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“Estados Unidos se ha alejado de las enseñanzas de Cristo” por Jeremy Rifkin* (Adaptación de un artículo del autor: ¿Dónde encaja Jesús?)
Las convicciones religiosas de Estados Unidos son profundas. Más de una tercera parte de los estadounidenses creen que cada frase de la Biblia es la verdadera palabra de Dios y no simplemente una interpretación inspirada o historias inventadas. (El 93% de los estadounidenses tiene una Biblia.) El 45% de los estadounidenses cree que Dios creó al ser humano hace 10.000 años. Un 65% cree en el demonio; un 82%, en el paraíso, y un 40% piensa que el mundo acabará en una batalla apocalíptica entre Jesús y el Anticristo. Mientras que 6 de cada 10 estadounidenses afirman que la religión es muy importante en su vida, en los países europeos, la religión apenas es un hecho en la vida cotidiana de la gente. En Alemania, sólo un 21% dice que la religión es muy importante para ellos, mientras que el porcentaje en Gran Bretaña cae a un l6%; en Francia, a un 14%, y en la República Checa, a un 11 %. En Suecia y Dinamarca, las cifras son incluso inferiores, por debajo del 10%. Aun así, lo que resulta totalmente sorprendente es que son los europeos quienes siguen más a menudo los pasos de Jesús, aunque sin duda se sentirían desconcertados, y quizá incluso molestos, con esa caracterización. Es cierto que no hay una sola mención a Dios en la Constitución europea que se está debatiendo actualmente en los 25 Estados miembros de la Unión Europea, pero cuando se trata de practicar lo que predicó Jesús, los europeos quizá tengan algo que enseñarles a los fieles estadounidenses. Piensen lo siguiente: mientras yacía a punto de morir, Cristo suplicaba a Dios que perdonase a sus ejecutores “porque no saben lo que hacen”. La creencia en el perdón y la redención es esencial en la doctrina cristiana: incluso el peor pecador puede salvarse. En su sermón en el monte, Jesús dijo: “Habéis oído que fue dicho a los antiguos: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: no resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”. Los europeos se han tomado en serio la idea de perdón y redención en la política pública. La pena capital ha sido abolida en los 25 Estados miembros de la unión Europea. Aunque la UE ha sustituido la palabra rehabilitación por redención, laicizando así su moralidad, la intención sigue claramente las enseñanzas de Jesús. Por otro lado, en Estados Unidos, la gran mayoría de la gente –dos de cada tres personas– está a favor de la pena de muerte, y un 37% de todos los estadounidenses afirman creer en el “ojo por ojo”, en lugar de poner la otra mejilla. Para muchos estadounidenses, la retribución triunfa sobre la rehabilitación. Actualmente, 38 Estados de EE UU autorizan la pena de muerte y en los últimos 29 años han sido ejecutadas más de 800 personas. ¿Y qué hay de la guerra? Jesús dijo: “Benditos sean los conciliadores”. Y Cristo va más lejos: “Habéis oído que fue dicho: amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os maldicen y os persiguen”. Jesús reprendía constantemente a sus seguidores para que depusieran la espada. Irónicamente, Estados Unidos, el país más cristiano del mundo, alardea de la mayor maquinaria militar de la historia. El gasto militar estadounidense por sí solo supera a los nueve mayores presupuestos de defensa juntos. Estados Unidos representa en la actualidad un 80% de la investigación y desarrollo militar del mundo y un 40% del gasto militar total. Por el contrario, la Unión Europea se fundó con el principio de librar “la paz perpetua”. Y aunque se puede reprender legítimamente a la UE por su dependencia excesiva de EE UU para que protegiera sus intereses vitales de seguridad durante la guerra fría y, más recientemente, en las refriegas militares en Bosnia y Kosovo, no es menos cierto que los europeos se toman realmente en serio la idea de ser conciliadores. Durante la última mitad de siglo, los Estados miembros de la UE han facilitado un 80% de las fuerzas de pacificación en conflictos de todo el mundo. La UE también proporciona un 70% de todos los fondos de reconstrucción, un 50% de la ayuda total al desarrollo civil y un 47% de la ayuda humanitaria del mundo (EE UU sólo contribuye con un 36%). Jesús dedicó muchos de sus sermones a la cuestión de servir a los menos afortunados y a los pobres. Uno de cada 16 versos del Nuevo Testamento está dedicado al tema de la repartición adecuada de la riqueza y a la protección de los miembros más débiles y pobres de la sociedad. Jesús dice: “El espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para que traiga buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para liberar a los oprimidos”. Estados Unidos se ha mantenido alejado de las enseñanzas de Cristo. Actualmente, EE UU está clasificada como la vigésimo cuarta nación industrializada en disparidad de ingresos, es decir, el desfase entre los pocos ricos en lo más alto y la multitud de pobres en lo más bajo. Los Estados de la Unión Europea disfrutan de una distribución más equitativa de la riqueza. Lamentablemente, un 58% de los estadounidenses afirman que “es más importante perseguir los objetivos personales sin injerencia del Gobierno”, mientras que sólo un tercio de los estadounidenses cree que “es más importante que el Gobierno garantice que no haya necesitados”. Jesús predicó la no-violencia, pero en Estados Unidos, donde la asistencia a la Iglesia es la más elevada del mundo industrial, hay 250 millones de pistolas en circulación. No es de extrañar que el índice de homicidios en EE UU sea casi cuatro veces superior al de Europa. Todavía es más aterrador que los Centros de Control de Enfermedades de EE UU afirmen que las tasas de homicidio, suicidio y muertes relacionadas con armas de fuego entre la población infantil superan a las de los otros 25 países más ricos del mundo, incluyendo a las 14 naciones europeas más prósperas. Por último, Jesús pide a los fieles que respeten y administren la creación. Los europeos, aunque mucho menos religiosos, han mostrado una mayor consideración por la protección de la biosfera, de la que depende toda la vida. Fue la Unión Europea la que abogó por el Tratado sobre el Calentamiento Global y el Tratado sobre la Biodiversidad, mientras que Estados Unidos se negó a refrendarlos. Muchos de los Estados miembro de la UE se han fijado como meta el cambio a la energía renovable y a la agricultura orgánica e incluso han reconocido los derechos de nuestros hermanos los animales ante la ley. EE UU no lo ha hecho. Todo ello plantea una pregunta: ¿cuál es la prueba definitiva de la vida moral, ir a la iglesia o practicar lo que predicó Jesús? ¿Están más vivas las enseñanzas de Jesús en Estados Unidos o en Europa? Es algo en lo que pensar.
______________ * Jeremy Rifkin es autor de El sueño
europeo: cómo la visión europea del futuro está eclipsando el sueño americano
(Ediciones Paidos, septiembre de 2004). |
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