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Plan Global Marshall - un contrato planetario Entrevista con el Profesor Franz J. Radermacher Por Dunja Müller y el Dr. Michael Stöger A continuación reproducimos la primera parte de una
entrevista que examina un enfoque global a los problemas de la injusticia
económica y temas relacionados.
Share International: Durante muchos años usted ha estado involucrado en diversos comités para la sostenibilidad y la justa distribución de los recursos mundiales. La “Iniciativa para un Plan Global Marshall” existe ya desde hace varios años. ¿Cuál es su principal objetivo? Profesor Franz Radermacher: El Plan Global Marshall es un plan a largo plazo para un mundo justo, basado posiblemente en el modelo europeo, quizás mejor descrito como una “Economía de Mercado Eco-Social”. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son un paso intermedio. Todas las naciones del mundo y todas las grandes organizaciones internacionales, como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han alcanzado un acuerdo en estos objetivos. El problema es que, como ocurre tan a menudo en el escenario mundial, se formulan y firman grandes planes, y luego no sucede nada, porque los fondos son limitados y las prioridades de las naciones ricas son completamente diferentes. Actualmente EEUU marcha por todo el mundo vociferando por la “seguridad doméstica” así que el dinero necesario para el desarrollo internacional fluye en su lugar hacia la “seguridad doméstica”. No deberíamos sorprendernos de que nuestro planeta no sea seguro mientras que no se resuelvan los problemas básicos. Necesitamos una coalición mundial, que exija la implementación de los Objetivos del Milenio. SI: ¿Puede una Economía de Mercado Eco-Social, como un concepto para nuestro planeta, resolver los temas realmente candentes a los que se enfrenta la humanidad? FR: Es mi convicción personal que la única solución para los problemas mundiales es una Economía de Mercado Eco-Social, la única solución pacífica basada en el consenso. Existe una posible segunda solución, que no es pacífica y no está basada en el consenso, un sistema dictado por los recursos, en el cual la parte rica de las fuerzas planetarias fuerza una ‘solución’ en la parte más pobre a través del uso de una fuerza increíble, militar como también informativa, para que se le deniegue al mundo más pobre los recursos esenciales. Se puede prever una resistencia masiva que podría expresarse en [actos de] “terrorismo”. Éste es el problema de resistencia a una solución que se percibe como tremendamente injusta. Los verdaderos países exitosos son aquellos que permiten los beneficios del capital pero que también utilizan la otra primacía, la de la política, para fijar las condiciones del mercado, para proteger el medio ambiente, para proporcionar educación para todos, que a su vez asegura un alto nivel de productividad. Se establecerán sociedades abiertas y correcta democracia que respeten las diferencias culturales y fomente comunidades pacíficas de diversas culturas, y no fuerce al conflicto de odio y guerra entre culturas. La implantación de tales condiciones para una economía es la base de la Economía de Mercado Eco-Social. SI: Usted también ha citado al proceso de ampliación de la Comunidad Europea (CE) como un modelo que se podría transferir a las naciones en desarrollo, basado en la ‘co-financiación’ y los ‘estándares’. ¿A qué estándares se refiere? FR: A los estándares para proteger el medio ambiente y los recursos y los valores sociales. Los estándares para un equilibrio entre culturas. La mayor dificultad con los acuerdos internacionales es su implementación real, especialmente a nivel internacional. Por ejemplo, para el medio ambiente tenemos el Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP). Para temas sociales y laborales tenemos la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que prohíbe el trabajo infantil, aprueba resoluciones que rigen a los sindicatos y de salario igualitario, ninguna de las cuales es de cumplimiento obligatorio. Las cuestiones culturales las trata la UNESCO, que trabaja para el derecho de la diversidad e independencia cultural. No obstante todas estos organismos, que no pueden aplicar sanciones, a menudo se encuentran en oposición con la OMC y el FMI que pueden aplicar sanciones. La OMC regula el comercio global pero de alguna forma permite la venta de bienes producidos por el trabajo infantil. Las directrices de la OIT no se aplican a la OMC y el rechazo a importar tales bienes podría resultar en una vista en el tribunal de la OMC y en duras multas. Una situación similar ocurre en relación con el medio ambiente. Los tratados medioambientales se firman pero no evitan que EEUU envíe grandes cantidades de desechos electrónicos a países pobres, y a esto se le denomina ‘reciclaje global’. El corazón del problema es éste: como en cualquier país que funcione bien, la economía global debe sacar de donde reside la mayoría de la riqueza para poder alimentar, educar y desarrollar el mundo pobre. Mientras que el mundo rico no sea capaz de hacer esto, tendremos las condiciones que imperan en la actualidad, a saber explotación y destrucción.
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Abril 2007 |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |