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El Muro debe caer

Entrevista con la activista israelí Tally Gur, por Suzette van Ijssel*


‘Bat Shalom’ es una organización israelí nacional feminista de base popular de mujeres israelíes judías y palestinas que están trabajando juntas contra la ocupación israelí de la tierra palestina, y hacia una justa resolución del conflicto Israel-Palestina. Tally Gur es una activista de Bat Shalom desde hace ocho años. Ella acaba de finalizar sus estudios de master en política y administración pública. Suzette van Ijssel la entrevistó para Share International.

Share International: ¿Qué significa Bat Shalom?

Tally Gur: Bat Shalom significa ‘hijas de la paz’. Esto refleja el hecho que nosotras, como mujeres, no sólo creemos en la posibilidad de paz, también estamos comprometidas a ello. Nosotras creemos que defender el acceso a la política de las mujeres y su participación activa en los procesos de pacificación es esencial para la resolución de conflictos. Las mujeres deben involucrarse tanto en los niveles de base popular como en la creación de políticas para buscar soluciones. Al juntar a mujeres de diferentes esferas de nuestra sociedad, como política, educación y comunidades locales, elevamos la conciencia unas a otras. Las mujeres se están haciendo más conscientes de las políticas de Israel y sus acciones para destruir sistemáticamente la base para una vida segura y ordenada en los Territorios Ocupados.

Desde nuestro punto de vista, la violencia continuará mientras continúe la ocupación. La ocupación es uno de los principales obstáculos para la paz. Nosotras hacemos un llamamiento a todas las mujeres para que se unan a nuestra lucha activa por la paz y la igualdad porque nos negamos a permanecer en silencio mientras presenciamos la destrucción de la esperanza y el futuro de una reconciliación pacífica. Juntas nos manifestamos contra la ocupación de 1967 y contra todas las formas de racismo, matanza, demoliciones de casas y confiscación de tierras. Protestamos contra el asedio y los toques de queda diarios en las aldeas, campos y ciudades.

No todos saben esto, pero Israel está violando las leyes y normas internacionales, y un extenso rango de derechos humanos cada día. La construcción del Muro de Separación es una imposición de fronteras unilateral por parte del gobierno israelí, mucho más allá de lo reconocido internacionalmente. Las consecuencias para el pueblo palestino son devastadoras, aislando a más de 300.000 personas de sus tierras de cultivo, colegios, hospitales y familias, amenazando diariamente su sustento y existencia. El muro hace peligrar las vidas de miles de madres, niños y bebés. Y además, el muro es un claro obstáculo para los activistas de paz de ambos bandos, que les impide reunirse y trabajar juntos para un futuro mejor en la región.

SI: ¿Qué tipo de actividades promueve Bat Shalom o participa en ellas?

TG: Trabajamos en diferentes niveles, al nivel de acción pública o social pero también al nivel de creación de políticas. Acabamos de iniciar un proyecto titulado ‘Mujeres en la Mesa de Negociación’ basado en la Resolución 1.325 del Consejo de Seguridad de la ONU. Esto reafirma el impacto único de la guerra en la mujeres y el papel importante de las mujeres en la prevención y resolución de conflictos, y en la pacificación. En este momento las mujeres israelíes y palestinas apenas participan en la toma de decisiones o la negociación política. Esto tiene que cambiar.

Pero nosotras también estamos involucradas en actividades públicas. Un ejemplo de esto dentro de la sociedad israelí es la Campaña de las Mujeres para el Boicot de Supermercados, en el cual instamos a las mujeres a participar localmente en una lucha continua para evacuar todos los asentamientos. Distribuimos folletos que incluyen una lista de productos provenientes de asentamientos que las mujeres pueden decidir no comprar. La hoja de detrás es una carta que se puede desprender y enviar al fabricante, diciéndole que esta clienta solía ser una consumidora leal, pero dado que se niega a invertir en el desarrollo futuro de los asentamientos, ya no desea comprar los productos. ¡Y está comenzando a funcionar!

Y luego por supuesto organizamos muchas manifestaciones públicas. Nos concentramos en cruces de carreteras, en las carreteras y en los sitios de construcción donde se sigue levantando el Muro de Separación. Nos concentramos y marchamos con nuestras pancartas pidiendo el fin de la Ocupación, el fin de la construcción de un muro del apartheid, el fin de la violencia. Mientras participamos en algunas de estas campañas, las mujeres fueron atacadas violentamente por la policía israelí. Pero desistimos en nuestra visión y aún creemos que este muro debe caer. Tenemos la esperanza que uniéndonos en un espíritu de no violencia instará a más mujeres a unirse a nosotras en nuestra lucha por la paz y la justicia. Al igual que el de Berlín y como otros muros en todo el mundo, se derrumbará un día.

SI: ¿Cuál es la respuesta en Israel a su lucha?

TG: La atmósfera de amenaza y temor hace cada vez más difícil atraer personas en Israel para unirse a iniciativas árabe-judías. En manifestaciones nos sentimos muy vulnerables, porque se muestra mucho odio contra nosotras. Por supuesto, recibimos nuestro correo de odio regular, en el cual se nos acusa de amar a los árabes y no a los judíos. Para mí es justo lo contrario. Hago esto justo porque amo a mi sociedad, al pueblo, a los niños. Son lo que soy. Soy una descendiente de sobrevivientes del Holocausto por ambas partes de mi familia. Además de eso, provengo de una familia de militares y oponerse a la participación militar era tabú. Tomar las decisiones que he tomado no ha sido fácil.

Personalmente, creo que la historia del Holocausto ha sido horriblemente abusada para justificar las crueles políticas israelíes. Pero ahora, después de casi diez años, mis padres comprenden cuán importante es esto para mí. Me atrevería a decir que les ha cambiado. Son más abiertos ahora. Veo este tipo de apertura manifestarse a gran escala en nuestra sociedad. Últimamente presencio muchos cambios. En el pasado, mientras crecía, no estaba bien visto debatir y criticar la participación militar israelí o rehusar el servicio militar. Actualmente hay cada vez más jóvenes, hombres y mujeres, que se atreven a hacerlo. Las cosas parecen menos negras y blancas. Existe más apertura, preocupación y participación. Se expresan más puntos de vista y convicciones alternativos. Gradualmente las personas están comenzando a comprender que nosotros, los activistas, no somos tan radicales. Parecería como si la conciencia de las personas es mucho más amplia ahora. Nuestras voces se expresan, en relación a los derechos humanos, la política, la pornografía, las mujeres, el comercio y muchos otros temas.

SI: ¿Qué te inspira hacer este trabajo?

TG: Esto es lo que soy. Pienso en ello cuando me voy a dormir y cuando me levanto. Si no lo hiciera, no sería yo y no estaría viva. Si se pregunta cómo me beneficia, como a veces lo hacen algunas personas, es la pregunta equivocada, porque no se trata de mí. Trata de ayudar y de significado, de crear un cambio –cosas básicas que todas las personas necesitan en sus vidas. El mundo sería un sitio mejor si las personas comenzaran a comprender esto.

SI: ¿Qué pueden contribuir específicamente las mujeres a la resolución del conflicto israelí-palestino?

TG: En primer lugar llevamos las historias del sufrimiento de mujeres en este conflicto a la atención del público general. Como indica la Resolución 1.325: la guerra tiene un impacto único en las mujeres. Muchas personas no saben que son específicamente las mujeres y los niños los que sufren los efectos del Muro. Los controles son lugares donde tiene lugar mucho acoso sexual, a las mujeres embarazadas no se les permite ir al hospital y algunas incluso pierden a sus bebés por ello. Pero yo creo que también podemos desempeñar un papel importante en la prevención y resolución de conflictos.

Por mi experiencia personal he descubierto que nosotras como mujeres somos capaces de mantenernos centradas en las metas comunes que compartimos. Indudablemente no siempre estamos de acuerdo entre nosotras en cómo avanzar en nuestra lucha, pero siempre tenemos una base muy fuerte en nuestro anhelo compartido de poner fin tanto a la ocupación como a la violencia. Una y otra vez nuestra cooperación muestra que lo que compartimos es mucho más fuerte que lo que nos divide. Ser capaces de aceptar nuestras diferencias y mantenernos centradas en lo que importa es, en mi opinión, lo que las mujeres pueden ofrecer. Nosotras, como la mayoría judía en Israel, tenemos colectivamente que tomar la responsabilidad de la creación de una situación tremendamente desigual. Y yo veo a las mujeres trayendo el principio de este cambio necesario. Pero necesitamos más. Los grupos progresistas como el nuestro en Israel necesitan un tipo de intervención o participación completamente diferente del norteamericano. Necesitamos una colaboración europea. Necesitamos educar la conciencia pública. ¡Necesitamos que el resto del mundo se involucre!

* Suzette von Ijssel es una colaboradora de Share International en Holanda.

Share International, Marzo 2005
 

 

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