|
|
El servicio y el discípulo (1) por Benjamin Creme El impulso básico detrás de toda evolución es esa actividad del alma que llamamos servicio. El servicio es nada menos que la manifestación en la relación de la ley del amor. Es el amor de Dios por Su creación lo que impulsa al Logos Mismo a encarnar y a manifestarse por medio de una forma planetaria. Nosotros somos parte de esa forma planetaria. Somos formas mentales en la mente del Logos. Como el Cristo tan bellamente lo expresó, "nosotros somos Sus sueños". El nos trajo a la manifestación y de la misma forma puede sacarnos de ella. Debemos nuestra total existencia y conciencia despierta consciente a Su acto de servicio en nombre del Logos Solar. El, a Su vez, ha creado Su cuerpo de manifestación, el Sistema Solar, en relación a Su conciencia despierta del Plan de "Aquel de Quién nada pude decirse" en el centro de nuestra galaxia. Nosotros estamos relacionados con ese mismo impulso cada vez que servimos. Todo impulso del alma que conduce al servicio es una demostración en nuestro propio y muy pequeño nivel, de un impulso iniciado a incontables años luz de distancia y años luz de tiempo por el Logos en el corazón de nuestra galaxia. Eso indica cuan importantes y que insignificantes somos: Cuan insignificantes somos como personalidades individuales y que importantes somos como exponentes activos de la naturaleza de nuestra alma. Cuando servimos, desarrollamos nuestra capacidad de servir y de amar. Al crecer en amor, podemos servir y amar más. La naturaleza de Dios es amar y servir. Estamos viviendo en un sistema solar de 2º rayo (esto es un axioma esotérico). Eso quiere decir que en este sistema solar Dios es amor. El 2º rayo de amor-sabiduría es el rayo básico, sintetizador de todo el sistema. Sean los que sean los otros rayos que puedan estar manifestándose, sean cuales sean las otras cualidades de rayo que podrían ser las nuestras, ya sean como almas o como personalidades, detrás de todos ellos está el 2º rayo de amor-sabiduría. Todos los demás rayos, incluyendo el 1º y el 3º , son sub-rayos del 2º rayo. Estamos hechos a la imagen de Dios como amor y la naturaleza de Dios como amor es servir. Sólo existe un impulso en la totalidad del Cosmos, que se manifiesta en múltiples formas: el impulso para servir. De ahí la importancia del servicio en la evolución del individuo y, específicamente, del discípulo. El discípulo se ha dedicado, en algún nivel, a servir al Plan de la evolución del planeta hasta donde él se ha hecho consciente de ese Plan. En cualquier momento dado puede ser consciente solamente de un minúsculo fragmento del Plan pero su propósito en la encarnación es manifestar su conocimiento de ese fragmento lo mejor que el pueda según la capacidad de su alma. El objetivo de todos los discípulos, por lo tanto, debería ver por encima y mucho más allá del punto de vista limitado de la personalidad al más amplio, más inclusivo punto de vista del alma y trabajar desde el nivel del alma. Nuestra dificultad en trabajar juntos y relacionamos con los demás tiene que ver con las diferencias de las estructuras de nuestro rayo. Eso es lo que nos separa. Mientras que nuestra personalidad, que tiene un sentido limitado de la totalidad, sea dominante y potente, encontraremos resistencia de otras personalidades igualmente dominantes gobernadas por diferentes rayos. Esto es lo que crea la fricción en cada grupo y en cada conferencia internacional. La humanidad de hoy en día es muy dispar, está muy orgullosa de sus diferencias, muy orgullosa de su individualidad. Esto es una consecuencia directa de la influencia de los últimos dos mil años de Piscis. Tanto éxito ha tenido esa influencia que una gran parte de la humanidad está manifestando actualmente una poderosa y presuntuosa individualidad. Esto es un paso preliminar necesario – para renunciar a esa individualidad. Uno no puede abandonar lo que todavía no tiene. Para abandonar su individualidad debe tener individualidad. La humanidad está comenzando a manifestar la potencia de Leo. Leo es el signo de la personalidad poderosa, ególatra, auto-orientada y egoísta, todo lo cual es necesario para entrar en Acuario y manifestar al servidor. De Leo a Acuario Leo y Acuario son polos opuestos. Leo está en la mitad inferior de la carta zodiacal y Acuario en la superior. Estos signos son absoluta y diametralmente, opuestos. Uno se mueve, con el tiempo, desde Leo hacia Acuario; desde el hombre o mujer dedicado a servir a su propia personalidad individual, a ser servidor del mundo. Es necesario, antes que nada, servir a su propia personalidad individual para llegar a ser poderoso en la expresión de la personalidad, porque si no son potentes en la expresión de la personalidad, el alma no tiene nada para utilizar. Usted es el vehículo para su alma y el alma necesita una personalidad poderosa, integrada, por medio de la cuál pueda manar su energía y llevar a cabo sus planes y propósitos. La dificultad para el alma es que intenta hacerlo a través de material inadecuado. En eso consiste el proceso de evolución. Trata en primer lugar, de desarrollar un instrumento, un aparato de la personalidad con un cuerpo mental potente y enfocado, un cuerpo astral purificado y un cuerpo físico resistente y saludable. Con esa personalidad triple, el alma con el tiempo crea un vehículo a través del cual su propia naturaleza pude ser expresada poderosamente. Leo sirve a su propia personalidad. Acuario sirve al mundo. Ese es el paso que tiene que dar la fuerte personalidad ególatra, que se sirve a sí misma, para ser un servidor del mundo. Permítanme referirme al Maestro D.K. citando El Antiguo Comentario (Leo, el que se sirve a sí mismo, es el león, naturalmente) "El león empieza a rugir. Se lanza hacia adelante y en su ansia de vivir lleva la destrucción. Ruge de nuevo y, lanzándose a la corriente de la vida, bebe abundantemente. Entonces, después de haber bebido, la magia de las aguas surte su efecto. El león, transformado, desaparece y el portador del cántaro aparece e inicia su misión". El león, Leo, la personalidad potente, que se sirve a sí misma, cambia y se convierte en Acuario. Se convierte en el 'aguador'. La destrucción que el león ejerce es precisamente la destrucción de la individualidad potente que se ama y sirve a si misma. Si no se es fuerte como personalidad no se puede destruir ni crear mucho. Se ha de llegar a ser potente en el sentido de la personalidad. Con eso no quiero decir que se llegue a tener una personalidad dominante y arrolladora, sino una personalidad eficaz y poderosa. El objetivo del proceso evolutivo es entonces, en primer lugar, crear la personalidad integrada, la característica de Leo, para poner de manifiesto la expresión de una personalidad activa y eficaz en la que los procesos físicos, astral y mental están integrados, sincronizados en su vibración. Todo tiene que ver con la sincronicidad de la vibración. Bajo la ley del amor, lo semejante atrae a lo semejante. Es la fuerza atractiva, magnética, cohesiva, del amor la que reúne los átomos de materia para crear los ladrillos constructores de la vida. Esa es la función de la energía que llamamos amor, el 2º rayo de amor-sabiduría. Por su acción venimos a la existencia. Por su acción, el proceso creativo se desarrolla, las formas son construidas. Sin esa acción no habría formas. El Principio Crístico, la energía de la evolución misma, gobierna la creación del aspecto materia. Los pequeños ladrillos-constructores de materia están formados por la energía cohesiva que llamamos amor, que mantiene unidas a las diminutas partículas de sustancia para crear todo lo que vemos y, por supuesto, también todo lo que no vemos. Esa fuerza cohesiva trabaja por medio de la sincronicidad de la vibración. |
|||||||||||
|
|
||||||||||||
|
Maitreya
- el Instructor del Mundo |