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Carta abierta de
los Físicos 17 de abril del 2006
Estimado Presidente, Artículos recientes en el New Yorker y el Washington Post informan de que el uso de armas nucleares tácticas contra Irán está considerándose seriamente por parte de los planificadores del Pentágono y por la Casa Blanca. Como miembros de la profesión que trajo a la existencia las armas nucleares, le instamos a que se abstenga de tal acción que podría tener graves consecuencias para Norteamérica y para el mundo. Otros 1.800 compañeros físicos se han unido a la petición que se opone a nuevas políticas de armas nucleares de EEUU que abren las puertas para el uso de armas nucleares en situaciones como la de Irán. Estas políticas representan una “desviación radical del pasado”, en palabras de Linton Brooks, director de la Administración de la Seguridad Nuclear Nacional. Realmente, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la política de EEUU fue considerar a las armas nucleares como “armas de último recurso”, para ser utilizadas sólo cuando la mismísima supervivencia de la nación o de una nación aliada estuviese en juego, o como máximo en casos de extrema necesidad militar. En su lugar, las nuevas políticas de EEUU sobre armamento nuclear han bajado significativamente el listón para el uso potencial de armas nucleares, como lo evidencia claramente el hecho de que se están considerando como una herramienta más a disposición para destruir instalaciones subterráneas que son “demasiado profundas” para ser destruidas por armas convencionales. Esto es un giro muy grande y peligroso en la lógica de las armas nucleares. En palabras del fallecido Joseph Rotblat, galardonado con el Premio Nóbel de la Paz por sus esfuerzos para evitar una guerra nuclear, “el peligro de esta política difícilmente puede exagerarse”. Las armas nucleares son únicas entre el armamento de destrucción masiva: liberan la inmensa energía almacenada en el minúsculo núcleo de un átomo, una energía que es un millón de veces superior de la almacenada en el resto del átomo. La explosión nuclear libera una inmensa cantidad de energía explosiva y radiación térmica y nuclear, con efectos mortíferos inmediatos y retardados sobre el cuerpo humano. Más de 100.000 seres humanos murieron en la explosión de Hiroshima, y las armas nucleares en los arsenales actuales poseen una carga total de más de 200.000 bombas de Hiroshima. Utilizar o incluso meramente amenazar con usar un arma nuclear de forma preventiva contra un adversario no nuclear indica a los 182 países sin armas nucleares firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear que su adhesión al tratado no les ofrece protección contra un ataque nuclear a manos de una nación nuclear. Muchos, por tanto, probablemente abandonarán el tratado, y el marco de no proliferación nuclear se verá dañado aún más de lo que ya está actualmente, con consecuencias desastrosas para la seguridad de Estados Unidos y del mundo. No existe una línea precisa entre las pequeñas armas nucleares “tácticas” y las grandes, ni entre armas nucleares contra instalaciones y aquellas contra ejércitos o ciudades. Las armas nucleares no han sido utilizadas en 60 años. Una vez que EEUU utilice nuevamente un arma nuclear, aumentará la probabilidad de que otros también lo hagan. En un mundo con muchas más naciones nucleares y sin un “tabú” contra el uso de armas nucleares, existirá un gran riesgo aumentado de que los conflictos regionales puedan ampliarse a una guerra nuclear global, con el potencial de destruir nuestra civilización. Es gravemente irresponsable para EEUU como la mayor superpotencia considerar cursos de acción que en última instancia pudieran conducir a la destrucción generalizada de la vida en el planeta. Le instamos a que anuncie públicamente que EEUU retira de la mesa la opción nuclear en el caso de todos los adversarios no nucleares, presentes o futuros, e instamos al pueblo norteamericano a hacer escuchar su voz en este asunto. Atentamente,
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |