André
Azoulay es el Consejero del Rey de Marruecos, primero del Rey Hassan II, y
actualmente del Rey Mohammed VI. Además de sus responsabilidades
profesionales, él ha luchado durante más de 30 años por la paz y el diálogo
entre el mundo árabe musulmán y las comunidades judías en Europa, Estados
Unidos y Marruecos como también las diásporas árabes y judías en todo el
mundo. En este contexto, Azoulay fue uno de los precursores de la
Conferencia de Casablanca y receptor de la prestigiosa Légion d’Honneur de
Francia. Él fundó la Asociación “Identidad y Diálogo”, que procura nutrir y
preservar la identidad cultural de los judíos de África del Norte y fomentar
un diálogo ininterrumpido entre judíos y árabes. Él es copresidente del
Centro Shimon Peres para la Paz y miembro del consejo del Foro
Euromediterráneo, la Fundación para la Protección del Patrimonio
Judeomarroquí, los C-100 (Foro de Davos) para el Diálogo de las
Civilizaciones y las Religiones, y la Fundación Tres Culturas del
Mediterráneo, de Sevilla, España.
A continuación reproducimos un extracto de la entrevista.
Share International: Sr. Azoulay, usted
proviene de una comunidad judía y no obstante su función y posición como
alto consejero de Mohammed VI de Marruecos está profundamente anclada en el
mundo musulmán. ¿Qué significa para usted ser judío en un país musulmán?
André Azoulay: Como árabe judío formo parte de
esta gran y variada comunidad regional, geográfica, filosófica y cultural.
Su riqueza de tradición desempeña un papel clave en nuestra identidad
moderna, aunque esto también significa responsabilidad: la responsabilidad
de enviar una señal diferente al resto de comunidades árabes y judías para
mostrarles que judíos y musulmanes pueden vivir juntos en paz. Pertenecemos
a la misma familia. Compartimos los mismos recuerdos, y nos enfrentamos a
los mismos desafíos.
Mi rabino dijo una vez: “No tiene sentido ser judío si no cuidas antes de tu
vecino, y si tu vecino no disfruta de los mismos valores, el mismo respeto
que tú. Mi vecino actualmente en mi mente es palestino. Hasta que el pueblo
palestino recupere su dignidad, su libertad, siento que mi judaísmo es más
débil y duele”. Por esta razón es vital construir puentes entre comunidades
musulmanas y judías, dondequiera que haya conflicto, y preparar el camino
para el diálogo y la paz.
SI: ¿De qué forma puede Marruecos dar ejemplo a
las comunidades en Israel/Palestina, para mostrarles que judíos y musulmanes
pueden realmente coexistir juntos pacíficamente?
AA: La situación política en Marruecos es, como
sabemos, diferente de la que hay en Palestina o Israel, y no puede
compararse. También, no debemos olvidar que el conflicto entre Israel y
Palestina no tiene base cultural o religiosa, sino política. No debemos
tomar las diferencias en cultura y religión como un pretexto para el
conflicto, sino trabajar hacia una solución política. Sin embargo, nosotros,
las comunidades judías especialmente, tenemos un mensaje para las personas
en Israel y Palestina, y dice: para lograr un enfoque viable es necesario
alejarse de los habituales métodos dogmáticos e ideológicos que han tenido
tan poco éxito, e intentar nuevas iniciativas.
En este contexto hemos creado el grupo “Identité et Dialogue” en 1974 en
París. Fue la primera organización no-gubernamental (ONG) en ese momento
creada por intelectuales judíos que abogan por un Estado Palestino viviendo
en paz junto a Israel.
SI: Usted es miembro del Grupo de Alto Nivel
para la Alianza de Civilizaciones (AC), una iniciativa del ex Secretario
General de la ONU Kofi Annan. ¿Cómo describiría el potencial de la AC?
AA: Nuestro mundo actual esta alarmantemente fuera
de equilibrio. Por tanto, el objetivo de la Alianza es apoyar proyectos que
fomenten la comprensión y la reconciliación entre culturas.
De hecho, estamos abordando el tema de las relaciones entre el Islam y el
resto del mundo. Por ejemplo, ¿por qué tuvo lugar el 11/9; por qué los
atentados de Londres [7 de julio de 2005] y por qué Casablanca [16 de mayo
de 2003]? ¿Por qué nos enfrentamos a tal situación regresiva? Al intentar
comprender la situación global también hemos intentado proponer una salida.
Realmente intentar poner fin a esta atmósfera de sospecha, de temores, a
todos esos clichés y estereotipos que están arruinando la visión, la
comprensión y el conocimiento de lo que significa ser un árabe o un
musulmán.
Uno de los principales hallazgos de la Alianza es que las principales causas
de la creciente brecha en nuestro mundo no es la religión o la historia,
sino los recientes acontecimientos políticos, especialmente el conflicto
israelí-palestino. Los problemas surgen de las minorías intolerantes en
ambos bandos, más que de la cultura en su conjunto.
(Más información:
www.unaoc.org)