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Cooperación en lugar de Competencia Por M. Isabel Vega
Enfrentamiento Continuo De esta forma, la vida se va transformando en un enfrentamiento continuo, porque al competir transformamos a los demás en adversarios o enemigos. La base de la competencia es la comparación con otros, y la meta es ganar, de manera que en esta contienda sólo importan los resultados. En el mundo de la política, por ejemplo, se refleja con claridad esta obsesión por el poder. Al igual que en los tiempos de la monarquía, se establecen toda clase de pactos y de alianzas para alcanzarlo y conservarlo, aun a costa del engaño o la traición. A veces, da la impresión de que ni siquiera saben para qué lo quieren, lo importante es llegar arriba para ser vistos como superiores y tener el control sobre la vida de los demás. Lo mismo ocurre en el mundo de los negocios, donde la competencia puede llegar a ser despiadada. Las grandes empresas absorben o destruyen a las más pequeñas y vemos cómo las concentraciones de capital han creado enormes desequilibrios en las estructuras que sostienen la vida en nuestro planeta. Este fenómeno, al igual que una epidemia, se ha propagado a nivel mundial, creando un sistema de relaciones enfermas a nivel micro y macro. No debe extrañarnos, por lo tanto, que existan grandes cantidades de angustia y muy poca compasión y solidaridad. Algunos místicos y videntes predijeron que hacia el fin del milenio se produciría un colapso de nuestra estructura social, gatillado por una crisis económica mundial y por conflictos bélicos de graves consecuencias para la humanidad. Esto sería consecuencia de haber construido una civilización sobre bases débiles y equivocadas. "Buscando el Bien de Nuestros Semejantes Encontramos el Nuestro" De acuerdo con la teoría del caos, después de la destrucción viene la regeneración, y probablemente por eso sea necesaria esta crisis, para que luego nuestro planeta pueda renacer. Ya se perciben algunos indicios de que el mundo del futuro será más adecuado para la vida humana. El fenómeno de la globalización ha hecho entender a las naciones que cada acción trae aparejada una reacción que nos involucra a todos. Por lo cual, ya no es posible concebir soluciones individuales para enfrentar los problemas, ya sea en el ámbito económico, en el medio ambiente, en la informática o en la exploración espacial. Este nuevo enfoque puede producir un gran cambio social, en el sentido de poner de manifiesto que la cooperación (operación en conjunto) da mejores resultados que la división y la confrontación. Poco a poco, se está haciendo conciencia de que el mundo no empieza ni termina en cada uno de nosotros, y que la humanidad es como una gran cadena, en la cual cada eslabón es importante, necesario y único. Todo organismo, individual o social, puede y debe desarrollarse en plenitud para aportar lo mejor de sí a la comunidad. Es importante que cada uno haga su ofrenda, sin obstáculos, sin reproches, sin cortapisas. Afortunadamente, se está popularizando la idea de que las fuerzas tienen que unirse en lugar de enfrentarse y anularse. Mucho tiempo atrás, Platón planteó esta misma idea: "...buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro". No podemos continuar viviendo como si la separación y la oposición fueran inevitables. Es necesario divulgar lo que en el fondo todos sabemos, "que la unión hace la fuerza". Pero no basta con las declaraciones de principios; ha llegado el tiempo de respaldar con hechos aquellos valores en los que decimos creer. Cuando Aldous Huxley dijo: "Saber es relativamente fácil. Querer y obrar de acuerdo con lo que uno quisiera es siempre más duro", ya conocía la enorme distancia que hay entre las palabras y la acción. La mejor manera de empezar es asumir cada uno su responsabilidad, sin esperar que cambie el gobierno o las leyes, pues eso podría tardar mucho y quizás no dispongamos de tanto tiempo. Necesidad de Actuar Ahora El momento de actuar es ahora, lo que cuenta no es lo que pensamos o lo que decimos, sino lo que expresamos a través de nuestros actos y de la intención que hay detrás de ellos. Si analizamos con mucha sinceridad qué es lo que hacemos en la vida, qué es lo que elegimos y qué es lo que rechazamos, qué ocupa nuestra energía y nuestro tiempo, y qué es lo que postergamos, veremos con claridad cuál es nuestra verdadera escala de valores, el auténtico motor que nos mueve. Es indispensable enfrentar nuestras contradicciones para poder encontrar soluciones y rectificar el camino, dirigiéndonos hacia donde verdaderamente queremos ir. La meta que compartimos, que es el objetivo de la vida misma, es "ser lo que somos y realizar eso que somos en cada cosa, en cada acto, en cada momento". No tiene ninguna trascendencia la comparación con los demás, sólo tiene valor el progreso que alcanzamos en relación con nosotros mismos. A menudo, lo más simple parece ser lo más difícil, porque vivimos en medio de la complejidad que creamos y que nos crea la sociedad en que estamos insertos. Hay que ser muy valiente para salirse de ella, porque ser disidente implica salirse del juego que está jugando la mayoría y, en consecuencia, significa enfrentarse al peligro de la soledad, la descalificación y la marginalidad. Este problema nos concierne a todos: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, negros y blancos, liberales y conservadores, creyentes y agnósticos. Ser persona es vivir, en conciencia y plenitud, lo que cada uno es en esencia, en su ser más profundo. Es desarrollar todas las capacidades y manifestar en acciones concretas lo que se es por naturaleza. Algunos seres visionarios han anunciado que en nuestra próxima etapa de evolución triunfará la cooperación por sobre el egoísmo en todos los planos. Ellos anuncian que en el nuevo milenio el bien común llegará a ser tan importante como el bienestar individual. Ya no habrá lucha entre inferiores y superiores, sino reconocimiento de las diferencias como fuerzas complementarias. Y esto traerá por fin la paz al planeta. __________________ Extracto del libro Vivir en Tiempos de Crisis de Isabel M. Vega. Emecé Editores. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |