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Archivos - La Misión de Maitreya

 
Título Unidad (1)
Fuente Revista Share International- Enero/Febrero 2002
Autor Benjamin Creme
Notas Esta charla está basada en dos artículos del Maestro de Benjamin Creme que se publicaron en Share International en julio/agosto de 2001 y septiembre de 1984, titulados "Unidad" y "La necesidad de la Unidad" respectivamente.

Unidad  (1)

He escogido el tema de la unidad. Utilicé en primer lugar el artículo sobre unidad que mi Maestro escribió para el ejemplar de julio/agosto 2001 de Share International, porque se trata probablemente de una de las afirmaciones más profundas que puede realizar cualquier persona, Maestro o quien sea.

He mirado hacia atrás en los artículos de Un Maestro Habla y encontré otro artículo sobre unidad – 'La necesidad de la Unidad', que mi Maestro escribió en Septiembre de 1984. Es un artículo extraordinario. Él habla sobre el mismo tema desde otro punto de vista. La variedad de enfoque y la riqueza de estas dos versiones son bastante extraordinarias. Pienso que sólo la mente de un Maestro podría abordar un tema como este desde un punto de vista tan completo y sustancial, abstracto y sin embargo práctico.

'La necesidad de la unidad'

"La unidad debe buscarse con toda diligencia." Eso da la impresión, verdad, de que la unidad no es algo que sucede espontáneamente, por casualidad. No es automático.

"En la unidad no hay sólo fuerza sino belleza", algo más que fuerza, algo que está logrando esa belleza que sugiere y que se produce en el marco de la idea divina. La belleza es una expresión de una idea divina, y cuando nuestra expresión logra la revelación de la idea, se crea belleza. Esto subyace a todo gran arte, música, poesía y literatura; todos los grandes descubrimientos científicos del mundo; todas las grandes intuiciones, en términos religiosos, sobre la naturaleza de la realidad en la cual vivimos. Todo ello logra una belleza, una radiación divina que sólo se encuentra cuando tocas las partes más elevadas y misteriosas de la vida. Cuando piensas en términos del significado y propósito de la vida, surge la belleza.

Igualmente, la unidad logra belleza porque refleja un propósito divino. Si es correcto decir que el propósito de toda vida es la creación de unidad, entonces realmente subyace a la idea divina en la mente del Logos de nuestro planeta. En otra palabras, es la voluntad de Dios de que la belleza exprese la fuerza y la realidad que denominamos unidad.

"Cultivad la unidad..." Debes cultivarla. No viene hecha, floreciendo por su propia naturaleza. El hombre ha denegado por tanto tiempo la existencia de un plan divino que no tiene que continuar mucho para comprender que un aspecto divino del plan divino como la unidad no ocurre por sí mismo. Debe cultivarse y nutrirse. Debe cuidarse al igual "como un sabio jardinero cultiva su jardín, cuidando atentamente de cada brote o retoño". No es algo que simplemente crece de tal forma que si haces esto sucederá, y si no lo haces, tanto peor, sucederá otra cosa; no es una pérdida. Debe considerarse como un beneficio continuo, algo en que inviertes tu tiempo, energía y amor nutritivo, y de ello surge la belleza de la unidad que sólo puede alcanzarse de esta manera.

De igual modo, el mismo cultivo es necesario con cada grupo, nación o agrupación de naciones. Debes ver las diferencias entre grupos, entre naciones, entre individuos en los grupos y en las naciones, y buscar tender puentes entre esas diferencias – las diferencias de personalidad, los diferentes puntos de vista, los diferentes énfasis, las diferentes fuerzas de voluntad y propósito de los individuos – y de ello crear una unidad que refleje el Propósito Divino que la unidad misma expresa.

"La unidad sigue a cualquier manifestación verdadera de amor y eleva cualquier logro del espíritu." La unidad es una cualidad del alma. Expresa el aspecto del amor de Dios en su forma más cercana, profunda y sencilla. Tiene que ver con la fraternidad, con la relación. Es el logro de correctas relaciones humanas. La unidad sólo es imaginable en términos de correctas relaciones humanas, y allí donde estas relaciones falten, cuando no son correctas, entonces, ten la seguridad de que no existe la unidad.

"Tomad la unidad como vuestra bandera y recorred el camino del poder. La unidad hace todas las cosas posibles. Sin la unidad nada es seguro; las más nobles posibilidades se convierten en polvo." A menos que tomes la unidad como tu bandera, a menos que la sigas, la eleves y la muestres como tu propósito, no tiene lugar. Debes apuntar hacia la unidad. Debes cuidarla como si ya estuviera allí. Por ejemplo, este grupo que prepara el camino para la reaparición del Cristo necesita la unidad para realizar ese trabajo. Sin unidad nunca lo lograría. Esa unidad es el resultado de la atracción magnética que reúne al grupo.

Muchos de vosotros recordaréis al haber debatido los logros necesarios para la iniciación grupal, que una de las afirmaciones hechas era que sólo algo como la reaparición del Cristo tenía la fuerza magnética suficiente para reunir, y mantener unido, a un grupo tan variado como los diversos grupos que conforman al grupo que prepara el camino para el Cristo. Es grande, pero dada la población del mundo, es un número minúsculo de personas haciendo el trabajo. Sin la unidad interna incorporada por el poder magnético de la idea del retorno del Cristo, no podría hacerse; al igual que la iniciación grupal siempre ha fracasado como un experimento por parte de los Maestros que han realizado muchos ensayos con la humanidad, esperando llegar a formar un grupo que pudiera comenzar el trabajo de la iniciación grupal.

La necesidad de unidad es obvia. Un número pequeño de personas, entre 3.000 y 4.000, dispersas en todo el mundo, con la causa común del retorno del Cristo y de los Maestros, están intentando construir una resonancia lo suficientemente fuerte y clara para crear el clima de esperanza y expectación para el retorno del Cristo y de la Jerarquía Espiritual de Maestros; y también para la exteriorización del trabajo de los Maestros en el plano físico. Todo eso necesita la unidad para lograrse.

Cualquier cosa que perturbe la unidad de esta unión de grupos de diferentes nacionalidades, dispersos por todo el mundo, es una amenaza al propósito básico de la existencia del grupo, que, es preparar el camino para la exteriorización de nuestra Jerarquía Espiritual y sentar los posibles primeros pasos hacia la iniciación grupal. Se necesita una idea tan poderosamente magnética como la reaparición del Cristo para lograr la unidad necesaria. Cualquier cosa que lo altere debilita ese propósito.

Ningún grupo ha hecho ningún paso significativo hacia la iniciación grupal en los años en que lo hemos debatido, presentado como una idea a grupos. Ha demostrado ser muy difícil para las personas comprender el significado de los requisitos para la iniciación grupal, y mucho menos realmente cumplirlos. Debido a esa falta de comprensión, encuentran imposible centrarse en una disciplina o una serie de disciplinas que les conducirían un poco más adelante en el sendero hacia la iniciación grupal.

La iniciación grupal es absolutamente el resultado de la unidad. Esa unidad está relacionada con el poder de manifestar ese logro particular de iniciación grupal. Sin unidad nunca tendrá lugar. Quizás sólo tendrá lugar cuando el mundo en su conjunto alcance la unidad, que realmente lo hará si creemos a los Maestros. Ellos dicen que lo hará. Ellos pueden afirmar que se logrará esa unidad. "Sólo mediante el compartir se confirmará la justicia" y ese es el camino hacia ella.

"La voluntad de Dios, Nosotros afirmamos, será establecida. Mediante la unidad y el amor los hombres llegarán a compartir. Mediante el sacrificio y la razón los hombres encontrarán el camino a la justicia y la paz." Los Maestros saben que al final el Plan se manifestará y que los logros necesarios tendrán lugar. Si no lo hacen, entonces no hay esperanza para la humanidad. Deben alcanzarse. Pero al igual que la unidad no sucede por sí misma – necesita nutrirse y cuidarse, cultivarse conscientemente – así los lazos que unen a los grupos y las naciones deben igualmente fortalecerse, nutrirse y cultivarse para conseguir el imperio de la ley, el imperio de la libertad, la justicia y el compartir en el mundo que hacen posible por sí mismos la unidad.

"Sin la unidad nada es seguro; las más nobles posibilidades se convierten en polvo. El logro yace en la correcta utilización de las capacidades otorgadas; careciendo de unidad, puede desperdiciarse el más elevado potencial." Cualquiera que sea el potencial de cualquier hombre, mujer, grupo, partido o nación, está en peligro a menos que tenga al mismo tiempo la capacidad de formar el tipo correcto de lazos y, por tanto, crear unidad entre las diversas unidades que conforman los grupos, partidos, naciones. Esto es completamente esencial. Tiene que ver, por supuesto, con los talentos dados. Existen hombres y mujeres de gran talento que se convierten en políticos de todo tipo, y luego quizás por la falta de este espíritu de unidad todo fracasa.

Se tienen agrupaciones espléndidas, sociedades formadas bajo la inspiración de un iniciado avanzado que florecen durante algunos años, trayendo al mundo niveles de pensamiento extraordinarios de los Maestros, y luego por alguna razón comienzan a perder su enfoque, su poder, su esencia de vida. Terminan siendo poco más que suministradores de sus propias formas mentales y su propia literatura que les fue entregada por el iniciado que comenzó el grupo, viendo poco o ningún propósito en relación con el mundo. Han perdido no sólo su unidad entre ellos, sino también su unidad con sus hermanos y hermanas en el mundo.

Esto es cierto para muchas así denominadas organizaciones y sociedades esotéricas u ocultistas. Han realizado su trabajo en el pasado, fracasado en el pasado y todavía fallan por su incapacidad de mantener viva la cualidad básica de la unidad, y por tanto, esencia de vida. Si no hay unidad, no hay esencia de vida. Como dice el Maestro: "Sin tal unidad no funciona como grupo sino ciegamente". Ya no tienen un propósito vivo en su trabajo y simplemente logran la expresión de condicionamientos ya conocidos, y cesan de elevarse y avanzar.

Unidad una cualidad del alma

"Este principio puede verse funcionar en cada departamento de actividad humana. La subida y caída de partidos, grupos e incluso de naciones están condicionadas por esta ley." La unidad es una cualidad del alma, y es esencial para la cohesión del grupo. "Un énfasis excesivo en los individuos y las diferencias de personalidad tiende así a debilitar los lazos unificadores que mantienen al grupo junto."

Esto me recuerda lo que surgió en la charla temática hace un par de años cuando a los grupos de todo el mundo se les dio el grado de involucración del alma y la personalidad en su trabajo, y por tanto pudieron ver instantáneamente cuánta unidad probablemente podían aportar a la unidad general de este grupo. Allí donde la involucración de la personalidad era elevada y el aspecto del alma bajo, poca podían aportar. A pesar de la actividad, a pesar de la aparente consistencia del trabajo, el logro en términos de unidad era relativamente pequeño. Cada grupo en todo el mundo encontró un grado de involucración del alma mayor o menor, y allí donde era elevado, estaban obviamente produciendo la misma cualidad de unidad que se necesita en el grupo en su conjunto. Allí donde la involucración de la personalidad era elevada en relación a la involucración del alma, entonces estaba teniendo lugar lo contrario.

continúa ( Parte 2 )  >>

 

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