a los 1.700 millones de personas que no tienen acceso a servicios sanitarios. Se deben afrontar todas estas cuestiones. El banco hace su parte. Pero se debe recordar que el banco es un prestamista. Los gobiernos deben acordar prestar para estos propósitos. Existe un gran esfuerzo educacional por parte del banco para explicar a los gobiernos por qué es tan importante para ellos preocuparse sobre las tasas de inscripción de niñas pequeñas en escuelas primarias en áreas aisladas. Y por qué tiene sentido para ellos acceder a los recursos del Banco Mundial, pedir préstamos al mismo, incrementar la educación femenina en colegios rurales, más que pedir prestado al banco para construir puentes, centrales de energía y cosas por el estilo. Otro punto importante es que la ayuda bilateral casi ha desaparecido. Las
cifras de ayuda oficial al desarrollo son las más bajas que hemos visto, menos
del 0,3 por ciento del PNB – en un momento en que el 20 por ciento más rico
del mundo, que representa a grosso modo a los países de la OCDE, es 60 veces
más rico que el 20 por ciento más pobre. Eran sólo 30 veces más ricos hace
una generación. Hoy rechazan dar más del 0,3 por ciento del PNB a la ayuda
oficial al desarrollo. Y aquella que está disponible, en muchos casos, tiende a
ser politizada sobre bases bilaterales en lugar de ir a las áreas que más la
precisan. La segunda área en la que debemos hacer mucho más es las prioridades de los gobiernos nacionales. Existen problemas con muchos gobiernos nacionales que no se ciñen a las prioridades apropiadas para tratar la pobreza. La tercera parte es asistir al pobre para que se ayude a sí mismo, y eso es una de las grandes cosas que intentamos hacer en la Cumbre del Microcrédito [celebrada en Washington DC en febrero]. Por eso nuestro interés con el microcrédito. Es una de las herramientas que asisten al pobre a ayudarse a sí mismo, es absolutamente una herramienta esencial. Queremos ayudar a construir instituciones financieras sostenibles que lleguen a los más pobres. La cuarta área es la colaboración internacional, tanto si trata de lechos de ríos como de bienes públicos internacionales. Existe una gran necesidad de colaboración internacional. Estas cuatro áreas requieren mucha acción por parte nuestra. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |