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Tikkum: sanación y transformación del mundo

Entrevista con el rabino Michael Lerner, por Monte Leach*


El rabino Michael Lerner es el editor fundador de la revista Tikkun; autor de numerosos libros, incluido La política del significado y la sanación Israel/Palestina: también es director ejecutivo del grupo de base popular Tikkun Community.

Lerner describe a la comunidad Tikkun de esta manera: “Somos una comunidad de personas de distintas tradiciones y religiones, unidas por la revista Tikkun y su visión de curación y transformación del mundo. Incluimos en esta llamada tanto a la transformación externa necesaria para lograr la justicia social, la salud ecológica, y la paz mundial, así como la curación interna necesaria para fomentar las relaciones amorosas, una actitud generosa hacia el mundo y hacia los demás, que no esté impedida por la distorsión de nuestros egos, sino que tenga un hábito de generosidad y confianza, así como la capacidad de responder a la grandeza de la creación con asombro y sorpresa radical. En nuestro trabajo, estamos guiados por nuestra creencia en el principio de solidaridad”.

Monte Leach entrevistó al rabino Lerner para Share International.

Share International: ¿Podría hablarnos de lo más importante que realizan dentro de la comunidad Tikkun?

Michael Lerner: Creemos que la curación y transformación del mundo tiene que ir más allá de las categorías que el mundo liberal y progresista ha presentado. La izquierda ha formulado sus demandas principalmente en clave de derechos económicos y políticos. Nosotros apoyamos estas demandas, pero creemos que no son lo suficientemente radicales ni profundas. Creemos que en realidad no abordan una dimensión central de la opresión capitalista, que es el triunfo de una ética del egoísmo y el materialismo, subyacente al mundo capitalista.

Muchos que se adhieren a esta ética de egoísmo y materialismo se siente terriblemente utilizados por todo ello, y buscan desesperadamente una salida, algo que a menudo encuentran en movimientos de derecha que proponen un tipo distinto de valores. Estos movimientos proclaman que los seres humanos no deben valorarse por lo que logran en el mercado capitalista, sino por algún aspecto de quienes son. De ahí el gran atractivo de los movimientos fascistas, los movimientos ultra-nacionalistas y los movimientos religiosos fundamentalistas, porque cada uno de ellos tiene algo legítimo que ofrecer, básicamente el valor de la persona por el mero hecho de ser, por ejemplo, un norteamericano, un ruso, un italiano, un alemán, un israelí, un cristiano, un judío, un musulmán, o un hindú. Sea lo que sea, siempre tenemos, por un lado, una valoración de cualquier persona que esté ‘dentro’ de ese grupo, pero por otro lado se devalúa a quienes están fuera de ese grupo. Aun así, esos movimientos ejercen un gran atractivo porque son un lugar en el que puedes sentirte valorado por quién eres y no por lo que puedes lograr en el mercado. Es una forma de escapar del egoísmo y el materialismo del mercado.

Estamos tratando de crear un movimiento social que se enfrente a esta dinámica. En vez de que la izquierda abandone la espiritualidad para que la adquiera la derecha, permitiendo así que los movimientos de derecha (tanto nacionalistas como religiosos) recojan esa profunda necesidad psicológica, se requiere una izquierda espiritual que desafíe a la ética del mercado, que reconozca el hambre que sienten las personas por encontrar un marco de significado y propósito en sus vidas que pueda trascender al individualismo y el egoísmo del mercado competitivo y conectarlos a algo de un valor superior.

Una nueva tónica

SI: ¿Cómo se manifestarían estas formas progresistas de política espiritual?

ML: Las fuerzas progresistas deberían organizarse no sólo en torno a los derechos económicos y políticos, sino también centralmente en torno a una nueva tónica. Si la antigua tónica es dinero y poder, la nueva tiene que ser amor y compasión. O, para ser más precisos, las instituciones ya no deberían juzgarse como eficientes, racionales y productivas en el sentido de que obtienen dinero y poder, sino también en el sentido de que transmitan amor y cuidado, sensibilidad ética y ecológica, y nuestras capacidades para responder al universo con asombro ante la grandeza de la creación. Esa es la nueva tónica.

¿Qué desarrollaría una sensibilidad ética y espiritual? ¿Qué desarrollaría las capacidades para amar y dar atención en cualquier lugar de trabajo? No existe ninguna fórmula concreta; pero la búsqueda de estas cualidades y el intento de definirlas en cada lugar de trabajo sería una búsqueda muy radical. Implicaría una transformación fundamental muy positiva. Tenemos algunas ideas específicas sobre cómo sería esa transformación, pero los detalles no forman parte de nuestra demanda, sino la metodología.

Una parte de nuestra estrategia es abogar por una Enmienda de Responsabilidad Social (SRA en sus siglas en inglés) a la constitución de EEUU, diciendo que las empresas con unos ingresos de más de 30 millones de dólares al año deben cambiar de carta constitutiva cada diez años: que esa nueva carta sólo se dará a las empresas que puedan demostrar ante un jurado de ciudadanos normales y corrientes un historial satisfactorio de responsabilidad social.

No tenemos previsto que estas medidas se aprueben de inmediato, pero sí esperamos que en los próximos 20 ó 30 años se realicen cambios significativos en la sociedad norteamericana gracias a la lucha a favor del SRA. Según la ley norteamericana, las empresas tienen una responsabilidad fiduciaria respecto a sus inversores. De hecho, los inversores pueden demandar a las empresas por no prestar atención a las decisiones que toman. Sin embargo, el SRA cambiará todo eso. Dirá a los directivos: “Ahora tendréis un argumento que dar a vuestros inversores, porque podréis decirles: “No tuve más remedio que ser más responsable socialmente. De lo contrario, perderás toda la inversión. Me vi obligado, en virtud de la SRA, a ser socialmente responsable, y fue en su interés económico hacerlo así.”

Plan Marshall global

SI: Nuestra revista se titula Share International básicamente porque creemos que se necesita un reparto más equitativo de alimentos y recursos del mundo entre todos los pueblos. En un anuncio de periódico que últimamente habéis insertado, incluíais un elemento de la plataforma de la comunidad Tikkun, reclamando un Plan Marshall global para terminar con la pobreza, el hambre y la falta de vivienda. Decíais que EEUU estaría más segura si adoptáramos ese plan. ¿Puede decirnos por qué cree que este plan es tan importante para vosotros?

ML: Lo cierto es que coincidimos en este especto, porque se trata de una idea fundamental de la Comunidad Tikkun. Nosotros afirmamos la unidad de todos los seres, la verdad fundamental de que el bienestar de cada uno de nosotros depende del bienestar de los demás. La principal distorsión de la vida política actual es la incapacidad de reconocer eso, y tampoco reconocemos que estamos en el mismo barco. Cuando creamos contaminación en el Tercer Mundo, esa contaminación acabará por afectar al Primer Mundo. No hay modo de buscar nuestros intereses, sin al final resultar heridos, si no tenemos en cuenta los intereses de otras personas.

Éste es el mensaje espiritual central que las tradiciones espirituales han predicado durante miles de años, algo que el resto del mundo, incluido también el occidental, debe entender. No hay modo de procurar por nosotros sin procurar también para los demás. Todos estamos interconectados. Amar a tu vecino, amar al forastero, buscar la justicia y la paz no son simples actos altruistas. En última instancia, no hay ningún sentido de separación entre altruismo e interés propio. Cualquier persona con un auto interés racional entenderá la necesidad del altruismo.

Esa comprensión nos conduce a una política que proclama nuestra protección y cuidado así como el de los demás. El bienestar de Estados Unidos, tanto económico como desde el punto de vista de protegernos contra quienes nos atacarían de nuevo como en el 11 de septiembre, procederá de un mundo en el que las necesidades fundamentales de todas las personas de este planeta serán satisfechas y en el que las necesidades del planeta en sí también se satisfarán. Nos referimos a una orientación totalmente distinta de la política.

Concretamente, como primer paso hacia esa dirección, pedimos un Plan Marshall global. Queremos ver cómo Estados Unidos toma la iniciativa en la creación de un consorcio de los países industriales avanzados para dedicar el 5 por ciento de su producto nacional bruto anual para los próximos 20 años con el fin de reconstruir las economías y las infraestructuras del resto del mundo, especialmente los países del Tercer Mundo, donde existe un gran nivel de pobreza, de modo que se elimine la pobreza, el hambre, la desesperación, la falta de educación y sanidad. Y hacerlo de modo que sea sensible a las realidades de las personas que viven allí, aparte de invertir grandes cantidades de dinero para rectificar los enormes desequilibrios de la economía del planeta para que todos compartamos juntos. Eso también forma parte de la visión.

Igualmente, reconocemos que el problema principal al que se enfrenta la raza humana en el siglo XXI  es rectificar los 150 años de irresponsabilidad ecológica. Se trata de una absoluta necesidad de supervivencia para la raza humana. La única forma de que ocurra será cuando la gente abandone su ridículo nacionalismo chovinista y empiece a darse cuenta de que todos estamos en el mismo barco, y por tanto tenemos que trabajar y cuidarnos mutuamente.

SI: ¿Cómo tratáis de aplicar estas ideas en la sociedad?

ML: Ahora, nuestra principal inquietud es construir una organización de base popular, la Comunidad Tikkun, como vehículo a través del cual estas ideas puedan articularse en la esfera pública. Celebramos una conferencia en la Convención Nacional Demócrata de agosto de 2004 para presentar algunas de estas ideas. Como próximo paso con nuestros grupos locales en la Comunidad Tikkun, estamos tratando de celebrar reuniones con los líderes de los distintos movimientos de cambio social, el Partido Demócrata, los Ecologistas, y otros partidos políticos, así como los sindicatos, los movimientos feministas, y el movimiento contra la guerra, con la intención de explicar estas ideas y perspectivas.

SI: Usted ha trabajado en cuestiones políticas progresistas y sobre Oriente Medio durante mucho tiempo. ¿Ha visto progresos hacia las ideas que defiende?

ML: Sin lugar a dudas, en Oriente Medio ha habido un importante movimiento hacia lo que defiende Tikkun. Cuando empezamos hace 18 años, la revista Tikkun se consideró extremista porque pedía una reconciliación entre Israel y Palestina. La amplia mayoría del establishment judío ni siquiera reconocía el derecho de los palestinos a existir como pueblo, y evidentemente no aceptaba la existencia de un estado palestino. Actualmente, George Bush habla de la necesidad de un estado palestino. De modo que sí, ha habido un enorme cambio en ese sentido.

Respecto a intentar tomarse en serio una política espiritual en nuestro mundo liberal y progresista, la cosa es más difícil. Sólo después de las elecciones norteamericanas del 2004 he empezado a percibir cierto movimiento en este sentido. Celebraremos una conferencia anual de activismo espiritual, y esperamos que en el transcurso de los próximos años, consolidemos el activismo espiritual en una fuerza política más coherente.

Para más información: www.tikkun.org

* Monte Leach es un periodista freelance de radio, así como editor de Share International en EEUU, con sede en San Francisco.

Share International, Marzo 2005
 

 

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