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Reflexiones sobre el trabajo grupal por Benjamin Creme El trabajo grupal es el método del futuro. En esta era venidera toda actividad se realizará a través de grupos – afiliación grupal, pensamiento grupal, que con el tiempo llega a ser conciencia grupal. Esto está en línea con la cualidad de las energías que surgen de Acuario, las cuales sólo pueden ser conocidas, aprehendidas y utilizadas en formación grupal. La actividad grupal de la pasada era de Piscis ha provenido siempre de un individuo, de un líder, que daba a conocer sus intenciones y su visión, mientras que eran los demás miembros del grupo quienes llevaban a cabo sus instrucciones. Esta ha sido la norma durante los 2.000 últimos años. Para responder correctamente a la cualidad de la energía de Acuario, y a las intenciones del Plan de evolución para la humanidad, este enfoque ha de cambiar. En vez de que un grupo de individuos, por devotos que sean, sigan las órdenes de otro individuo, quizá más potente, cada miembro debe asumir toda la responsabilidad de los pensamientos, ideas, intenciones y propósito del grupo. En Londres tenemos un grupo activo en el trabajo que he estado haciendo desde Marzo de 1974. Este grupo se formó a instancias de mi Maestro. Lo primero que el Maestro dijo sobre la formación de este grupo fue que debería carecer de nombre. De modo que en ningún sentido se debería poner una valla alrededor de él y de sus ideas. Cuando hablo públicamente, puedo hablar directamente a cualquier grupo. No vengo de una dirección precisa que es 'ese grupo' con 'ese nombre', 'esa asociación', 'esa sociedad'. También dijo que no debería tener oficinas ni oficinistas, ni nadie en ninguna posición concreta. Todo miembro del grupo debería tener igual posición e igual responsabilidad. Desde luego que este concepto es más fácil de desarrollar en un grupo pequeño. Este grupo se formó con 12 personas y yo, trece en total. Aunque muchos lo han dejado, otras personas han entrado y el número ha crecido, el concepto sigue siendo el mismo, y este método de trabajo continúa vigente en el grupo de Londres. Nos encontramos en un momento de transición entre dos eras. La vieja no funciona muy bien, pero todavía no hay formas nuevas, estamos 'en medio'. Los que trabajan conforme a la antigua forma individualista, obedeciendo al líder, verán que se vuelven cada vez menos efectivos, debido a que este enfoque no es adecuado a la cualidad de la energía de Acuario. El objetivo último es la conciencia grupal. Esta es algo muy sutil y difícil de obtener, y desconocida hoy en día salvo en la Jerarquía. La Jerarquía Espiritual sólo conoce la conciencia grupal; carecen por completo del sentido de una conciencia personal separada. Eso es perfección, y algo a lo que deberíamos apuntar, pero no algo que nos deba desalentar demasiado por no tenerlo todavía. La conciencia grupal es la expresión de la conciencia búddhica, pero a nuestro nivel podríamos decir que es la síntesis de pensamiento que evoluciona a partir de la absorción plena de todos los miembros de un grupo, a un mismo nivel, en el trabajo grupal. Este tipo de conciencia, de pensamiento sintético como grupo, evoluciona bastante lentamente, en función de las circunstancias. Igual que una planta crece y florece correctamente a su debido tiempo cuando se le proporcionan la tierra adecuada, el agua adecuada, y la cantidad adecuada de humus, lo mismo crece un grupo cuando se le proporciona el tipo de estímulo adecuado. Aunque lleva mucho tiempo desarrollar la conciencia grupal, el camino hacia ella es crear los mecanismos, la forma y la estructura por los que esa conciencia pueda crecer. La forma que se precisa para la creación de una conciencia grupal es esa estructura que permita la plena participación, a un mismo nivel, de todos los miembros del grupo. Esta es la democracia más completa. Algunas naciones y culturas suministran el entorno correcto y hallan este proceso más fácil que otras. Por ejemplo, los norteamericanos no encuentran demasiado difícil crear grupos en los que haya un grado razonable de democracia, porque ellos apuntan bastante conscientemente a la participación democrática de todos los miembros, y tienen el hábito de hacerlo así desde la escuela. Igualmente, los grupos franceses tienen poca dificultad en crear una situación en la que cada miembro del grupo se sienta totalmente libre para dar su opinión sobre cualquier aspecto particular del trabajo. No sé cómo será el caso de Rusia, pero es ciertamente así en Francia y Norteamérica, donde tuvieron lugar las primeras revoluciones que aspiraban a la libertad individual. Esto no prevalece tanto en Alemania, es bastante prevaleciente en Holanda, y lo es razonablemente en Gran Bretaña. Sin embargo, durante siglos en Japón ha existido un enfoque autoritario: la ley, las instrucciones procedían de arriba, y otras personas las llevaban a cabo. Yo diría que lo más necesario a este respecto, en la mayoría de los países, es una mayor implicación de las mujeres en el grupo. Habitualmente hay más mujeres que hombres en los denominados grupos de nueva era, y en los grupos de Transmisión. Sin embargo, suelen ser los hombres los que toman las decisiones, y las mujeres las que hacen el té. Pero, de acuerdo a mi experiencia, si queremos un trabajo bien hecho, dejemos que lo hagan las mujeres. La mayoría de las mujeres tienen un sentido práctico extremadamente bien desarrollado. Muchas están acostumbradas a criar niños, llevarlos a la escuela, recogerlos cuando salen, tener hecha la comida a su hora, y a menudo a realizar también un trabajo fuera de casa. Necesitan tener los pies en la tierra, y saber exactamente cómo encontrar algo, cuándo y dónde. Esto les otorga una capacidad muy buena para trabajar con la forma. Desde luego, la gente varía, pero los hombres, por el contrario, tienden a pensar en términos amplios, filosóficos y abstractos. La era venidera será aquella en la que el Principio Materno ocupará el lugar que le es propio. La era de Maitreya es la era de Tara, la Madre del Mundo. La madre sustenta al niño, sustenta a la familia, y el principio femenino sustenta la civilización. Aunque sólo fuera por esa razón, debe permitírsele al principio femenino su completa expresión. Eso significa que todas las mujeres deben tener todos y los mismos derechos humanos que los hombres. Esto es cierto sobre todo en un grupo activo de la nueva era, en el que suelen haber más mujeres que hombres. Para trabajar correctamente, de acuerdo al nuevo concepto acuariano del trabajo grupal, todo miembro, hombre y mujer por igual, debería considerarse como un miembro del grupo completo, igual y responsable, sin que ninguno se halle por encima o por debajo de otro. La verdadera democracia significa realmente la participación de todos los miembros del grupo. La plena participación es el objetivo futuro de todos los países. Sólo de esta manera podrá todo ser humano desarrollar su potencial pleno, participando en la toma de decisiones, y en las acciones para transformar el mundo a través de un cambio de conciencia. Eso se inicia en una situación grupal; incluso en una familia. De aquí la necesidad de una comunicación plena entre todos los miembros del grupo, y la aceptación del concepto de responsabilidad individual y compartida. Lo importante es el respeto mutuo y la ausencia de ambición personal. Si alguien tiene una personalidad ambiciosa, puede arruinar por completo el trabajo de un grupo. Esa persona estará siempre trabajando para su propia ambición personal, y no para el bien del grupo o de la causa. La gente ha de ser muy honesta consigo misma, y honesta con los demás. Todos los que trabajan en un grupo deben entender lo que están haciendo como un servicio al propósito grupal, y en ningún sentido como un servicio a su propio ego, a su propio sentido de auto-importancia. De este modo habrá una verdadera comunicación entre todos los miembros, nadie retendrá información desde una sensación de poder; sino que todo lo que se conoce, todo lo que pueda ser comunicado, será comunicado. (Revista Share International
− Marzo 1988) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |