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Descubriendo el trasfondo común de las religiones mundiales Entrevista con Karen Armstrong (Extracto) Por Andrea Bistrich
Share International: El 11/9 se ha convertido en el símbolo de importantes hostilidades entre el Islam y Occidente. Después de los atentados, muchos norteamericanos se preguntaron: “¿Por qué nos odian?” Y expertos en numerosas mesas redondas debatieron si el Islam es una religión inherentemente violenta. ¿Lo es? Karen Armstrong: Existe mucha más violencia en la Biblia que en el Corán. La idea de que el Islam se impone por la espada es una ficción occidental, fabricada durante el tiempo de las cruzadas cuando, de hecho, fueron los cristianos occidentales los que libraban brutales guerras santas contra el Islam. El Corán prohíbe la lucha de agresión y sólo permite la guerra en defensa propia. En el momento en el que el enemigo solicite la paz, el Corán insiste en que los musulmanes deben abandonar sus armas y aceptar cualquier condición que se les ofrezca, incluso si es desfavorable. La ley musulmana posterior prohibió a los musulmanes atacar a un país en donde los musulmanes tuvieran permiso para practicar su fe libremente. La matanza de civiles fue prohibida, como también la destrucción de la propiedad y el uso del fuego en la guerra. SI: A pesar de tales prohibiciones en el Corán, algunos musulmanes se han convertido en asesinos. ¿Cómo pueden personas ser religiosas y no obstante estar dispuestas a volarse por los aires y matar a otras personas en nombre de Alá? KA: Matar a un solo ser humana viola los principios de toda religión, incluido el Islam. El terrorismo es un acto no religioso. Los musulmanes han repudiado repetidamente a los terroristas, pero rara vez se informa en los medios de comunicación occidentales. El terrorismo es un acto político, que podría utilizar (o abusar) el lenguaje de la religión, pero absorbe parte de la violencia nihilista de la modernidad, que ha creado armas nucleares autodestructivas y aún amenaza con utilizarlas en la actualidad. Un importante estudio demostró que cada atentado suicida desde la década de 1980 fue motivado políticamente más que religiosamente: el principal rencor fue la ocupación por parte de Occidente y sus aliados de tierras musulmanas. SI: El sentimiento de polarización se ha visto agudizado por recientes controversias: las caricaturas danesas del profeta Mahoma, los comentarios del Papa sobre el Islam, el tema del velo y si eso obstaculiza la integración. El profesor de Harvard Samuel Huntington introdujo la noción de un “choque de civilizaciones”. ¿Son el “Occidente Cristiano” y el “Mundo Musulmán” fundamentalmente incompatibles? KA: Las divisiones en nuestro mundo no son el resultado de la religión o la cultura sino que están basadas en la política. Existe un desequilibrio de poder en el mundo, y los desposeídos están comenzando a desafiar la hegemonía de las “Grandes Potencias”, declarando su independencia de ellas, a menudo utilizando lenguaje religioso para hacerlo. Gran parte de lo que denominamos “fundamentalismo” a menudo puede verse como una forma religiosa de nacionalismo, una afirmación de identidad. El viejo ideal nacionalista europeo del siglo XIX se ha deslustrado y siempre ha sido foráneo a Oriente Medio. En el mundo musulmán, las personas se redefinen según su religión en un intento de regresar a sus raíces después del gran paréntesis colonialista. SI: ¿Qué ha hecho que el fundamentalismo sea aparentemente tan predominante ahora? KA: La devoción militante que denominamos
“fundamentalismo” brotó en todas las principales creencias mundiales en el
curso del siglo XX. Existe fundamentalismo budista, cristiano, judío, sij,
hindú y confuciano como también fundamentalismo islámico. De las tres
religiones monoteístas –Judaísmo, Cristianismo e Islam–, el Islam fue la
última en desarrollar una rama fundamentalista durante la década de 1960. SI: El hecho de que el fundamentalismo también
sea un fenómeno en la política fue resaltado recientemente por el ex
presidente de EEUU Jimmy Carter cuando expresó su preocupación por la
creciente fusión de religión y estado en la administración Bush, y el
elemento de fundamentalismo en la Casa Blanca. Carter indica que los rasgos
de los fundamentalistas también son aplicables a los neoconservadores:
“...están liderados por hombres autoritarios que se consideran superiores a
los demás; creen que el pasado es mejor que el presente; marcan distinciones
entre ellos, como verdaderos creyentes, y los demás; aquellos que se oponen
a su postura son considerados malvados; ...su autodefinición es estrecha y
restringida; se aíslan; ...consideran la negociación y los esfuerzos para
resolver diferencias como señales de debilidad...”, escribe Carter. KA: Estados Unidos no está solo en esto. Existe
una nueva intolerancia y agresión en Europa como también en los países
musulmanes y en Oriente Medio. La cultura es siempre, y siempre lo ha sido,
rebatida. Siempre hay personas que tienen un punto de vista diferente de su
país y están preparados para combatir por ello. Los fundamentalistas
norteamericanos cristianos no están a favor de la democracia, y es cierto
que muchos neocons, muchos de los cuales se inclinan hacia este
fundamentalismo, tienen unos puntos de vistas de línea dura y limitados.
Estos son tiempos peligrosos y difíciles y cuando las personas están
atemorizadas tienden a retraerse en ghettos ideológicos y construir nuevas
barreras contra el “otro”. SI: ¿Podría ampliar más sobre las razones políticas que causan la creciente división entre las sociedades musulmanas y occidentales? KA: En Oriente Medio, la modernización ha sido
impedida por el conflicto árabe/israelí, que se ha convertido en simbólico
para los fundamentalistas cristianos, judíos y musulmanes y es el corazón
sangrante del problema. A menos que se encuentre una solución política justa
que sea satisfactoria para todos, no existe esperanza de paz. También está
el problema del petróleo, que ha convertido a algunos de estos países en el
objetivo de la codicia occidental. En Occidente, para preservar nuestra
posición estratégica y suministro barato de petróleo, a menudo hemos apoyado
gobernantes –tales como los shahs de Irán, los saudíes e, inicialmente, a
Saddam Hussein– que establecieron regímenes dictatoriales que suprimieron
cualquier oposición normal. El único sitio donde las personas se sentían
libres para expresar sus penurias eran las mezquitas.
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |