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La lucha antiterrorista por Gema Martín Muñoz*
(Extractos de un artículo de la autora: 'Al Qaeda y
la lucha antiterrorista')
La lucha antiterrorista (o la “War on terror”, como la denomina la Administración estadounidense), tal y como hasta ahora se ha planteado, ni es suficiente ni su formulación y aplicación pueden ser consideradas óptimas para lograr los resultados deseados. El terrorismo de factura Al Qaeda... la fuente principal de su potencial y peligrosísimo poder reside en el sufrimiento y experiencia de injusticia que de manera intensiva padecen muchos ciudadanos en los países árabes e islámicos. Busca invertir en ese enorme caldo de cultivo de odio y frustración para dotarse de bases, reclutamiento y simpatía social. Por ello exige más que en ningún otro caso de terrorismo la puesta en práctica de políticas y actuaciones multidimensionales. Lo primero tendría que ser lograr la reconciliación moral y ética con el mundo musulmán. Dignificar su cultura y su legado histórico, homologar sus muertos y sus víctimas a los nuestros, reconocer nuestra parte de responsabilidad política en muchos de los conflictos que han padecido, integrar su aportación humanística a los valores universales de civilización; dejar de bombardear ciudades con la pretendida justificación de la lucha contra el terrorismo, acabar con las invasiones y ocupaciones militares, impedir el desarrollo de la tortura en vez de consentirla, animarla o aplicarla, poner fin a las alianzas indecentes con gobiernos dictatoriales y torturadores en esa región. Hacer esto no significa en absoluto caer en el chantaje de los terroristas (sería entonces suponerles una causa justa) sino exactamente acabar con el chantaje que los terroristas hacen y pueden hacer a estas sociedades; eliminar las raíces del odio y la injusticia de la que se alimentan de manera oportunista los terroristas para defender su supuesta “causa” y conseguir aislar y enajenar al mundo del Islam con el occidental. Tony Blair no ha acertado hablando de “nuestros valores”, como si sólo nos perteneciesen a “nosotros”, cuando esos valores, como el Estado de derecho, las libertades, el desarrollo, la educación... son desesperadamente reclamados y deseados por la mayoría social árabe y musulmana. Esta difícil lucha antiterrorista no la ganará nunca el mundo occidental solo, apropiándose de esos valores para uso e identificación exclusivo de nuestras sociedades, sino incorporando con respeto, dignidad y justicia a la gran mayoría de los ciudadanos del mundo musulmán... Tampoco convirtamos la persecución de los terroristas en una “caza de brujas” contra el musulmán en nuestros Estados nacionales. Ha habido un exceso de celo policial que ha llevado al hostigamiento de las comunidades musulmanas y a interpretar en clave de control policial todo lo que se relaciona con el Islam, fomentando el racismo y perniciosos sentimientos de humillación... Hay que perseguir a los criminales y no a todos los islamistas. La experiencia de ser tratados y perseguidos injustamente como terroristas no sólo puede radicalizar a sus bases en vez de pacificarlas sino que además les sirve a los extremistas para reforzar su denuncia contra ellos por jugar el juego político legal y oponerse a la violencia...
______________ * Gema Martín Muñoz es profesora de
Sociología del Mundo Árabe e Islámico de la Universidad Autónoma de Madrid. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |