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Wei Jingsheng: mi vida por la democracia Wei Jingsheng es la voz más prominente del actual movimiento democrático en China, cuyos miembros son a menudo perseguidos por motivos políticos. Desde 1966 la revolución cultural china, con sus millones de víctimas, extendió su ideología de purificación política en el país. Al principio Wei fue un ardiente luchador de sus ideales pero en los años que siguieron se dio cuenta de que los campesinos y las personas sencillas vivían con más pobreza y esclavitud que nunca. Posteriormente actuó como cofundador de un grupo de activistas en la oposición, encubiertos bajo la forma de un coro musical para evitar así la persecución política. En el documento más audaz del momento, Wei Jingsheng escribió: "Si los chinos votan a favor de la modernización, primero deben establecer la democracia y modernizar el sistema social chino". Esta proclamación fue la razón principal por la que el gobierno chino le arrestó. El juicio teatral sólo duró cuatro horas y condenó a Wei a 15 años de prisión. En 1993 Wei fue liberado, y continuó de inmediato su lucha por la democracia. Al poco tiempo fue arrestado de nuevo y condenado a otra pena de 15 años, en un juicio que sólo duró media hora. Sus 18 años en prisión arruinaron la salud de Wei. Otros prisioneros eran forzados a pegarle con regularidad. Fue tratado con productos químicos y azotado con una vara eléctrica. Estuvo recluido en solitario durante la mayor parte del tiempo, fue encarcelado en una habitación oscura durante dos años y medio, luego en una jaula de cristal sin ningún tipo de privacidad durante dos años, y encerrado en un sótano lleno de ratas y sin los mínimos requisitos higiénicos. Después del encuentro de Jiang Zemin con Bill Clinton en 1997, y debido a una enfermedad coronaria, Wei fue liberado y enviado a Estados Unidos para ser sometido a tratamiento. Después de una corta estancia en el hospital empezó a viajar y a impartir conferencias para informar al mundo de la realidad en China. Durante su gira en Europa ofreció una conferencia pública en Munich, y Share International tuvo la oportunidad de entrevistarle. Share International: Este año, los estados miembros de la Unión Europea rechazaron promover una resolución del Alto Comisionado para los Derechos Humanos sobre China. ¿Cuál es su opinión sobre la situación actual?
SI: En su opinión, la democratización es un requisito esencial para la modernización económica. Muchos temen que pueda ser peligroso, que el proceso democrático desestabilizará a China como lo hizo en la antigua Unión Soviética. ¿Cómo vislumbra este proceso? WJ: Es imposible decir cómo será el país después de que se establezca la democracia, y cómo será el equilibrio de poderes dentro del país. No sólo a los uigures, mongoles y tibetanos les desagrada vivir en una dictadura, sino que a los chinos Han tampoco les gusta. Tendría sentido que los chinos Han y las minorías convivieran en un estado, pero sólo si así lo desean ellos. Un buen ejemplo de ello es Europa, donde existen muchas naciones distintas, pero la tendencia es hacia una unión política. Las minorías tienen que decidir por sí solas qué tipo de estado prefieren. SI: Usted ha visitado algunos países occidentales. ¿Cuál es su impresión de la democracia en estos países? WJ: Creo que no hay ninguna democracia perfecta en el mundo. Por tanto estoy estudiando las democracias existentes para evitar cometer los mismos errores cuando se construya la democracia en China. SI: China es un país enorme. Por tanto precisa de un camino especial de desarrollo. ¿Cuáles son sus expectativas al respecto en cuanto a China? WJ: Naturalmente, el camino hacia la democracia no puede ser el mismo que en otros países. Una de las razones es que no hay otro país en el mundo del tamaño de China. En segundo lugar, tampoco hay otro país con una tradición cultural continua y comparable como la de China. Por tanto la democratización china debe ser distinta a la de otros países y hay muchos obstáculos que asumir. Los chinos son también simplemente seres humanos y en consecuencia el sistema democrático chino no será muy distinto del de cualquier otra democracia. Naturalmente, nos gustaría hacerlo mejor que las democracias del mundo occidental SI: La democracia implica la autodeterminación así como la libertad religiosa. ¿Qué cree usted sobre los intereses legítimos de los tibetanos de vivir una vida libre e independiente? WJ: Sí, es cierto. La autodeterminación religiosa es parte de los derechos humanos; no es separable. La autodeterminación no es sólo una cuestión de práctica política, es parte del problema de los derechos humanos. Ya que cada ser humano, como individuo, tiene el derecho a escoger su religión libremente, de igual forma cada nación debe tener el derecho a elegir sus propias oportunidades. SI: ¿Cuáles son sus impresiones de la vida espiritual de los tibetanos? Por ejemplo el Dalai Lama, por sus creencias religiosas, demuestra un enfoque no violento basado en el diálogo político y el entendimiento. WJ: Yo personalmente lo considero una política sabia que el Dalai Lama luche por el derecho a la libertad de los tibetanos respetando la no-violencia. Esto también ocurre en el movimiento político, que lucha por la democracia en China. En este momento de la historia, mientras se lucha por la democracia en China, sería incorrecto fomentar un conflicto entre distintas naciones como China y Tíbet. Eso sería un obstáculo en nuestra lucha por la democracia. SI: Una pregunta personal: ¿Cómo pudo soportar su larga estancia en prisión? ¿Cuál es su fuente interna de fortaleza? WJ: Mi propia fuente espiritual es la convicción de que por lo que yo estoy luchando es bueno para todos. Esto es tan importante que es la única fuente de mi fortaleza. En cierta manera, mi convicción está en línea con la postura del Dalai Lama. Ambos luchamos por un futuro mejor para la humanidad. Es por esta razón que ambos nos comprendemos profundamente y podemos trabajar juntos muy bien. Yo también estoy convencido de la no-violencia. SI: Así que construye su fortaleza principalmente a base de sus convicciones WJ: El apoyo del pueblo es también muy importante. En este punto coincido con los seguidores de Buda. Nosotros reconocemos las debilidades del hombre y creemos que el hombre no es perfecto, pero que debemos hacer esfuerzos para mejorarlo. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |