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Campaña para los derechos del agua Entrevista con Tony Clarke por Jason Francis
Tony Clarke es director del Instituto Polaris, una organización no gubernamental con sede en Ontario, Canadá, que desarrolla estrategias para ayudar a los movimientos civiles de todo el mundo a luchar por el cambio social democrático. Ha trabajado para el Foro Internacional sobre Globalización, un instituto de educación y desarrollo de San Francisco que se opone a la globalización económica, y además ha sido co-receptor del Premio Vivienda Correcta 2005. Es autor de Dentro de la botella: destapar a la industria del agua embotellada (2005), y co-autor de Oro azul: la lucha para combatir el robo empresarial del agua del mundo (2002). Los libros presentan una dura imagen del decreciente suministro de agua del mundo, el intento por parte de las multinacionales de convertir el agua ‘correcta’ en una ‘necesidad’ que sale a la venta para el mayor postor, y la lucha que libran las comunidades de todo el mundo para reclamar el control de este recurso. Jason Francis entrevistó a Tony Clarke para Share International. Share International: ¿Qué es la globalización económica? Tony Clarke: La globalización económica tiene que ver básicamente con la expansión de las economías de libre mercado de todo el mundo. Con la caída del Muro de Berlín a finales de los años 80, una economía global bipolar de comunismo y capitalismo quedó sustituida por una economía global unipolar dominada por el capitalismo. Como resultado de ello, el número de empresas transnacionales ha subido como las nubes y ha abierto nuevos mercados en todo el mundo. Una de las ‘últimas fronteras’ es el sector público donde los gobiernos retienen el control sobre grandes cantidades de capital en nombre de sus poblaciones. Respecto a las empresas multinacionales que buscan beneficios, el método es dirigirse al sector público como nuevos mercados potenciales y desarrollar estrategias para la absorción de estos mercados. El sector público existe principalmente para preservar y proteger lo que se conoce como los ‘comunes’, es decir, esas espacios sin ánimo de lucro de nuestra vida común, que no deberían estar sujetos a las fuerzas de oferta y demanda del mercado. Incluirían el aire que respiramos, el agua que bebemos, las semillas que dan alimento y vida vegetal, y los bloques constructores genéticos de la vida misma. En muchos países y culturas también incluye a la salud, la educación, el transporte, y otros muchos servicios públicos. En el nombre de la globalización económica, las empresas transnacionales, ayudadas y apoyadas por sus gobiernos, están muy comprometidas con la privatización de estos espacios y servicios públicos, transformando esos lugares comunes en mercados donde literalmente ‘todo está en venta’. El impacto negativo de la privatización. SI: ¿Qué impacto está teniendo la privatización en las comunidades y el medio ambiente en todo el mundo? TC: Existen tres formas principales de privatización. En primer lugar, existe el modelo de propiedad privada según el cual los gobiernos venden por completo los bienes públicos como el agua u otros servicios públicos a una empresa basada en los beneficios. El segundo es el modelo de concesión privada en virtud del cual los gobiernos ceden el control y el funcionamiento de su agua o de otros servicios públicos a una empresa durante un período de tiempo (por lo general 25, 50 o 100 años). El tercero es el modelo de contrato privado según el cual los gobiernos contratan ciertas partes de sus servicios públicos como la facturación y captación de fondos para una empresa privada mientras mantienen el control del resto de sus operaciones. El modelo que se utiliza con mayor frecuencia es el segundo, el modelo concesionario, que por lo general se desarrolla mediante ‘una colaboración privada y pública’. El mecanismo de distribución se convierte en el mercado que, desde luego, está determinado sobre la base de la capacidad para pagar: quienes pueden pagar obtienen el servicio mientras quienes no pueden se quedan sin él. Cuando los servicios de agua, por ejemplo, son absorbidos por empresas con ánimo de lucro, los índices de agua siempre se reducen para asegurar los dividendos de sus accionistas. Además, el metraje del agua se instala de modo que, a su vez, pueda tener un impacto devastador en las comunidades más pobres. En los barrios más pobres de Johannesburgo, por ejemplo, millones de personas se encontraron sin agua cuando no pudieron pagar el incremento de precio. Lo mismo ocurrió en Detroit, donde a 40.000 personas se les cortó el suministro de agua. La privatización de un servicio público como el agua transfiere el poder de los gobiernos locales a manos de las empresas con ánimo de lucro, que a menudo son propiedad de empresas extranjeras y gestionadas por ellas. La privatización tampoco garantiza automáticamente una mejor protección del medio ambiente. Las principales empresas de agua son célebres por su escasa contribución a la mejora del medio ambiente, principalmente porque mejorar el tratamiento de las aguas residuales, el desecho y el vertido de aguas no es una parte rentable de su operación. Mientras tanto, existen ejemplos de que las empresas de agua se han quejado cuando el incremento de tarifas ha dado como resultado un menor uso y consumo de agua, básicamente porque esto conlleva menos beneficios e ingresos. SI: ¿Cuál es el impacto de la industria del agua embotellada? TC: En muchos sentidos, el agua embotellada es el aspecto más moderno de la privatización de los servicios de agua. Es el ejemplo más importante de la comercialización y cosificación del agua en la sociedad moderna. El agua se toma de las fuentes rurales o municipales, se trata y embotella (generalmente con plástico), y se vende a los consumidores mil veces más caro de lo que costaría conseguir esa agua en origen. Hace quince o veinte años, la mayoría de personas bebía agua diariamente del grifo o de su fuente municipal. Actualmente, un quinto de los norteamericanos beben solamente agua embotellada a diario. Se trata de un cambio significativo en los hábitos del consumidor que es el resultado de las campañas masivas de márqueting que preconizan la superioridad del agua embotellada frente al agua del grifo. Por supuesto, no existe ningún dato que apoye esa superioridad, pero un porcentaje elevado de la población parece haber interiorizado ese mensaje. Y, cuantas más personas tengan por costumbre beber agua embotellada y por tanto pagar mucho más para satisfacer sus necesidades diarias de hidratación, más se obligan a aceptar argumentos de que las plantas públicas de agua deberían ser privatizadas. El ejemplo de Bolivia. SI: El banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional ofrecen préstamos condicionales a las naciones que suelen incluir la privatización de los servicios públicos de esa nación. ¿Podría darnos algunos ejemplos de esas condiciones y las consecuencias a las que se enfrentan las naciones que se oponen a ellas? TC: Un ejemplo típico es el de Bolivia, donde el Banco Mundial puso condiciones a la renovación de un préstamo al gobierno de Bolivia en 1999, requiriendo que los sistemas de suministro de aguas en ciudades como Cochabamba fueran privatizados. El servicio público de aguas en Cochabamba fue entonces vendido a una empresa subsidiaria de la empresa de ingeniería y construcciones estadounidense Bechtel, quien inmediatamente subió el precio del agua para satisfacer a sus proveedores. ¡Incluso hicieron pagar por la recogida de agua de lluvia! Cuando la población de Cochabamba se rebeló en primavera de 2000, los cargos de Bechtel se vieron obligados a hacer sus maletas y marcharse del país, y la planta de aguas fue devuelta a la comunidad, aunque no por mucho tiempo. Poco después, Bechtel se aprovechó de un tratado de inversiones entre Holanda y Bolivia para poner una demanda al gobierno boliviano por 25 millones de dólares por la pérdida de futuros beneficios. Bechtel pudo archivar un caso valiéndose del tratado bilateral de inversiones que implicaba la demanda de otro país de pagos financieros de millones del país más pobre de Latinoamérica. Además, si las negociaciones para incluir a los servicios de agua en la Organización Mundial del Comercio se hubieran completado en ese tiempo, el gobierno de Estados Unidos habría estado en posición de exigir al gobierno boliviano que reinstaure la privatización de los servicios de agua en ciudades como Cochabamba, o se enfrente a las perspectivas de mayores sanciones económicas.
Share International,
Noviembre 2006 |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |