|
|
“La paz es posible, la paz es inevitable” Entrevista con el congresisita de EEUU Dennis Kucinich, por Monte Leach*
Como congresista norteamericano, Kucinich dirigió la oposición del congreso a la guerra de Irak en el año 2003. En su actual campaña para la presidencia de Estados Unidos, mezcla un poderoso activismo con un sentido espiritual de la interconexión esencial de los seres humanos. La opinión del mundo que tiene Kucinich lleva consigo un compromiso apasionado con el servicio público, la paz, los derechos humanos y el medio ambiente. Share International: Los temas de la paz y la justicia constituyen un eje central de su campaña presidencial y de todo su enfoque a la política. ¿Por qué ha elegido estas áreas en las que enfocarse? Dennis Kucinich: Todos nosotros tenemos un propósito en la vida que se relaciona con tratar de afirmar la sociedad en la que vivimos. Lo hacemos de distintas maneras. Algunos de nosotros somos médicos, abogados, arquitectos, profesores, madres, padres, trabajadores municipales, panaderos o camareros. Todos nosotros tenemos un lugar y aspiramos a cada vez más posibilidades. En cuanto a mí, desde muy pequeño he sentido un compromiso con la justicia social y económica. Cuando vemos las posibilidades que ofrece la vida, reflejadas en nuestra propia vida, el viaje hacia la paz en el mundo externo debe ir precedido de un viaje hacia la paz en el mundo interno de la persona. Al haber tenido la oportunidad de una actividad así en mi propia vida, entiendo que la paz es posible, que la paz es inevitable, si trabajamos hacia su dirección. Compartir mi comprensión, mi aprendizaje, que todos nosotros hacemos en relación con nuestra experiencia, es una gran satisfacción. Trabajar hacia ello en nuestras estructuras gubernamentales es una responsabilidad importante que he asumido porque creo que podemos crear una sociedad más pacífica, y ciertamente la paz y la justicia van de la mano. Mi compromiso me viene dado por una comprensión del propósito, y la creencia de que una sola persona puede marcar una diferencia, y de hecho cada uno de nosotros puede marcarla. Cada persona debería considerar detenidamente lo que podemos hacer, en nuestra propia vida, para tratar de expandir el potencial de nuestra propia humanidad. Qué podemos hacer, cada uno de nosotros en nuestras propias vidas, para subir cada día un poco más alto y abrazar más posibilidades, enviar más amor al mundo, y tratar de ejercer presión sobre nuestros talentos y capacidades. Existen tantas posibilidades de creatividad en nuestro mundo. Todas empiezan dentro de nosotros. Sólo necesitamos tener la confianza dentro de nosotros, y tenerla en nuestra capacidad de marcar una diferencia. SI: Usted se ha referido a algunas de ellas, pero, ¿existen ideales espirituales o religiosos, o principios que le guíen a usted en su enfoque a la vida y la política? DK: Mi visión del mundo es holística. Veo al mundo como un ser interconectado e interdependiente. Todas las cosas tienen una forma de expresar su identidad a través de una realidad poderosa e inmanente. Cuando cada uno de nosotros elige algo, esa elección tiene un impacto en el mundo. Luego podemos llegar a darnos cuenta del poder que cada individuo atesora, y de la enorme expresividad y potencial de nuestra existencia. Los principios que infunden mi vida y compromiso tienen que ver con esta comprensión de la interconexión esencial de toda la humanidad. Por tanto, deberíamos ser conscientes de que afectamos a los demás en las decisiones que tomamos. Afectamos no sólo a otras personas, sino a otras especies. Así que debemos tener cuidado en ser respetuosos con este planeta y con todos los que participan en la vida de él. SI: ¿Cómo llegó a esta visión tan profunda del mundo? ¿Se debió a una experiencia concreta que tuvo, o sus opiniones fueron evolucionando a lo largo del tiempo? DK: Mis opiniones son coherentes con las corrientes de pensamiento que crearon esta nación, los pensamientos sobre libertad humana de Thomas Jefferson, el movimiento Trascendental Americano, los poetas románticos ingleses, ciertamente mi relación con el catolicismo, pero más allá de eso, con todas las religiones. Todo ello da como resultado una especie de síntesis, que conduce a una visión mundial sobre las posibilidades de la unidad humana y el potencial humano. SI: ¿Cuáles son sus opiniones acerca del papel y de la importancia de Naciones Unidas y de sus varias agencias en el mundo actual? DK: Como presidente, yo fortalecería a Naciones Unidas y trabajaría para asegurar la participación estadounidense en todas las estructuras que afirmen el orden internacional y el derecho internacional. La ONU cuenta con un vehículo muy poderoso para la unidad humana, y es muy importante que Estados Unidos trabaje para asegurar que la ONU sea efectiva. Desgraciadamente, en los últimos años nuestra nación ha tratado de socavar el papel de la ONU y del Consejo de Seguridad en la toma de decisiones internacionales. La guerra en Irak fue un ejemplo deslumbrante del sendero destructivo que la actual Administración ha adoptado ignorando las preocupaciones expresadas por la ONU, ignorando al Consejo de Seguridad, ignorando el trabajo de los inspectores, y decidiendo tomar un sendero de acción unilateral. Yo no creo que estas políticas sean coherentes con el papel de una gran nación, ni tampoco son coherentes con tratar de fomentar y asegurar la unidad humana. Como presidente de Estados Unidos, dejaría a un lado las políticas de prevención y el unilateralismo, y crearía políticas de cooperación con el fin de garantizar la seguridad de todas las naciones y la seguridad de esta nación en particular. SI: ¿Qué cambios serían necesarios para que Estados Unidos cumpliera su potencial en el mundo? DK: Tenemos que mirar lo que Estados Unidos puede hacer. Como presidente, le pediría a Naciones Unidas que trabajara con Estados Unidos para facilitar y fortalecer todas las áreas del derecho internacional. Estados Unidos puede dirigir el camino defendiendo los principios del tratado de No Proliferación, que pide la abolición de todas las armas nucleares; puede defender la interrupción de la producción de nuevas armas nucleares; defender y promulgar un Tratado de Prohibición de Pruebas nucleares; dejando de lado los planes para crear un escudo nacional de defensa con misiles, que anticipa una guerra nuclear; proteger el espacio de la proliferación de armas; participar en el tratado del espacio y asegurar que nunca habrá armas en él; arrinconar la doctrina del programa Visión 20/20, que pide un espacio armado. Estados Unidos puede dirigir el camino a través de la cooperación internacional para asegurar que podemos hacer frente al desafío del terrorismo. Después del 11 de Septiembre, la comunidad mundial estuvo dispuesta a participar con Estados Unidos en una iniciativa ambiciosa que combinaría los recursos de la comunidad mundial para abordar sistemáticamente el desafío del terrorismo internacional y trabajar cooperativamente con las agencias estatales y locales de policía. Desgraciadamente, Estados Unidos decidió tomar su propia dirección, prefiriendo las bombas al trabajo detectivesco. Creo que podemos dirigir el camino hacia un fortalecimiento de la ONU mediante una cooperación internacional contra el terrorismo. Además, EE.UU. necesita fomentar internacionalmente el concepto que es tan poderoso en esta nación: justicia igual ante la ley. La mejor manera de llegar a eso es participando en el Tribunal Penal Internacional. Como presidente, yo aceleraría que EE.UU. participara plenamente en el Tribunal Penal Internacional. Además, también quiero que EE.UU. firme la convención sobre armas biológicas y la convención sobre armas químicas, con el fin de formar parte del Tratado de Armas Ligeras y el Tratado de Minas de Tierra, y –con el fin de proteger nuestro medio ambiente global–, participar en el Tratado de Cambio Climático de Kioto, que trae consigo el requisito de que empecemos a trabajar hacia la sostenibilidad. Todas estas áreas hablan de algo que apoyaría el orden internacional, el derecho internacional, y que por tanto fortalecería a Naciones Unidas. SI: Nuestra revista se llama Share International [“share” significa “compartir” en inglés] porque creemos que es necesario compartir los alimentos y recursos del mundo más equitativamente entre ricos y pobres. ¿Qué piensa concretamente sobre este tema, y en términos más generales, cómo podemos ayudar a las personas a sacarlos de la pobreza, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo? DK: En los Evangelios, puede leerse un relato sobre Cristo desafiando a la gente, y creando una ética de conciencia social, cuando dijo: “Cuando tuve hambre, ¿acaso me alimentasteis? Cuando era forastero, ¿acaso me acogisteis?” Y siguió diciendo, “cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”. Él creó una conexión entre el principio espiritual de compartir y el requisito absoluto de una conciencia que es un hecho inmanente y recíproco de nuestro ser. Nosotros afirmamos nuestra propia existencia reconociendo a los demás y compartiendo nuestras vidas, y lo que tenemos, con los demás. Nuestra capacidad para espiritualizar el mundo material depende de ese reconocimiento. SI: Dada su dilatada experiencia política, ¿cuál cree que es la mejor manera de manifestar nuestros ideales espirituales en el mundo físico? DK: Lo que yo hago en el gobierno es buscar oportunidades de crear empleos, para que la gente sea autosuficiente, o tenga la oportunidad de crear riqueza material para ellos mismos. Lo hago fomentando la idea del servicio sanitario universal, donde todos los habitantes de este país tengan la oportunidad de recibir un servicio sanitario estándar de calidad. Lo hago trabajando para fomentar seguridad en las jubilaciones mediante un sistema de seguridad social completamente garantizado. Lo hago trabajando para fomentar la educación, para asegurar que nuestros hijos tengan la oportunidad de desarrollar su conocimientos del mundo, y de ellos mismos. Cada día estoy implicado en temas de gran trascendencia. Mi oficina de Cleveland [Ohio] también se ocupa de temas menos trascendentes, que en la vida de algunas personas son muy importantes, ayudando a unas 10.000 personas cada año a superar una serie de problemas y peticiones de servicio. Los asuntos del gobierno no sólo existen en el macrocosmos; también existen en el microcosmos. Existe para ofrecer servicios a las personas de este país, cientos de millones, que desean ver su vida afirmada, que desean ver las circunstancias de su vida respetadas, y quienes desean participar en una sociedad que valore la existencia individual y la comunidad. Cada día trato de ver cómo ayudar a una persona. Y cada día veo cómo puedo tratar de ayudar al mundo entero. En realidad, los dos convergen. Para más información: www.kucinich.us Share International, Julio/Agosto 2003 _________________ * Monte Leach es periodista independiente de radio, y el editor de Estados
Unidos para Share Internacional. Vive en San Francisco, EEUU. |
|||||||||
|
|
||||||||||
|
Maitreya
- el Instructor del Mundo |