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Archivos - Actual crisis mundial

 

Acabar con el hambre en nuestro tiempo

Entrevista con el ex senador norteamericano George McGovern

por Mone Leach*

George McGovern es un ex senador norteamericano de Dakota del Sur y fue el nominado para la presidencia por parte del partido demócrata en 1972. En 1960, el presidente Kennedy lo nominó primer director del Programa de Alimentos por la Paz. El presidente Clinton le nominó embajador de EEUU para la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU en 1997. En el 2001 McGovern fue nombrado Embajador Global de la ONU para el Hambre Mundial. Él es autor de varios libros, incluyendo: La tercera libertad: acabar con el hambre en nuestro tiempo, y es coautor de Acabar con el hambre ahora: un desafío para personas de fe. Monte Leach le entrevistó para Share International.

Share International: Usted ha estado involucrado en el tema del hambre durante muchos años. ¿Por qué persiste el hambre en el mundo cuando se produce suficiente alimento para alimentar a todos?

George McGovern: Es un problema político, una falta de voluntad política. Carecemos de la energía y persistencia para asegurar que las personas pobres que no producen lo suficiente para alimentarse a sí mismas, reciban el alimento que necesitan.

Cerca de una persona de cada siete en el mundo padece hambre crónica. Pero no es un problema insoluble. Los gobiernos del mundo, tanto en los países pobres como en lo ricos, tienen que comprometerse a cerrar la brecha. Lo pueden hacer con una fracción de lo que gastamos en la guerra en Irak, por ejemplo. La ONU tiene un par de buenos organismos que trabajan en el problema del hambre. Uno es el Programa Mundial de Alimentos, que yo ayudé a lanzar en 1962. Son el mejor organismo de distribución de alimentos de la historia del mundo. Mueven enormes cantidades de alimentos para las personas hambrientas, pero tienen que hacer más. EEUU es su principal suministrador. Si pudiéramos incrementar nuestra contribución a quizás el doble de lo que es ahora, y otros países siguieran el ejemplo, y los gobiernos en los países más pobres cooperaran con nosotros, podríamos acabar con el hambre en los próximos 15 a 20 años sin esfuerzos. Es en eso en lo que estoy trabajando. Bob Dole [ex senador norteamericano] y yo decidimos realizar un esfuerzo absoluto para que la ONU, con el liderazgo de EEUU, proporcione una comida nutritiva escolar cada día a los 300 millones de niños escolarizados en todo el mundo que actualmente no reciben nada. Ese es nuestro foco principal ahora.

SI: ¿Podría explicar más sobre este programa internacional de comida escolar? ¿Quién lo gestionaría?

GM: Sería gestionado por el Programa Mundial de Alimentos. Utilizarían la ayuda de organismos de ayuda privados como la Cruz Roja Internacional, el Ejército de Salvación, los Servicios de Ayuda Católicos y el Comité del Servicio de Amigos Americanos. Existen unos 35 organismos de voluntarios que podrían ayudar a gestionar el programa, pero estaría bajo la supervisión general del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

SI: ¿Está el programa en vigor actualmente, o todavía se está desarrollando?

GM: Hemos tenido un gran número de programas piloto en 38 países. Persuadimos a la administración Clinton para que nos diera 300 millones de dólares para iniciarlo y los fondos estuvieron disponibles en el 2003. Hemos recibido otros 200 millones de dólares de la administración Bush. Estamos intentando que otros países se unan a nosotros, y hasta el momento media docena lo ha hecho. Continuaremos hasta que lleguemos a los 300 millones de estos niños.

SI: Usted ha hablado públicamente sobre una consecuencia positiva del programa de comida escolar, que es ayudar a aliviar el problema de la sobrepoblación.

GM: El mejor imán que nadie ha descubierto en cualquier parte del mundo para atraer a los niños pobres al colegio es la promesa de una buena comida. Cuando atraes a niños al colegio, y las niñas consiguen al menos seis años de educación, puedes reducir la tasa de natalidad a la mitad, de un promedio de 6 niños hasta 2,9. Esta información proviene de estudios de Naciones Unidas. La reducción de la tasa de natalidad se consigue sólo con el fortalecimiento de la educación elemental, sin abortos ni otros procedimientos quirúrgicos. Las niñas que han recibido un poco de educación elemental no quedan embarazadas tan a menudo. Se casan cuatro o cinco años más tarde y tienen un mejor sentido de lo que es la vida. Tienen más capacidad de cuidar de los niños que tienen.

SI: ¿Es el programa de comida escolar lo mismo que la Campaña 19 Céntimos al Día del Programa Mundial de Alimentos?

GM: Sí. Diecinueve céntimos es lo que cuesta una comida diaria escolar para un niño.

SI: ¿No es sorprendente que sólo cueste 19 céntimos al día alimentar a alguien? Si más personas supieran que realmente podrían marcar la diferencia con sólo 19 céntimos al día.

GM: Y es buena comida nutritiva. Con 300 millones de niños para alimentar, 19 céntimos al día es una gran cantidad de dinero. Pero bien merece la pena. Sólo es una minúscula fracción de lo que cuesta la guerra en Irak. Haríamos muchos más progresos en temas de terrorismo si EEUU liderara el camino para aniquilar el hambre, el SIDA y las enfermedades de todo tipo.

Allí es donde Norteamérica debería estar utilizando sus recursos. Habría menos personas que nos odiaran lo suficiente como para sacrificar sus vidas haciéndose volar por los aires si vieran que nosotros damos más ayuda a los hambrientos y pobres del mundo.

SI: Hablando sobre lo que una nación desarrollada como EEUU puede hacer para ayudar, nuestra revista se llama Share International (Compartir Internacional). Nuestra filosofía es que tenemos que compartir los recursos del mundo más equitativamente entre ricos y pobres porque las naciones más ricas utilizan y derrochan una inmensa mayoría de los recursos del mundo.

GM: Tenemos que compartir más. Si vamos a tener una sociedad mundial unida, tenemos que trabajar juntos. Aunque es uno de los problemas más urgentes, el hambre está lejos de ser el problema más difícil de resolver.

SI: ¿Piensa que existen soluciones probadas si quisiéramos ponerlas en práctica? ¿O aún tenemos que descubrir lo que tenemos que hacer?

GM: Sabemos cómo solucionar el problema del hambre. Las personas dicen que se trata de un problema de distribución. Sabemos cómo distribuir alimentos. Sabemos cómo empaquetarlos. Sabemos cómo procesarlo. Sabemos cómo gestionar eficientemente un programa de comida escolar. Sólo tenemos que desarrollar la voluntad de utilizar nuestros cerebros, corazones y conciencias divinos para abordar el problema. Yo pienso que podría hacerse en los próximos 15 a 20 años.

SI: ¿Qué es lo que usted ve que está sucediendo ahora que le da ese sentimiento de esperanza? ¿Ve evidencias de que esto podría alcanzarse?

GM: Sí, lo veo en los 38 países donde tenemos programas piloto del programa de comida escolar. La gente está encantada del mismo. Ellas van a forzar a sus políticos para que lo amplíen a todos. Entonces el País A ve al País B que lo hace y están bajo presión para igualarlo. Pero este tipo de cosas llevan su tiempo. No es un asunto de semanas o meses. Es un asunto de años. He aprendido a ser paciente sobre las cosas. No puedes desanimarte. Tienes que seguir trabajando en ello.

SI: ¿Cómo generamos la voluntad política para acabar con el hambre? ¿Cómo llegamos allí desde aquí?

GM: Personas como yo seguimos trabajando con ahínco. Intentamos que las iglesias se coloquen detrás de ello. Esa es la razón de que sea el coautor de este reciente libro, Acabar con el hambre ahora – un desafío para las personas de fe. Estamos haciendo que ese libro se distribuya en iglesias, sinagogas y mezquitas. A su debido tiempo, podríamos suscitar el apoyo suficiente para completar la tarea.

SI: Existen también grupos sin ánimo de lucro como ‘Pan para el Mundo’ y ‘Resultados’ que presionan a políticos a favor de los pobres y los hambrientos. Ellos ayudan a desarrollar la voluntad política en Estados Unidos para acabar con el hambre.

GM: Son grupos maravillosos, de primera. Existe otro grupo denominado ‘Amigos del Programa Mundial de Alimentos’ en Washington DC. Llevan a cabo un gran trabajo. Ellos presionan mucho por este programa internacional de comida escolar. Tienen un presupuesto de unos cuantos millones de dólares que invierten en intentar educar al Congreso y público de EEUU sobre la necesidad de más esfuerzo y ayuda.

SI: ¿Qué le dice a las personas que le preguntan sobre lo que pueden hacer para ayudar?

GM: Les dijo que apoyen a sus iglesias, sinagogas y organizaciones filantrópicas. Cada iglesia tiene un brazo de servicio mundial. Las personas deben encontrar cuál es esa organización en su iglesia o sinagoga y deben apoyarla. Decidles que deseáis que el dinero se utilice para reducir el hambre. Y si lo deseas, envía tu dinero directamente al Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

Para más información sobre la Campaña 19 Centavos al Día del Programa Mundial de Alimentos visite: www.19centsaday.org

Más información: George McGovern, The Third Freedom: Ending Hunger in Our Time. Simon & Schuster, Nueva York, EEUU, 2001.
George McGovern, Bob Dole, Donald E. Messer, Ending Hunger Now: A Challenge to Persons of Faith. Augsburg Fortress, Publishers, Minneapolis, EEUU, 2005.


Fuente:
 Share International, Abril 2006

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* Monte Leach, de San Francisco, EEUU, es un periodista de radio independiente y el editor norteamericano de Share International.
 

 

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